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jueves, 16 de marzo de 2017

AUNQUE LA DEMAGOGIA SE VISTA DE SEDA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Estamos hablando de conductas muy comunes en la política mexicana extensivas a la política veracruzana, donde no se dice lo que se piensa y tampoco se hace lo que se dice. Lo que abundan son los eufemismos, con sus marcadas excepciones, hasta la saciedad, creando un ambiente de simulación e inutilidad. Es difícil pensar en una separación entre la forma de ser en lo privado y su actividad política. Arrastramos una pesada herencia demagógica cuya solidez y repetición nos llevará un poco más de tiempo para debilitarla y, eventualmente, erradicarla. Es impresionante como pueden hablar hasta en sentidos y grandilocuentes discursos para decir mentiras y fantasías, para esparcir bolas de humo o palabrería hueca. La palabra es vital, con voz y gestos, para explicar lo qué pasa y convencer de las ideas que se porten, para convocar y suscitar respaldos, cuando son reales, realistas y honestas. 

Esta introducción permite ubicar con claridad los términos en que se desenvuelven los políticos en esta etapa de Veracruz, especialmente los auto llamados opositores. No entenderíamos mucho si nos basamos en sus dichos, para ubicarlos hay que acudir a sus prácticas y a sus expresiones durante varias etapas; de ahí se verá si son consecuentes y tienen posturas firmes y serias. Esta forma de ubicar a los políticos es prudente y realista, sin duda será de utilidad para entenderlos y así saber de sus intenciones, reales o simplemente figuradas. A fuerza de repetirse la mayoría de los políticos han desgastado y vaciado de contenido sus mensajes, diciendo ocurrencias y dando prioridad a frivolidades.

En Veracruz vivimos con una obvia incertidumbre ante la sistemática oposición del PRI y MORENA a la propuesta de reestructuración presentada por el Ejecutivo de nuestra Entidad; sin argumentos o demagógicamente la rechazan en el Congreso; aquí vale la pena detenerse un momento y enfocar la mirada en esa inflexible postura partidista: aducen varias cuestiones para votar en contra, como que no hay información suficiente, que existe opacidad y que algo de lo que resulte como remanente se utilice en la deuda con Ayuntamientos. Ese es el discurso con el que pretenden justificar su oposición sistemática. Es de obviedad que tienen derecho a votar libremente, que pueden seguir consignas partidistas y, que, finalmente, estamos ante un juego de poder; nada de desgarrarse las vestiduras o fundar hogueras de la pureza. 

El punto es que mienten, que votan en contra por muy determinados motivos, como no facilitar nada al Gobernador de la alternancia e intentar debilitarlo. Eluden hablar claro, no le dicen la verdad a la gente porque sufrirían rechazo. En forma pública MORENA anticipó su voto en contra, en una postura adelantada, es decir, omitiendo lecturas y méritos de la propuesta, simplemente ir en contra porque proviene de un gobierno que no les agrada. Pero no hablan claro, inventan pretextos y caen en la clásica demagogia que se desliza a la deshonestidad y renuncian a jugar su papel representativo de los veracruzanos para limitarse a acatar una agenda partidista. Estamos ante un ejemplo contundente de una conducta demagógica donde se procede por ciertas razones pero se invocan otras para justificar la negatividad. Ahí hay deshonestidad consciente, lo que vendría a cuestionar sus intenciones en todo. 

Los legisladores tienen derecho a votar, juegan un papel; nadie podría asustarse de eso; la cuestión es su papel de representantes populares y la obligación de rendir cuentas, teniendo que definirse entre su fidelidad partidista y el interés ciudadano. Diputado que no consulte a sus representados está desnaturalizando su función y pasando a jugar un papel secundario. No es fácil pero habría que apelar al voto de conciencia cuando se les imponen condiciones y exigencias que los alejan de los ciudadanos de sus distritos y de la entidad veracruzana.


Recadito: Reestructurar deudas económicas y de sueños por una vida mejor para Veracruz.
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jueves, 2 de marzo de 2017

LOS PARTIDOS, XALAPA Y LA GENTE



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Es ineludible comentar los primeros pasos electorales que se están dando de cara a la renovación de los Ayuntamientos en los 212 municipios veracruzanos, desde la óptica ciudadana, el análisis político y el interés partidista; debo incluir las candidaturas independientes aunque no son todavía muy visibles. Es evidente que en la generalidad de los partidos políticos se ha acentuado el control copular, dejando en pocas manos, a veces en una sola persona,  la toma de decisiones sobre las candidaturas. Desde luego qué hay diferencias y matices entre ellos, con posturas extremas que van desde la realización de encuestas hasta simples dedazo. De la mayoría no se esperaba algo distinto, desde hace mucho tiempo son estructuras membretarias dirigidas con métodos centralistas. Tal vez los únicos o más sorprendidos son los miembros de Morena, al ver que, sin tomarlos en cuenta, formalmente un grupo de notables desde la Ciudad de México, decidió sobre las candidaturas; su ruidoso descontento tiene que ver con las expectativas que les despertaron haciéndoles creer que su partido, por llamarlo de alguna manera, era democrático; su entrada a la política real, donde se juegan intereses concretos y sus fines justifican sus medios, es hasta cruel y los desestabiliza. Hay otro rasgo muy consolidado en los partidos políticos, se trata del intercambio de aspirantes entre ellos, es decir, los brincos de un partido a otro de los precandidatos; cada vez es más común esa práctica, se da en todas las organizaciones políticas y las hace meros registros legales con fines electorales. 

En Xalapa, se va aclarando el panorama sucesorio lentamente, algunos partidos ya decidieron sus candidaturas principales, otros no tardan mucho en hacerlo. Hay de todo desde ahora, aunque haya que esperar un par de semanas para tener el cuadro completo. Más o menos los que suenan tienen un regular perfil y orígenes diversos, ricos en experiencias. Por la elección que se trata es muy importante la persona que se postule, dado que los electores se fijan en su trayectoria y capacidad. Los partidos cuentan, desde luego, pero no son todo, sobre todo en una elección que no está condicionada por alguna otra como ocurre en las de Gobernador y Presidente. Ahora sí, ya no bastará una vaca para que cualquiera gane. Es elemental contar con agenda municipal y xalapeña, con diagnósticos concretos y soluciones concretas, viables y participativas. Ese es el reto para su búsqueda de sufragios, teniendo que definirse y comprometerse quienes aspiren a gobernarnos; no bastan, más bien son prescindibles, las generalidades, las ocurrencias o las consignas de alcance nacional. Es previsible que la disputa por la mayoría se de entre la alianza "contigo, el cambio sigue" ( PAN- PRD) y Morena, con resultados de pronóstico reservado, sin menospreciar los afanes legítimos de otros aspirantes que, por sí mismos, son personas valiosas pero que no contarán con las estructuras fuertes, los recursos y el impulso de los partidos que los respaldan. 

La crisis política nacional enmarca esta próxima elección municipal, esto es, la debilidad de las instituciones, la violencia, la partidocracia, el desencanto con la democracia, las alternancias emproblemadas, la devaluación del voto, etc.. Es notable que los partidos en general se olvidaron de la gente, de sus necesidades e intereses; retórica aparte, las menciones a las personas son de algún discurso o en la escenografía que sirve a la oratoria vetusta y vanidosa. Si no se toma en cuenta a la afiliados para decidir se está desnaturalizando a los partidos, dejando de jugar su papel en la organización y representación de las demandas sociales y mecanismo de acceso al poder para la colectividad; en ese sentido, se atrofian esos canales de expresión y resultan absolutamente inútiles. La credibilidad partidista rueda por los suelos y se coloca en la incongruencia al eludir a sus bases, si no los toma en cuenta tampoco puede asegurarle nada a la ciudadanía. Descartada cualquier virtud en los partidos, emparejados en métodos, queda el escrutinio ciudadano respecto del perfil de sus candidaturas, enfocando su trayectoria, sus cualidades y aportes a la comunidad. De por sí, este tipo de elecciones le dan una gran relevancia a las personas como candidatos; ahora será mayor el peso del perfil de los aspirantes a la hora de ganarse la voluntad popular. Si hay quien piensa que las próximas elecciones son un paseo color de rosa, avísenle que vive en el error y que su despertar puede ser muy duro.


Recadito: Bienvenida a la real política a los compañeros de Morena, solo su convicción les evitará un muy previsible y amargo desengaño.


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viernes, 17 de febrero de 2017

DIÁLOGO POLÍTICO: FICCIÓN


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


No hablo del diálogo en general, en sus significados y efectos; no estoy pensando en lo que pudiera ser el intercambio de opiniones perfectamente normales entre los actores políticos o, simplemente, entre los ciudadanos que se interesan por los acontecimientos y el rumbo de la política en su entorno cercano y en el mundo. Me interesa decir algo sobre el tipo de diálogo, si se le puede llamar así, que se establece entre los líderes políticos nacionales y sus bases y simpatizantes. De entrada lo veo como inexistente o simulado. Veamos porqué:
Los dirigentes nacionales de los partidos políticos prácticamente nunca dialogan con nadie, a excepción de pequeños grupos de operadores y asesores. Como no hay diálogo o intercambio de opiniones tampoco se da un proceso de explicaciones y convencimiento, ni de enriquecimiento de las posturas. La relación entre líderes y sus bases es vertical y autoritaria.

Esa realidad es generalizada, se puede disfrazar demagógicamente o colgarle eufemismos pero en el fondo ocurre en todas las formaciones políticas. Veamos: el dirigente del PRI recorre el país para darse a conocer con sus sorprendidos líderes locales, quienes nunca lo habían visto en su partido. A esa gira le atribuye méritos que lo hacen afirmar en spots de radio que ha "conocido" de cerca la realidad de México y ha hablado con sus militantes; falso, no pasa de visitas relámpago a algunas ciudades, una o dos por Entidad, y de encuentros con pequeños grupos. En ese sentido es muy poco lo que puede ver de la región en que esté y de platicar con sus correligionarios. Otro caso paradigmático es el de López Obrador, quien recorre incansablemente nuestro país desde hace unos  25 años para dirigir discursos en las plazas públicas; a esas reuniones le llama asambleas, conferencias o actos públicos simplemente. Son mítines donde prácticamente solo habla él, de un corte entre artificial y anacrónico, con contingentes transportados en su mayoría y pensados como escenografía para la foto mediática. A ese monólogo no se le puede llamar asamblea, no existe el diálogo que le daría ese carácter. No hay, por tanto, intercambio alguno más allá de las porras y consignas. 

Es mucho peor la realidad del PRD, donde desde hace mucho tiempo se limitó casi hasta la extinción cualquier tipo de deliberación colectiva; más aún, la actual dirigente, Barrales, no ha puesto un pie en Veracruz, por ejemplo. Depende mucho de sus esquemas de trabajo y sus estilos cúpulares para que se abra intensamente la brecha entre los líderes del sol amarillo y sus bases, incluso con sus estructuras intermedias; lo digo a partir de otras experiencias, caso de Godoy, Navarrete y Mujica, quienes si recorrían y dialogaban. Ahora ya no hay nada de eso. El caso del PAN es distinto en tanto su modelo partidario de cuadros con un funcionamiento de instancias de dirección y muy poca labor extensiva a sus bases. 

Ese es el caso, no existe el diálogo político amplio que llegue a todos los niveles en los partidos, concentrándose las posturas en documentos de gabinete o en los discursos de los líderes. En esas condiciones la vida pública se empobrece, no se generan corrientes poderosas de opinión pública y tampoco se convoca a los ciudadanos para que participen informados, para que distingan proyectos y fortalezcan la vida social así como a la democracia. El modelo actual de relación entre los líderes y sus bases es muy limitado y negativo, no contribuye para activar la energía social y se encierra en un pequeño círculo que, en consecuencia, se vuelve vicioso o nocivo. Esas formas cúpulares y simuladoras  no distinguen de colores y proyectos, no digo ideologías porque simplemente no existen; lo mismo se dan en líderes de corte tecnocrático que en los líderes con más imagen popular.

Las mejoras de nuestro país pasan por un auténtico diálogo nacional, que inicie por los espacios de los líderes políticos y continúe en lo general. Hablando, opinando, preguntando, exigiendo y resolviendo tendremos una sociedad fuerte e instituciones funcionales. No tenemos porqué conformarnos con estos líderes tradicionales ni porqué ser simples espectadores; hay que demandar cambios de fondo y tener la voluntad de participar permanentemente en la vida pública.

Recadito: En las municipales próximas es fundamental razonar el voto por las personas...

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viernes, 28 de octubre de 2016

LOS RIESGOS DE LA ALTERNANCIA EN VERACRUZ

Foto: Universal


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La alternancia en Veracruz era indispensable para recuperar un rumbo mínimo de desarrollo, gobernabilidad y justicia; la única posibilidad radicaba en una alianza de centro democrático materializada por el PRD y el PAN; no fue nada fácil lograrlo, todavía ahora se siguen brincando múltiples obstáculos de un régimen que se resiste a morir. Esta alternancia debe vencer el escepticismo reinante sobre esos fenómenos políticos, demostrando que valió la pena impulsarla a pesar de las malas experiencias de otras entidades federativas donde solo hubo cambios de siglas y nombres. Veracruz debe demostrar que su proceso es autentico, que va a cumplir las expectativas y no defraudar las esperanzas de sus habitantes que anhelan una vida normal, segura y de progreso. Es obvio que hay retos y riesgos enormes. Que todo está por hacerse, que no hay referente local, propio; se deberá aprender pronto y bien, haciendo y corrigiendo; cuenta la voluntad de cambiar pero no es suficiente.

Hay factores que pueden ser definitorios a la hora de concretar los cambios, además del compromiso escrupuloso del nuevo Gobierno, como es el papel que jueguen las oposiciones, especialmente MORENA y el PRI, quienes pueden contribuir para que Veracruz salga más rápido de la crisis o constituirse en obstáculos; el PRI debe repensarse como fuerza política, ganándose con autocritica y humildad un lugar en el nuevo escenario político de Veracruz, sin pelear impunidad, deslindándose del grupo  que nos hundió y pagando a tiempo el costo que requiera ser la matriz de dicho grupúsculo; MORENA tiene que comportarse como fuerza propositiva, que tiene capacidad de proponer, aportar y construir, de otro modo dejara pasar su momento. En ambos casos estamos ante una gran  incógnita, de su rol constructivo o no, dependen sus posibilidades futuras: apoyan a VERACRUZ y se les premia o la hacen de obstáculo y se les castiga.

Es tan real y rápido  el cambio político en Veracruz, con mucho de inédito, que a muchos les pasa de noche, se rinden ante la obviedad o, de plano, los deja inmóviles. Es necesario ajustar las visiones para los periodistas, los políticos, los actores públicos y la ciudadanía en general, de tal manera que tengamos una comprensión básica del fenómeno de la alternancia y la transición que está ocurriendo ante nuestros ojos, para ser protagonistas consientes y no simples observadores. Mucho de lo que está  pasando en estos días nunca lo habíamos visto y es resultado del esfuerzo ciudadano organizado por fuerzas políticas y lideres valerosos. Es tan grande la información a la que tenemos acceso y tan variados los enfoques, con algo de especulación o fantasía, que puede ocultarse lo sustancial en velos mediáticos o tendencias interesadas. La velocidad de los acontecimientos dificulta su comprensión y la cantidad informativa los puede distorsionar. Resultan indispensables, por  tanto, la  claridad en los mensajes de la coalición próxima a Gobernar.

En las alternancias, como en las guerras y las revoluciones guardando las proporciones, ocurren actos de conversión simulada en las filas derrotadas, presentándose situaciones de camuflaje de quienes combatieron el cambio y, en el suelo, pretenden engañar para subirse al camión renovador. Hay que poner mucho cuidado en ese fenómeno y no permitirlo, no debe haber impunidad para quienes dañaron a nuestro Estado y mucho menos espacios en el nuevo Gobierno. Por supuesto hay que tener criterio y ser tolerantes con los servidores de carrera informal que hayan dado muestras de profesionalismo y honradez. Aunque cueste más el gobierno de la alternancia debe ser de transición a la democracia, planteándose un cambio de régimen, en el sentido de modificar profundamente las reglas del arreglo político y desmontar las estructuras autoritarias. Con ese propósito fundamental la convocatoria social y política debe ser amplia, requiriendo definiciones de las fuerzas políticas y de la sociedad civil organizada. Trascender los simples cambios de siglas y personas debe ser la finalidad principal del nuevo Gobierno, para honrar sus compromisos y hacer que valga la pena el voto por la alternancia, dejando un magnifico referente desde Veracruz para México.


Recadito: De Gobierno ausente pasamos a Gobierno fallido y ladrón en Veracruz.


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