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jueves, 16 de noviembre de 2017

ENTRE POLOS POR LA LIBERTAD



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La historia nos enseña que las confrontaciones políticas tienen una lógica de guerra, con bandos perfectamente delineados y enfrentados, donde se reúnen unos para chocar contra otros. Esa situación la hemos visto y la podemos ver actualmente, sobre todo en los preparativos de las campañas electorales. En esa lógica es bastante difícil que surjan posturas intermedias y de equilibrio. La inercia, como bola de nieve, acumula fuerzas para la polarización, inicia por algún motivo y deriva en causas mayores aunque sean meramente simbólicas. La confrontación electoral, como hemos visto incluso en momentos de grandes crisis, es pasajera; posteriormente a esas coyunturas de crispación siempre ha venido una etapa de reacomodo y relativa estabilidad.

Para los no alineados resulta difícil e incómodo fijar una postura propia, de sensatez y propositiva; es más fácil sumarse a algún bloque y renunciar a tener criterio propio. Estar en medio siempre tendrá muchos obstáculos y poco o nulo reconocimiento. Vale la pena intentarlo, bregar contra la corriente y abrir una ruta libre, intermedia y de esperanza. No significa que los bloques estén mal o no tengan sentido, en realidad son fenómenos normales que se darán en algún grado independientemente de nuestra voluntad; lo importante es que no aplasten la pluralidad, que dejen espacio suficiente para expresiones diferentes y generen evolución política con sentido democrático.

Con el proceso electoral en curso, con los preparativos para las candidaturas y el debate correspondiente se van formando los agrupamientos partidistas dejando claro que vamos hacia una competencia de tres. En torno a esas opciones se generan posturas, notas, comentarios y planteamientos que llenan el imaginario social y proyectan tendencias de opinión y discursivas. Obviamente cada apuesta partidista tiene su estrategia y lanza redes en pos de adeptos, que pueden estar convencidos, simplemente agregarse o conformarse con ideas básicas. En la búsqueda de adhesiones habrá la puesta en juego de sentimientos y proclamas cumbres, que serán tomados en cuenta o no por los potenciales votantes. 

A las fuerzas dominantes hay que agregar la posibilidad de que participen algunos independientes en niveles locales y en la Presidencial. De ocurrir esa novedad electoral habrá apertura a lo inédito que puede resultar nuevo y mejor cualitativamente; con seguridad se puede esperar un tono más ciudadano, la incorporación en la base de nuevos políticos y el desarrollo de un fenómeno renovador; entre quienes andan reuniendo firmas para lograr la candidatura presidencial hay políticos reciclados y un par de proyectos originales: Ferriz y Marichuy. En la propuesta independiente y en las organizaciones civiles y académicas radica la mayor posibilidad de abrir espacios intermedios entre la polarización. 

Lejos de visiones apocalípticas, esas que plantean punto final, hay que insistir en lo que pareciera obvio pero que se pone en duda a partir de discursos fatalistas: hay vida nacional después de las elecciones; hay que convencer y sumar mayorías para constituir Gobierno y aplicar los programas; una vez qué hay un resultado debe acatarse como regla democrática. En la ruta de la libertad hacen falta ideas, criterio propio, autocrítica, valor y compromiso. Deben respetarse las posturas no alineadas, alentarse y aprovecharse para nuestro desarrollo democrático.

Recadito: subir el nivel a la crítica lacrimógena es condición para la madurez social e institucional.


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viernes, 16 de junio de 2017

PANORAMA PARTIDISTA PARA EL 2018 EN XALAPA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


La fuerza y correlación partidista local se expresa en sus resultados electorales, en general, y el número de ediles que tengan en él Cabildo.  Por lo que resta de este año seguirán las posiciones establecidas en las últimas elecciones, produciéndose un cambio brusco y radical en el 2018. Actualmente gobierna el municipio el PRI y sus aliados, con presencia regular del PAN y Movimiento Ciudadano, siendo ese dato lo más significativo porque las demás fuerzas son marginales. Las dos diputaciones locales están ocupadas por representantes de MORENA, mientras que ambas diputaciones federales se reparten entre el PRI y MORENA. Esa es la realidad actual.

Para el próximo año estarán en juego las cuatro diputaciones locales y federales en las elecciones presidenciales y de Gobernador, en tanto que el Cabildo sufrirá un reacomodo drástico: MORENA tendrá ocho posiciones, el PAN tres y una cada quien entre el MC, PANAL, PRD y el PRI. MORENA consolida a Xalapa como un bastión, detentando las principales posiciones de representación y Gobierno; el PRI cae en un abismo, de gobernar actualmente a contar con un solo regidor; el PAN se mantiene estable, así como el PANAL; baja el MC de tres a un regidor mientras que el PRD prácticamente con las uñas araña su regiduria, conservando el negocio familiar de "panzazo". 

En el panorama partidista xalapeño es claro que habría una hegemonía de MORENA con la sólida oposición Panista y la presencia marginal del resto de los partidos. Por su seriedad algo se puede esperar de MC, no así del PRD que, para efectos reales, no existe. Es una gran limitación que no haya otra izquierda de peso, alternativa a MORENA que, seguramente, hasta  por inercia va a ocupar los espacios políticos. En ese escenario se necesitan espacios de pluralidad y crítica, como intento de contrapeso a las ideas dominantes cuya originalidad y trascendencia está en duda. No se debe omitir que MORENA no ha hecho posicionamientos claros sobre nuestra realidad y próximas  tareas de Gobierno, ni tampoco mérito mayor a estar en el momento determinado de una coyuntura de crisis de los partidos más antiguos y el ascenso de la inconformidad social. 

El voto de la inconformidad es fuerte en si mismo, busca canales de expresión y se refleja en el liderazgo fuerte y caudillista de AMLO; ese voto es abstracto y volátil, pasajero; ese voto no pide mucho, es de la esperanza por un cambio sin rostro claro, es más anti que pro, es de fe; hay antecedentes cercanos de ese  fenómeno con Cárdenas y el mismo Obrador. En esa línea todo se facilita, bastan algunas consignas y el arrojo de un hombre providencial, como no se construye organización, sustituida por activismo, ni se levantan programas formales y viables, esa fuerza tiene pies de papel. Hay beneficiarios de esas tendencias e impulsos que creen que todo se debe  a ellos y a su "carisma". Confunden el momento social con efectos ficticios y figuras de cartón.

Por la coyuntura electoral del 2018 paradójicamente se prevé un panorama complicado para MORENA en Xalapa, quien solo contará con tres o cuatro meses para mostrar algo diferente y novedoso en el Gobierno local. Es poco tiempo para ofrecer resultados significativos. Cuando todavía no terminen de instalarse y marcar alguna diferencia que no sea de color tendrán lugar las macro elecciones del primer domingo de junio. Si gana AMLO el futuro inmediato para el gobierno municipal de MORENA será luminoso, con unidad y tiempo suficiente para construir y ser referente democrático; en cambio, si pierde, vendrá la desbandada y la desorientación total sobre el rumbo a seguir. Es el costo de depender casi exclusivamente de una figura. 

La situación del PRD local es patética, con su sexto lugar en las recientes elecciones y la simulación grotesca que representa que una familia ocupe  sin pudor la única regiduría obtenida. No cuenta como partido, es un mero membrete que, si no se hace algo urgente y quirúrgico, será únicamente motivo de burla y pena ajena. Podría hacerse algo si se convoca con apertura y se aleja de la simulación de los vivales que se apoderaron de las siglas, impresentables en sociedad. Ante el avasallamiento coyuntural de MORENA, con el riesgo de su dispersión después de la elección presidencial, mucho ayudaría contar con una izquierda democrática que represente algo.


Recadito: Sin clientelismo, con austeridad, apertura y gente preparada se puede y debe hacer un gobierno distinto.
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viernes, 9 de junio de 2017

XALAPA Y LA NUEVA ALTERNANCIA



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En 1997 tuvo lugar la primera alternancia en el municipio de Xalapa, al menos en los últimos 50 años; el partido favorecido por el sufragio popular fue el PRD, que pasaba por un gran momento a nivel nacional que le permitió ganar en meses previos él gobierno del DF y 59 Ayuntamientos en Veracruz. El resultado local se explicó por la historia xalapeña, con fuerte participación opositora desde el año 88, acento progresista, capital social positivo y su reflejo en el PRD que, en ese momento, era una fuerza política ascendente y con aureola de esperanza popular. Esa primera alternancia fracasó al depositarse la confianza en políticos tradicionales y ajenos al pensamiento democrático, que privilegiaron intereses de un grupo político y proyecto personal. 

En esta segunda alternancia tiene MORENA mayoría del Cabildo, confirmando su buen momento y asumiendo la gran responsabilidad de intentar a fondo un gobierno nuevo. Contará con la fortaleza de estar encabezado por académicos que, se supone, tienen la preparación y sensibilidad para impulsar una administración abierta, austera, transparente y con sentido social y democrático. Como xalapeño y demócrata deseo que hagan un buen Gobierno. Tuvieron a su favor la inercia electoral de, al menos, dos años, la falta de adversarios de mayor peso y el derrumbe del PRI; es correcto que registren una correcta evaluación porque no siempre tendrán tantas líneas favorables. No han hecho mayores méritos para posicionarse como lo lograron hasta ahora. 

Si tienen la visión y el compromiso de hacer un gobierno eficaz, participativo y honesto estarán haciendo diferencia; en cambio, apostarle a un proyecto partidista, con aires de protagonismo personal, sería una pérdida de tiempo y fracaso anticipado. Confió en que el presidente electo resista el canto de las sirenas y se resista al estrellato, como ocurre con el diputado federal del distrito 10, prácticamente fallido y ajeno a sus tareas de representación. De por sí, no la tiene nada fácil en un municipio con tantos rezagos y con muy poco tiempo para iniciar con equipos y políticas públicas renovadoras. Hay que tomar en cuenta que inicia el primero de enero del próximo año, tendrá cuatro meses de visibilidad y alguna concreción,  para entrar en veda electoral y esperar la jornada electiva de Gobernador y Presidente; de muchas maneras los resultados de esa elección incidirán seriamente en el curso del Gobierno de Xalapa. 

Me interesa señalar algunas áreas donde se puede expresar un gobierno de ley y con participación ciudadana: Consultar los asuntos más delicados (gasoducto, por ejemplo), abrir con determinación el Cabildo, cuidar nuestras áreas verdes y devolverles su vocación, llevar las actividades culturales a todos los rincones del municipio, garantizar el uso plenamente peatonal de las banquetas, solicitar coordinación con el Gobierno Estatal en materia de vialidad y seguridad pública, proseguir con la rehabilitación del centro histórico, no caer en la tentación de programas clientelares, ser muy escrupulosos en la licitación de obras, tomar en cuenta las peticiones de obras más antiguas, mejorar sustancialmente los servicios públicos, no ceder a grupos de presión, etc. 

Xalapa necesita y merece un gobierno municipal que ponga en práctica formas renovadoras de hacer política, que marquen diferencia, que respete la pluralidad y aliente la más amplia e informada participación ciudadana. Con todo y su mayoría en el Cabildo MORENA requiere convocar a un acuerdo de gobernabilidad que le de base social e interlocución con los sectores sociales y políticos de Xalapa; los ediles que llegan por determinado partido pueden estar limitados por su escasa representatividad, incluyendo los de MORENA, quienes son depositarios de votos y mandato pero seguramente no son muy identificados por la población. De inicio deben llamar a los mejores para ocupar los puestos de Gobierno, en esa prueba se juegan mucha credibilidad; sería muy negativo que pongan cuotas y cuates. 


Recadito: Con buen ánimo hay que decirle a MORENA: Bienvenidos a la realidad. 


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viernes, 2 de junio de 2017

EL PESIMISMO DE LA INTELIGENCIA Y EL OPTIMISMO DE LA VOLUNTAD



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Vuelvo a esta expresión que utilicé  hace algún tiempo para dar, nuevamente, título a mi artículo semanal. Me sigue pareciendo una frase infinita, aplicable para siempre pero con mayor fuerza y acento en periodos como el que vivimos, caracterizado por la debilidad de El Estado, el ascenso de los grupos armados y de interés, la ineptitud y extravío de la clase política, la división nacional, la pobreza extrema en incremento, las amenazas Gringas y la precariedad democrática, entre otros factores que nos pintan un panorama sombrío para nuestro país. El optimismo debe surgir del realismo y la convicción de que no tenemos otro país a donde vivir, de que venimos de peores etapas de autoritarismo e inhibiciones de nuestra libertad, de que tenemos que heredarle un mejor país a las nuevas generaciones y de que tenemos la historia y la identidad de nuestro lado. 

El fatalismo es nocivo para la sociedad, entendible en los ciudadanos que se abstraen de un contexto mucho más amplio pero cuestionable en voz de liderazgos. No hay menos malo a la hora de elegir candidatos, hay opciones que pueden ser o no representativas de nuestros intereses y aspiraciones; quienes llaman desde ese supuesto están descalificando a la pluralidad realmente existente y se colocan artificialmente en una superioridad auto conferida. Quienes de vez en cuando, especialmente en coyunturas electivas sexenales, nos dicen que estamos ante la "última oportunidad" de un "cambio", en realidad están reflejando ignorancia, prejuicios y temores muy particulares. Después de una elección, vendrá otra; después de esa, vendrá otra, así sucesivamente mientras nuestro sistema político practique las elecciones como mecanismo de relevo de autoridades y legisladores. Los líderes, los partidos y los grupos de poder tienen una gran responsabilidad en que nuestro país tenga piso, rumbo y destino común. No hay cambio falso o verdadero, salvo que se acuñen como eslogan de campañas que, en un descuido, pueden volverse de obviedad demagógica. 

El próximo domingo tendremos elecciones municipales conforme al calendario cuatrianual, su relevancia tiene que ver con las figuras postuladas, entre las cuales surgirán las próximas autoridades que tienen a su cargo los servicios y obras municipales. Nos conviene a todos que queden los mejores. Seguramente habrá un reacomodo en el mapa partidista municipal, como efecto clave de la alternancia en el Gobierno Estatal, lo cual desfavorece al PRI, el avance natural de la coalición PAN-PRD, resultado de su labor propia, y el avance de Morena, receptor del descontento popular y las simpatías que le comparte el caudillismo de Andrés Manuel López Obrador. Ya veremos si se actualizan las hipótesis formuladas en el inicio de las campañas, particularmente en una distribución que establecía mayorías Edilicias de cien para PAN-PRD, sesenta para MORENA y cuarenta para el PRI, dejando doce para partidos chicos e independientes.

Entre los 212 municipios tengo un interés muy especial por Xalapa, mi lugar natal y donde he vivido mis 58 años; mi apego es xalapeñista, de esencia espiritual, con las vivencias de infancia y los recuerdos paternos, de barrio y amigos de siempre, de los amores fugaces, de los maestros vitales, de luchas sociales, de conciencia y compromiso político; es la casa particular, de uno, y la casa común, de todos. He visto pasar autoridades municipales de todo tipo en Xalapa, casi siempre del partido tricolor; algunas valiosas, otras para el olvido; el tamaño de nuestros déficit y problemas está relacionado con unos doce años casi perdidos en los últimos 18 años del Ayuntamiento. Tuvimos una alternancia en 1997, cuando el PRD era el partido del momento, lamentablemente se desperdició entregándola a políticos tradicionales por el interés de AMLO. Ahora vamos a una segunda alternancia que tiene la disyuntiva de la coalición y MORENA, ante el debilitamiento grave del PRI. 

Xalapa, necesita un gobierno abierto, plural, democrático y con orientación social y criterios de sustentabilidad, así como ideas de reactivación económica. No hay justificación si se pretendiera gobernar con camisa de fuerza partidista, sería una grave  limitante. Se perdería el tiempo si se pretende inventar el hilo negro, si se omite la personalidad xalapeña: socialmente positiva, hospitalaria y culta. No tenemos que atarnos a agendas partidistas nacionales, hay que darle prioridad a los asuntos locales. Se debe enfrentar el nocivo clientelismo tricolor que nos ha despojado de banquetas, parques, áreas verdes y de interés social; sería una farsa envolverlo con otro color. Deseo lo mejor para mi entrañable municipio, que queden al frente personas capaces y responsables. Siempre será poco lo que le demos. 



Recadito: Votar para ser ciudadanos plenos y exigir nuestros derechos…
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viernes, 26 de mayo de 2017

MENOS RUIDOS Y MUCHAS NUECES


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Con una rapidez apenas perceptible prácticamente ya están concluyendo las campañas electorales municipales, terminan con algún efecto en el interés ciudadano y perfilando algunos rostros y colores como opciones para los potenciales electores. Lamentablemente son las propuestas y las ideas las damnificadas de este proceso, como ya se ha vuelto costumbre en un tipo de competencia meramente formal y tradicionalista. No quiero generalizar, aludiendo únicamente a Xalapa, municipio que habito y conozco. No han aparecido las ideas llamativas y esperanzadoras, circulando casi todo en torno a generalidades y, lamentablemente, muchas ocurrencias. De repente parece que no estamos en una elección municipal, cuando se leen y escuchan supuestas soluciones para educación, economía, seguridad y, en un exceso de tipo demagógico, hasta para el futuro de México. 

Creo hay una carencia de mayor relevancia y centralidad de los grandes temas municipales, al menos no es lo que destaca en los mensajes más públicos de las candidaturas, sin obviar que algunos han hecho un esfuerzo de elaboración y comunicación de ciertas líneas propositivas. Hay cierta responsabilidad de ese problema en la duración breve de la campaña y en la imposibilidad de transmitir los mensajes en medios masivos de comunicación, como la radio y la televisión, exceptuando a las redes sociales. Es obvio que las candidaturas marginales pueden decir lo que sea, sepan o no de que hablan, hacer planteamientos desproporcionados sabiendo que no tendrán que hacerse cargo de sus consecuencias; mientras que los de mediana presencia si delinean algunas ideas un poco más elaboradas y concretas sobre su proyecto de gobierno.

Por historia, resultados recientes, datos a la mano e imaginario colectivo se pueden considerar a tres candidaturas como las más fuertes ( PAN-PRD, MORENA y PRI-VERDE ) para alcanzar la mayoría electoral; entre ellas,  las dos primeras apuntan para ocupar los dos lugares principales según algunas encuestas. En esas condiciones, hay que poner mayor atención en los perfiles y propuestas de sus abanderados; se trata de una dama xalapeña y un investigador universitario, que combinan cualidades y posibilidades para gobernar la capital veracruzana. Ambos podrían ocupar la Presidencia municipal y hacerlo bien a condición de que tengan muy clara la enorme responsabilidad que les aguarda, asuman un rol de coordinación -no  presidencialista-, convivan democráticamente con un Cabildo plural, creen mecanismos de transparencia, abran el Ayuntamiento a la ciudadanía y cumplan escrupulosamente con la legalidad. No veo ventaja mayor en poseer títulos académicos, se trata de gobernar un municipio, no de dirigir alguna institución universitaria. En ese sentido, la candidata de la coalición PAN-PRD no desmerece ante el candidato de Morena; al contrario, tiene a su favor ser la única mujer que participa con posibilidades y lograr ser la opción de las mujeres xalapeñas. 

Se juega un futuro al menos de cuatro años para Xalapa, colocada ante la disyuntiva de la continuidad u otra alternancia; recuérdese que ya tuvimos una alternancia en 1997; en ese paso viene el reto de mejorar en todos los órdenes, de no pretender que se parte de cero o que se descubre el hilo negro. Se debe tener claro que no estamos ante un debate ideológico, que las candidaturas locales son las que se quedan aquí y asumen los resultados. Las tendencias electorales son el punto de partida para las candidaturas, favorecen o afectan a los aspirantes, pero no deberían hacerles pensar que obtienen el derecho a mezclar agendas locales con nacionales, es un error y un despropósito. 

Debo insistir en que del cotejo de las plataformas electorales de todos los partidos se va a concluir que sus coincidencias son enormes; es lógico pues estamos ante un ámbito municipal, con un gobierno que cuenta con un presupuesto y facultades determinadas: servicios, obras y algunas otras. Las diferencias están en los tonos y los estilos. Me adhiero sinceramente a las propuestas locales, al realismo municipal, a la idea de un Cabildo plural y muy representativo, a un gobierno capaz y de ley; no quisiera intercambiar clientelismo tricolor por algún otro color. Xalapa es especial, cuenta con un buen nivel de capital social positivo, tiene brillante historia y tradición cultural; no merece regresión ni partidismo. Estamos muy por encima de coyunturas políticas y debemos ver un futuro luminoso.

Recadito: Mi voto va para la coalición "Veracruz, el Cambio Sigue" y su candidata Ana Miriam Ferraez.
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jueves, 18 de mayo de 2017

INERCIAS, VOLATILIDAD Y PLURALISMO


Uriel Flores Aguayo 
@UrielFA


Sin omitir las formas que adquieren las competencias electorales, con sus disputas y excesos verbales, con su ligereza e intrascendencia en lo sustancial, hay que apelar a la buena fe, el sentido común, a los mínimos democráticos y a cierto sentido de sobrevivencia de los actores principales: partidos, líderes y candidatos. Esa apelación pretende enfocar los problemas comunes de nuestra sociedad y las amenazas graves a nuestra convivencia social y a La Paz pública, en el intento de que la competencia derive en gobiernos serios, funcionales, tolerantes y plurales. En nuestro caso el juego electoral se basa en la lucha por los Ayuntamientos, pero ya tiene la carga de la muy adelantada sucesión presidencial del 2018, en mucho por la presencia y estrategia de AMLO, casi el único personaje que abiertamente hace adelantada campaña para llegar a Palacio Nacional, y otro tanto por la elección gubernamental en el Estado de México, cuna del "grupo Atlacomulco", en el poder federal, al que se le está dificultando mantener el control de esa que ha sido su reserva de votos y recursos públicos. 

Este llamado invoca mesura y tolerancia, convencido de que la violencia verbal o un simple tono rijoso, muy utilizado en la plaza pública, destruye puentes, aleja posturas y es la antesala de la violencia física. La descontrolada ola de violencia que azota a México, hace urgente que se generen consensos sociales y políticos, de unidad básica, para reconstruir el tejido social, acabar con la impunidad y reivindicar el Estado de Derecho. Sin esas premisas básicas no habrá solución a nada, sin importar siglas, colores y personajes. Las elecciones son una vital e irrepetible oportunidad para darle centralidad a esos problemas, para pactar unitariamente las medidas a aplicar y lograr en los resultados un ambiente sano que permita vivir en paz, tranquilamente y con bienestar. 

El discurso importa pero puede ser de menor impacto ante los operativos de maquinarias oficiales que desnaturalizan los procesos electivos y atrofian la voluntad popular. Hay que romper con ese círculo vicioso: a elecciones de Estado o aparatos públicos que manipulan la expresión popular se responde con afanes radicales al menos plasmados en condenas verbales. Salirse de ese contexto nocivo es muy difícil, se requiere una gigante voluntad política y democrática que no se observa en el horizonte. A más competencia se imprimen más acciones anacrónicas. Aún así hay que reunir paciencia, sensibilidades y voluntad supremas para en lo sencillo y básico tender puentes de comunicación y lograr un piso común para que las instituciones funcionen al servicio de la gente. 

Observo una tendencia fácil por las descalificaciones y la polarización, negando el valor del contrario, considerándolo enemigo; se da la impresión de una guerra, de intentonas de eliminación del contrario. Hay una patética pretensión maniquea de auto asumirse como buenos y señalar como malos a los adversarios. Esa es una postura antidemocrática por definición que no aporta nada positivo al juego electoral y coloca minas para el futuro inmediato. Ante ese cuadro hueco y facilón que, además, no expone ideas positivas y soluciones a la problemática municipal, hay que reivindicar el respeto absoluto y escrupulosos al pluralismo y a las decisiones de cada quien: no pensamos igual, tenemos motivos distintos para votar de determinada manera y, más nos vale, alentar la participación libre e informada de los ciudadanos. Es una aberración que haya quien piense que solo sus ideas cuentan y que los demás están equivocados. 

Los sufragios tienen las más variadas motivaciones, tantas como ciudadanos haya; también las abstenciones suelen explicarse de diversas formas. Hay votos históricos, votos duros, votos de partido, votos de candidatos, votos coyunturales, votos útiles, votos libres, votos clientelares, votos de inconformidad, entre otros. De todos, los más volátiles son los de la inconformidad y la coyuntura, llegan y se van cada vez más rápido; se otorgan casi a ciegas y colocan a personajes en puestos públicos con o sin méritos; muchas veces, por ignorancia, esos personajes creen ser el origen de algún momento o fenómeno electoral. La inconformidad es real y normal pero si no se convierte en reglas nuevas, otras figuras políticas e instituciones renovadas, lo más seguro es que fracase y se vuelva decepción. El PRD, partido de origen caudillista y "atrapa todo" puede dar cuenta de ese fenómeno. 

Nos queda alentar la participación ciudadana en las elecciones, vigilar que haya elecciones libres, informarse de las opciones, respetarlos a todos y darles seguimiento una vez que sean electos. 

Recadito: Medio flacona la caballada (Figueroa Dixit) en Xalapa.

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lunes, 15 de mayo de 2017

XALAPA: ¿PARTIDOS O CANDIDATOS?



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La pregunta relativa a la importancia mayor o menor entre los partidos o los candidatos, pertinente a la hora de tomar la decisión de votar, es extensiva al resto del estado de Veracruz. Es una disyuntiva que también puede volverse suma o complemento, es decir: partidos y candidatos. Tiene que ver con la realidad de los partidos políticos más allá de de las  siglas y su registro, en su realidad concreta y actual, con casi nula vida interna, sin posicionamiento programático y con manejos unilaterales de una o un muy reducido número de personas. En términos simples los partidos políticos no están cumpliendo con su papel constitucional, legal, teórico y democrático que tienen asignado, convirtiéndose en un embudo que atrofia y pervierte a la política. Así están todos en lo general, con mayor o menor gravedad de su crisis. De ahí el cuestionamiento sobre el sentido de votar por determinado partido, razonando si tendrán la capacidad para gobernar y, más aún, si merecen el voto y la confianza de los ciudadanos. 

Si los partidos por sí solos, en mayor o menor grado, no justifican ser receptores de nuestros sufragios, lo que sigue como guía electoral son los candidatos, teniendo que observarlos con algún detenimiento. Algunos tienen cierta carrera política, otros no; los de antecedentes políticos tienen la ventaja de contar con la experiencia mínima que se requiere para gobernar y la desventaja, en su caso, de contar con buena o mala fama pública. Hay candidaturas de personas sin antecedentes políticos, lo que puede ser un defecto o una virtud; dudo que contribuyan quienes nunca se hayan involucrado en la vida pública de Xalapa o su municipio; tampoco van a aportar significativamente quienes no cuenten con un perfil adecuado, por estudios o trabajo. La ineptitud y la potencial corrupción no distingue entre políticos viejos o ciudadanos determinados vueltos políticos nuevos. No basta con decirlo ni con una alta dosis de voluntarismo para que se haga un mejor gobierno. 

Si para decidir el voto esperando algo diferente no basta el partido ni el candidato, hay que revisar las planillas y las propuestas, incluyendo visiones e ideas. Es muy importante conocer a quienes quedarán como regidores pues integran el Cabildo y votan asuntos de la mayor importancia para la vida municipal, como son los presupuestos y las obras, entre otras tantas decisiones fundamentales para los ciudadanos. Por costumbre se cree que el Ayuntamiento es presidencialista, sin embargo debe rectificarse esa idea por el papel tan determinante que juega el Cabildo, dando forma a un gobierno combinado entre la figura presidencial y el colectivo de ediles. Cada regidor es un voto; en el caso de Xalapa, el cabildo cuenta con quince ediles: un presidente, un síndico y trece regidores; sus acuerdos se someten a votación y requieren mayoría, ocho en este caso, para ser legales. Entre más plural sea el Cabildo habrá mayores equilibrios y se requerirá un ejercicio político de calidad y con acento democrático. 

Se supone que los regidores son la expresión de la pluralidad social, que representan a sectores y capas de la población, versatilidad generacional, ocupaciones, niveles de estudios, géneros, entre otros rasgos indispensables para que cuenten con la legitimidad suficiente que les permita ser el puente entre la ciudadanía y el Ayuntamiento. Esa es la base necesaria para que los ediles sean útiles a la gente. Hasta ahora se ha acostumbrado que los ediles representen a sus partidos, sean de bajo perfil, levanten la mano sin chistar y se transformen en casi empleados de los presidentes municipales. Esa inútil y anacrónica situación debe cambiar, ahora los regidores tendrán que prepararse más, involucrarse de fondo en las tareas de gobierno, informar y rendir cuentas a los ciudadanos y ser exigentes con los Presidentes municipales. En esta nueva etapa municipal en Xalapa y Veracruz, el acento en los Ayuntamientos debe estar en su funcionamiento colectivo, en su transparencia, en su eficacia y en su austeridad.

Recadito: Sigue la espera de ideas, visones y propuestas en los candidatos de Xalapa. 



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