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viernes, 22 de septiembre de 2017

¿LES CREEMOS?


Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

En el próximo número de Revista Quaestionis, que empezará a circular el día de mañana, dedicamos el número al análisis de la realidad sociojurídica, decidimos titular a este número Gobierno vs ciudadanía. Planteamos el título desde un perspectiva latu sensu, para exponer ideas y realidades de cómo el gobierno ha fallado en su compromiso y responsabilidad con la sociedad.
Varios ejemplos desde nuestra realidad nacional podemos enumerar, falta en los temas de seguridad pública, en el tema del empleo –aunque se empeñen en querernos convencer que es el sexenio del empleo; han fallado en los temas de salud, porque en esencia el seguro popular es un paliativo que solo administra las dolencias. Se ha fallado en el compromiso con la educación, en ofrecerla de calidad, con elementos que preparen a los educandos para el futuro inevitable que tienen, en las pobres condiciones de miles de escuelas en todo el país, muchas de las cuales están en las ciudades más grandes e importantes del país, y eso no es culpa de la CNTE, como dice el secretario que nos invita a “ler”.
En el número 33 de Quaestionis, podrán encontrar once relevantes aportaciones en seis secciones, plenamente consolidadas, a decir: análisis, poderes públicos, realidad sociojurídica, internet y derecho, derecho en su tinta y diálogos para pensar. En ellas, los autores exponen de manera clara su análisis de esta relación que se establece entre gobierno vs ciudadanía.
En esta idea, los mexicanos tenemos varia experiencia, la incapacidad de este para construir una mejor calidad de vida de los ciudadanos, infraestructura de calidad y no como la del socavón del paso exprés; vivienda digna con materiales de buena calidad y servicios básicos y no casas que al poco tiempo son abandonas y quedan en el olvido.
Un tema fundamental lo es también el medio ambiente, la autoridad ha fallo en eso, no solo al no proteger las áreas que están siendo dañadas en territorio nacional, sino al permitir que día a día el aire que respiramos se vaya degradando porque vehículos, industrias, talleres y más omiten cumplir con el marco legal que los regula y porque la autoridad por omisión o mordida cierra los ojos.
¿Le creemos al gobierno cuando nos dice que las cosas van muy bien y que las cosas buenas también son noticia cuando la realidad echa abajo su discurso optimista? ¿Les creemos cuando la inseguridad va en aumento y la canasta básica ha sido afectada por la inflación? ¿Cómo creerles cuando presumen transparencia pero un reportaje de Animal Político los exhibe con la Estafa Maestra?
Encontremos respuesta a estas interrogantes, por lo pronto los invito a buscar, suscribirse y leer los contenidos del número 33 de Revista Quaestionis, a quien pueden seguir en Twitter en la cuenta @QuaestionisMx. Por cierto mi aportación se titula: “gobierno y desobediencia civil” la desobediencia civil desde la perspectiva de la acción ciudadana y de su responsabilidad ética frente a las acciones del Estado que vulneran derechos protegidos en la Constitución.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


PD. ¿Hemos aprendido todos, la experiencia del terremoto de 1985 a 32 años de la desgracia en la ciudad de México, tengo la percepción que no todos y no del todo?
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sábado, 3 de diciembre de 2016

GRANITO DE ARENA Y BUENA FE PARA VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Logramos la alternancia para Veracruz, tan urgente e indispensable. Fue un proceso de oposición política y maduración ciudadana ante una auténtica degradación de la vida pública de este tan histórico y entrañable Estado. A pesar del desorden generalizado y envilecimiento institucional no era automático el cambio, hubo muchos obstáculos y resistencias poderosas cuasi crimínales para lograrlo. Dar el paso a lo que puede ser una transición democrática costó vidas y el arrojo de ciudadanos, líderes y partidos coaligados. Avanzar electoralmente fue mal visto por los puristas reales y fingidos que, en nombre de la abstracción, inconscientemente nos querían condenar al continuismo autoritario. 
El resultado electoral determinó todo lo que está pasando ahora y trajo efectos absolutamente inéditos: fuga del Gobernador, salida del Fiscal, difusión de datos reales de nuestra economía, protesta de Ediles, Legislatura revivida, etc.. Apenas perceptible en sus inicios, ahora hasta ruidosamente, se está viviendo un cambio político que se expresa en mayor participación ciudadana y en un  reacomodo partidista. La alternancia se instaló entre nosotros y vino para quedarse, logrando una revaloración del sufragio, ubicando al ciudadano en su fuerza y generando nuevas expresiones sociales. 
El desastre que nos hereda la administración Duartista es de efectos casi incalculables, no solo es asunto de números y pesos, hay otros indicadores a tomar en cuenta; hay datos  que marcan la decadencia institucional, la ausencia casi total del Estado de Derecho, las limitaciones al ejercicio de libertades, la precaria seguridad pública o ciudadana, el aumento de la pobreza, etc.. En ese ambiente de crisis, caos y decadencia se generan muchas irritaciones pero también enormes expectativas que exigen explicaciones para la mesura y coherencia para el convencimiento.
Nadie debe obviar el origen de nuestros males, si bien pesa determinantemente la figura del exgobernador tampoco es como para omitir el papel de su partido y sus legisladores; lo siguieron y avalaron en sus locuras, guardaron silencio ante los atropellos que le cometían a periodistas, jubilados, maestros, jóvenes, etc. Saber qué pasó y quien son los responsables  dará confianza a los esfuerzos del nuevo gobierno y permitirá que la ciudadanía valore los cambios en su justa dimensión. Ni permiso para el error ni prisas de ocurrencias. 
La gente demandará resultados pronto y será muy exigente con el nuevo Gobierno. El margen de error es mínimo, una falla vale por tres en una administración de dos años. La línea es muy clara: gobierno honesto, austero y cercano a la gente. Habrá que traducirlo en hechos y resultados. Desde el arranque plena seguridad en los trabajos y logros inmediatos, tiene que percibirse el cambio hasta en los detalles. En unos días, ya en ejercicio de Gobierno, no habrá justificación para no hacer todo bien, los recuerdos de los causantes del desastre se irán borrando y los nuevos serán los responsables ante la gente.
Como debe haber Gobierno y algunos tienen que dar la cara y ocuparse de los asuntos públicos, la coalición del rescate de Veracruz, nos convoca a integrarnos a tareas del Ejecutivo; hay que hacerlo con la convicción de que somos parte de un cambio, que estamos obligados a aportar un grano de arena y que impulsaremos la transición democrática. Veracruz tocó fondo, es tiempo de su despegue con apertura, liderazgo y visión. La voluntad cuenta y es poderosa pero necesita organización y presencia; con esas bases los ciudadanos pueden ser protagonistas.

Recadito: Cambio de cancha pero con el mismo espíritu solidario, de lucha y convicciones.
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