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jueves, 16 de noviembre de 2017

ENTRE POLOS POR LA LIBERTAD



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La historia nos enseña que las confrontaciones políticas tienen una lógica de guerra, con bandos perfectamente delineados y enfrentados, donde se reúnen unos para chocar contra otros. Esa situación la hemos visto y la podemos ver actualmente, sobre todo en los preparativos de las campañas electorales. En esa lógica es bastante difícil que surjan posturas intermedias y de equilibrio. La inercia, como bola de nieve, acumula fuerzas para la polarización, inicia por algún motivo y deriva en causas mayores aunque sean meramente simbólicas. La confrontación electoral, como hemos visto incluso en momentos de grandes crisis, es pasajera; posteriormente a esas coyunturas de crispación siempre ha venido una etapa de reacomodo y relativa estabilidad.

Para los no alineados resulta difícil e incómodo fijar una postura propia, de sensatez y propositiva; es más fácil sumarse a algún bloque y renunciar a tener criterio propio. Estar en medio siempre tendrá muchos obstáculos y poco o nulo reconocimiento. Vale la pena intentarlo, bregar contra la corriente y abrir una ruta libre, intermedia y de esperanza. No significa que los bloques estén mal o no tengan sentido, en realidad son fenómenos normales que se darán en algún grado independientemente de nuestra voluntad; lo importante es que no aplasten la pluralidad, que dejen espacio suficiente para expresiones diferentes y generen evolución política con sentido democrático.

Con el proceso electoral en curso, con los preparativos para las candidaturas y el debate correspondiente se van formando los agrupamientos partidistas dejando claro que vamos hacia una competencia de tres. En torno a esas opciones se generan posturas, notas, comentarios y planteamientos que llenan el imaginario social y proyectan tendencias de opinión y discursivas. Obviamente cada apuesta partidista tiene su estrategia y lanza redes en pos de adeptos, que pueden estar convencidos, simplemente agregarse o conformarse con ideas básicas. En la búsqueda de adhesiones habrá la puesta en juego de sentimientos y proclamas cumbres, que serán tomados en cuenta o no por los potenciales votantes. 

A las fuerzas dominantes hay que agregar la posibilidad de que participen algunos independientes en niveles locales y en la Presidencial. De ocurrir esa novedad electoral habrá apertura a lo inédito que puede resultar nuevo y mejor cualitativamente; con seguridad se puede esperar un tono más ciudadano, la incorporación en la base de nuevos políticos y el desarrollo de un fenómeno renovador; entre quienes andan reuniendo firmas para lograr la candidatura presidencial hay políticos reciclados y un par de proyectos originales: Ferriz y Marichuy. En la propuesta independiente y en las organizaciones civiles y académicas radica la mayor posibilidad de abrir espacios intermedios entre la polarización. 

Lejos de visiones apocalípticas, esas que plantean punto final, hay que insistir en lo que pareciera obvio pero que se pone en duda a partir de discursos fatalistas: hay vida nacional después de las elecciones; hay que convencer y sumar mayorías para constituir Gobierno y aplicar los programas; una vez qué hay un resultado debe acatarse como regla democrática. En la ruta de la libertad hacen falta ideas, criterio propio, autocrítica, valor y compromiso. Deben respetarse las posturas no alineadas, alentarse y aprovecharse para nuestro desarrollo democrático.

Recadito: subir el nivel a la crítica lacrimógena es condición para la madurez social e institucional.


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viernes, 27 de octubre de 2017

MOPI: UNA EXPERIENCIA PARA VIVIRSE



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Recién se cumplieron veintiocho años de existencia del Movimiento Popular Independiente de Veracruz, cuya presencia es significativa en varios municipios veracruzanos, especialmente en Xalapa, donde se fundó. Para celebrarlo, en el sentido más amplio del término, gustosos, se llevan a cabo diversas actividades de difusión, festejos y reflexión abierta y autocrítica, donde amigos del MOPI, que nos conocen bien y han acompañado en algunos tramos de nuestro recorrido, exponen libremente su opinión ante una concurrencia plural y representativa de la sociedad local. En el MOPI, los años no son simples hojas del calendario ni acumulación inercial de tiempo, al contrario, siguen siendo experiencia satisfactoria de convicciones y convivencia fraternal, con resultados concretos de gestión social, la reafirmación de nuestras ideas y estilo de vida, austero y de compromiso colectivo, con la constante incorporación de nuevos integrantes en tareas directivas a una militancia real. No hay que convencernos ni convencer a nadie de que somos una organización auténtica, que ha resistido el paso del tiempo y mantiene ideales y métodos democráticos intactos. 

Este aniversario 28 abre la oportunidad de vernos en el origen, revisar las andanzas y comparar lo que somos con lo que fuimos, nuestra esencia se mantiene tal cual, solo se marchita la piel pero la conciencia social, nuestro motor, no es moda ni cuestión de oportunismo, es parte integral de nuestra personalidad individual y colectiva. Cuando nacimos formalmente ya teníamos unos diez años, al menos, de hacer trabajo social y dedicarle algo de tiempo a la propaganda. Surgimos en un ambiente de agitación social tanto por la crisis económica como por la defraudación electoral que había sacudido a nuestro país; había incertidumbre sobre la ruta de la gobernabilidad ante un Gobierno (Salinas) con poca legitimidad y el acoso a la oposición nacionalista (Cardenas) y de izquierda. En Xalapa había organizaciones del movimiento urbano popular que se destacaban por su capacidad de movilización (UcisVer), en algo nos parecíamos al inicio. Creíamos que era correcto y normal invadir terrenos, bloquear calles, presionar a funcionarios, hacer asambleas masivas, ligarnos a un partido político (PRD) y auto proclamarnos de izquierda con acento popular. 

A estas alturas, en una línea de absoluta coherencia pública, siempre en la reflexión abierta, sin dogmatismo, hemos reconsiderado muchas de nuestra ideas fundadoras para ser más libres y vivir realmente en conformidad con nuestra manera de pensar. Obviamente somos organizados y de lucha, eso no cambia. Ya no invadimos terrenos, ahora compramos predios y los regularizamos, respetando los derechos de propiedad y dando certidumbre jurídica a nuestros afiliados; ya no bloqueamos calles, sin dejar de caminar grupalmente en ellas cuando es indispensable, respetando el derecho de libre tránsito de terceros; no nos agolpamos en las oficinas públicas ni encaramos a los funcionarios, les presentamos los planteamientos y propuestas para dialogar y resolver lo posible; nuestras reuniones son organizadas y representativas, siempre públicas y abiertas, sin actos masivos de simulación y lucimiento de líderes; hemos reafirmado la libertad política en nuestras filas, respetando la pertenencia o no a determinado partido político, esfumando en absoluto cualquier vínculo orgánico a alguna institución partidaria, sin esconder la militancia de algunos de nosotros; no hay condicionamiento de ningún tipo para ser parte o recibir beneficios en el MOPI; la cuestión de la ideología es más compleja y continuará en reflexión, lo que sí nos ocupa es salirnos de la órbita de los caudillismos, del pensamiento único, de los dogmas y de las consigas que se presentan como ideas; los términos derecha o izquierda dicen poco en lo local y suelen ocuparse para la simulación práctica y la renuncia a pensar. 

Es claro que no somos un grupo de presión, que respetamos la dignidad de nuestros compañeros, que apoyamos causas, que conseguimos resultados concretos para la gente y que nos conducimos con absoluta honestidad. En estos 28 años nadie nos ha acusado de robo o abuso, ese es un buen récord y tarjeta de presentación. 

Recadito: lo más valioso del MOPI son las valientes coordinadoras, mujeres de lucha que son todo en la vida.


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viernes, 20 de octubre de 2017

LA PLURALIDAD Y LOS VOTOS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Puede resultar hasta ocioso señalar que, en México, vivimos en una sociedad plural, donde se vota variadamente y también se abstienen por diversas razones. Sin embargo, parece que no está demás recordarlo con historia y argumentos dado que, casi increíblemente, de vez en cuando pero sobre todo en la antesala de elecciones mayores, como puede ser la próxima presidencial, aparecen posturas extrañas y regresivas donde se considera que los votantes son una masa inerme que actuará por inercia y consigna. Se omite que el voto, más o menos, se distribuye en tres grandes frentes electorales para llegar a un resultado de tercios, con efectos extras en fuerzas pequeñas. 

Ahora se plantea que las iniciativas distintas a alguna propuesta de supuesta superioridad moral y política tienen la finalidad de restarle votos. En esencia es una postura anti democrática y claramente errónea. Las distintas alternativas electorales que se abran paso tienen sus propias razones y contarán con un determinado apoyo. Pasa con los partidos y ocurrirá también con los independientes. Pensar que no tienen derecho y que sus votos son de menor valía es una posición propia del maniqueísmo y de líneas de pensamiento único. Las expresiones que salgan a la búsqueda de votos son parte de nuestra pluralidad, independientemente de su calidad; es perfectamente posible que algunas propuestas tengan objetivos divisorios pero a esa motivación táctica corresponden determinados sufragios que se pueden dar o no. Es imposible que toda la sociedad o una gran mayoría sufragara por una sola opción política. Solo desde ideas descabelladas se puede sugerir que si no votas por determinado partido estás equivocado, le haces el juego a otros y traicionas lo supuestamente justo. En este punto entra el juego la actualización de las ideas sobre la realidad plural. 

Es ilógico pensar que otros vienen por los votos que algunos dan por ganados; si así fuera, no hubo convicción ni compromiso del potencial elector. De alguna manera se falta al respeto al votante porque, de entrada, se le considera persona sin criterio y pensamiento propio. Quienes dividen a la sociedad entre buenos y malos, por supuesto colocándose siempre en el primer bando van derecho a la decepción y al fatalismo simplemente porque la vida no funciona de esa manera. Es común en nuestra historia reciente que se den gigantescas movilizaciones coyunturales para desvanecerse en plazo breve porque son apuestas de llegada a una especie de tierra prometida sin contar con las estructuras, hábitos y tradiciones que lo sustenten. El voto de la inconformidad, normal, es el más fácil de ganar pero, igualmente, el más fácil de perder. Hay votos de esperanza que son más sólidos pero con riesgos de ser muy dolorosos. Siempre los liderazgos juegan un papel fundamental en las razones, el ritmo y el rumbo de las movilizaciones electorales de coyuntura. 

En las votaciones más elevadas que han tenido lugar en nuestro país hemos llegado a una participación aproximada del sesenta por ciento, con efectos plurales como lo podemos ver en las Cámaras legislativas. Quiere decir que a cuatro de cada diez ciudadanos simplemente no les interesa o no les motivan las opciones que tienen al frente; parece ser que en la elección federal del próximo año se mantendrá ese comportamiento, con la variable de las elecciones de Gobernadores en varias Entidades que pueden subir un poco la participación ciudadana. En general los políticos comprenden todo esto y son realistas pero todavía hay quienes tienden una capa de misterio sobre las motivaciones de aquellos que no votan. Son los que creen que otras candidaturas les quitarán votos partiendo de que son de su propiedad y desconfiando de la pluralidad. Ese es un botón de abierto absolutismo: estás conmigo o contra mí.

Recadito: se necesitan analistas políticos en Veracruz.


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viernes, 6 de octubre de 2017

HABLEMOS DE ALTERNANCIA EN VERACRUZ




Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Vivimos una polarización en la aproximación de debate político que se hace en Veracruz, con inclinación mayor hacia la descalificación y fatalismo sobre la alternancia ocurrida recientemente. La narrativa hegemónica en zonas como Xalapa y algunas otras está nutrida de prejuicios, desinformación, exageraciones, parcialidades, sectarismo y apologías de la desesperanza. Desde los primeros meses de la actual administración estatal, la de la alternancia inaugural, ya se hablaba de fallas grandes y nulos resultados; con cierta precipitación se le decretaba fallida. Algunos esperaron un poco para anunciar su fracaso. Hay gente seria, con regular trayectoria, que así lo indica, junto a un bloque muy homogéneo que sistemáticamente destaca las carencias y las notas rojas para dar a entender que el Gobierno no puede o no quiere enfrentar los graves problemas que nos lastiman y cuestionan. 

Debe señalarse que no hay antecedentes de alternancias que hayan tenido lugar en nuestra entidad, por tanto son mínimos o novedosos los elementos comparativos. Desde ese punto de vista se necesita una mayor esfuerzo de análisis y serenidad, despojarse de camisas facciosas y oportunistas, para enfocar los fenómenos que rodean a la alternancia veracruzana. Hay que apuntar las condiciones en que se recibió a la administración estatal, eso no debe abstraerse ni obviarse; ese es el punto de partida para la evaluación que al menos debería ser de un año. Sin buscar justificar a nadie si no se consideran las deudas y crisis financiera, la huida y abandono del ex gobernador, el manejo de empresas fantasmas, la falta de cumplimientos ante la federación, la degradación institucional y la mezcla delictiva y policial, al menos, entonces no se estaría hablando en serio ni habría actitud de buena fe para contribuir a las soluciones. 

Se dice que la ciudadanía votó a favor de la coalición PAN-PRD para expresar sus demandas de cambios varios y a ese voto se le cargan todas las expectativas que se quieran y ocurran. Eso es parcialmente cierto, en tanto que otras fuerzas políticas, al menos dos más, también recibieron votaciones relevantes. En ese sentido debe considerarse una votación plural que da mandato para ejercer el poder ejecutivo pero también aloja a las oposiciones en el poder legislativo, agregando una inmediata votación municipal que dio como resultado una composición marcadamente plural de los Ayuntamientos. El gobernador tiene una estructura ejecutiva fuerte pero no puede gobernar en forma autónoma y absoluta, sin considerar a los otros poderes, a los partidos políticos, a los factores de poder, a los Ayuntamientos, a los órganos autónomos y a la sociedad civil. 

La proximidad del primer informe del gobierno de la alternancia abre una buena oportunidad de análisis sobre lo que ha significado este gobierno, en qué ha traído cambios, en qué ha fallado y lo que se puede esperar. Siendo realistas no es mucho lo que se puede esperar de analistas que han abandonado el análisis para brincar a la propaganda ni de oposiciones cuyas limitaciones de posicionamiento está registrado en sus declaraciones sin responsabilidad y feria de ocurrencias. Sin embargo, siempre valdrá la pena insistir en una línea propositiva, en poner el acento en las coincidencias y en la unidad básica. Obviamente se requiere tolerancia, respeto al otro y la comprensión de los graves problemas que nos rodean y lastiman. Salir del abismo en que nos lanzaron las recientes administraciones supera a un partido determinado y a un gobernante en particular. Lamentablemente nos condicionará la elección federal, donde habrá quienes la privilegien sin hablar y actuar en función de VERACRUZ. 

Los grandes temas están a la vista y requieren definiciones actuales, siendo pesados condicionamientos para mejorar las condiciones de nuestro estado. Es la crisis financiera con su pendiente reestructuración de la deuda, es la violencia estructural con fondo del crimen organizado y la pendiente reestructuración de las fuerzas de seguridad, es el diálogo y acuerdo  político que traiga certidumbre y estabilidad, es la comunicación y contacto con la ciudadanía para fomentar su participación y corresponsabilidad en el rumbo de nuestra golpeada entidad jarocha. La alternancia es cambio en si pero necesita tiempo y maduración para dar resultados. La alternancia requiere una ciudadanía despierta e informada pero también oposiciones leales y democráticas.

Recadito: una sociedad incluyente es impensable sin una educación inclusiva.


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LAS ILUSIONES Y LOS DAÑOS DEL SISMO



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Los sismos recientes, especialmente el del 19 de septiembre, trajeron daños enormes para algunas zonas de nuestro país, destacando la proyección mediática de la Ciudad de México; muertes, heridos, derrumbes, afectaciones en servicios y carencias básicas son parte fundamental del recuento de los daños. Nuestro país se conmovió, volcándose la sociedad en apoyo de los damnificados; en tiempo real, gente real, común, vecinos, con variedad de edades y condición social. Los mexicanos dimos una muestra de calidad humana, de contar con reservas morales, de humildad y humanismo. Eso está acreditado, no hay dudas al respecto. Pueden hacerse muchas interpretaciones de las muestras de solidaridad de la gente, me quedo con la básica, la que se observa como el gesto humanista de auxilio al prójimo. Ahí está una de las caras del mexicano, en estas condiciones en grandes proporciones, pero que también se observa en detalles cotidianos, en el barrio, en la familia y en el trabajo.

Lo que viene después, los efectos generales, sociales , económicos y políticos se puede vislumbrar en vía de hipótesis pero con grandes márgenes de incertidumbre. Puede haber un mayor involucramiento ciudadano, un avance en las exigencias de honradez y eficacia gubernamental, un menor abstencionismo, una oxigenación del sistema político empezando por el adecentamiento y renovación de la clase política. No será automático ni súbito, será normalmente gradual pero con un jalón histórico; son de esos momentos de convulsión nacional, de crisis, que hacen prescindibles la simulación y los cambios cosméticos; la presión social obliga a los cambios, a que los actores políticos tengan que tomar desiciones serias y se vean obligados a cambiar aun a regañadientes. Vemos que se coló muy rápido y fuerte la crítica a las prerrogativas económicas de los partidos políticos, obligándolos a ofrecer jugosas reducciones hasta llegar a la posible pero peligrosa eliminación del financiamiento público. 

A los damnificados naturales de los sismos hay que agregar a los afectados políticamente, en particular a los que estaban por presentar solicitudes de licencias para aspirar a otros cargos. Esta desgracia evidenció, por si hiciera falta, la distancia abismal entre los ciudadanos y la clase política. Hace falta una agenda de reconstrucción con perspectiva de reformas democráticas para México. En lo que se perfila con claridad la ruta de los cambios hay que sostener la atención institucional y la solidaridad social con los damnificados, viendo por sus espacios de habitación, su salud y alimentación. En estos momentos es indispensable la presencia puntual y eficiente de las fuerzas de seguridad para garantizar el orden público. 

Es una nota de orgullo la respuesta de la juventud, que llena de esperanza, que nos indica la presencia de una generación cualitativamente mejor que la nuestra, que probó y aprobó ser solidarios y tener conciencia social. Merecen un mejor país, mucho mejor, seguro, de leyes, de libertades, de bienestar, incluyente y de méritos. Al dar también tienen derecho a pedir y exigir. Es deseable que se alisten para participar electoralmente, votando y siendo votados, que traigan aire fresco y de renovación a la política nacional, en una perspectiva plural; no veo una preferencia exclusiva en sentido partidista del común de los jóvenes. Hay que abrir las puertas de la política de par en par para nuestros jóvenes. Tenemos una gran oportunidad, de esas que se presentan de vez en cuando en la vida de las naciones. 

Ante el descrédito partidista, propuestas tan huecas como la de Pedro Ferriz, si logra las firmas requeridas puede dar la sorpresa electoral, no para ganar, desde luego, pero si para mover el tablero de las elecciones presidenciales. Inocencia aparte, o demagogia, hay que recordar que somos una democracia, lo que eso signifique, representativa, por tanto obligada a contar con partidos y legisladores; es algo distinto que sean de baja calidad y disfuncionales, por lo que están urgidos de su renovación. 

Recadito: es difícil pensar y obtener verdades en medio de posturas polarizadas, de todo bien o todo mal.



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viernes, 22 de septiembre de 2017

EL SISMO Y LA GENTE: TODOS SOMOS UNO


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Lo siento, puede ser redundante pero es personal, esa necesidad de decirlo, de expresar los sentimientos y el estado de ánimo ante la tragedia. Duelen las muertes todas, uno intenta imaginar sus últimos momentos, su circunstancia, el desenlace y los efectos más inmediatos en sus seres queridos directos. Pero lastiman más, en lo más hondo, la pérdida de los niños, por su edad e inocencia, por su casi indefensión, por la vida interrumpida; se siente un dolor en el pecho, en el corazón, se nubla el horizonte y el ánimo desvanece. Duro, severo y cruel el golpe del sismo, alarmante y aterrorizante. El antecedente del 85 dejo de ser referente protocolario para las nuevas generaciones, ahora se presentó en horario estelar la fuerza devastadora de la naturaleza. En compensación formativa descubrieron el potencial solidario de sus pares y su sociedad toda, se inmiscuyeron en las acciones y se despojaron de cualquier mezquindad cómoda. Ante la muerte y los daños materiales saldrá otro México, fuerte, sensible, justo y solidario; que se cuiden gobernantes frívolos e ineptos.

Sin exagerar se respira una atmósfera de tristeza, de preocupación, de solidaridad y ánimo de apoyar, de unidad humanitaria, de identidad mexicana. Es irrelevante u ocioso subrayar, más con afán sectario, si la gente rebasó al Gobierno o si hubo algún error en autoridades, eso no es lo principal; lo que más cuenta es la masiva participación social y las capacidades desplegadas del Estado Mexicano, con sus fuerzas armadas al frente. Lo importante es rescatar personas atrapadas, evitar mayores daños, darle celeridad a los heridos, respaldar a los rescatistas con alimentos y equipos, mantener las comunicaciones y a las ciudades y poblaciones funcionando; no omitamos que los efectos mayores del sismo del 19 impactó en Puebla y Morelos, además de la Ciudad de Mexico. Todavía no resolvíamos de fondo los daños del sismo anterior en Oaxaca y Chiapas, cuando se presenta este otro tan o más devastador.

El sismo nos recuerda de golpe nuestra fragilidad y la imperiosa necesidad de estar preparados en forma de construcciones mejores y con normas exigentes, con corporaciones oficiales y privadas altamente capacitadas para hacer frente a desastres y una cultura viva y actualizada de prevención civil en la sociedad. Ya ocurrido, no regatear nada para apoyar, dejar a un lado la politiquería, poner en el centro los rescates y la recuperación. Ante los fenómenos de la naturaleza es muy importante la preparación pero también otro enfoque de relación entre ella y los humanos, que plantee respeto y sustentabilidad. No más agresiones al medio ambiente, es vital cuidar los suelos y el agua, pensando en lo indisoluble que es la formula seres humanos y la naturaleza.

Los niños fallecidos, nuestros niños, son angelitos que nos observarán desde las alturas, que nos harán recordar lo importante en la vida, que los que se quedan con nosotros merecen paz, amor y bienestar. Son el testimonio de la alegría, del juego y la fantasía que no se irá porque no los olvidaremos. A sus padres y hermanos debemos rodearlos de abrazos y aliento, de cariño y respeto; vivirán su duelo personal, el nuestro es general; tendrán la resignación posible y harán lo necesario para conservar el recuerdo de sus niños y niñas. Siempre estarán en la memoria de sus seres queridos pero también en el imaginario colectivo, es cuestión de conciencia.

Recadito: Siempre es cuestión de confianza y de estar en todo o en nada... 


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LA POLÍTICA REAL EN MÉXICO


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Es una obviedad decir que los políticos están (estamos) profundamente desprestigiados en México y, si estiramos la liga informativa, en el resto del mundo. Mucho tiene que ver la herencia de la revolución convertida en partido de Estado, el reparto plural de vicios en todo el sistema de partidos y nuestra desnutrida democracia. Sin embargo, es lo que hay y con eso hay que buscar el entendimiento y las reformas nacionales. Ante tal degradación política es relativamente sencillo adoptar el discurso de la anti política, en la mayoría de los casos por genuina inconformidad, aunque también hay una parte de oportunismo y demagogia entre quienes postulan la condena sin matices y alternativas a la impresentable clase política que vive en la burbuja de los privilegios y a enorme distancia de los ciudadanos.
Salvo los colores, sus grados de escándalos y mayor o menor histrionismo los líderes políticos autóctonos son más que similares; igual ocurre con los partidos, donde su vida interna es de monólogos, con poca o nula deliberación y métodos anacrónicos de designación de candidatos. Por sus mecanismos electivos los conoceremos, con esencia idéntica en todos, sin respeto a sus bases (si existen) y a sus militantes. En todos se cuecen habas, en algunos decide un pequeño grupo y en otros una sola persona. La crisis del sistema de partidos obstruye a la democracia, degrada a las instituciones y niega el cumplimiento de su rol constitucional. Sin embargo, no hay forma súbita y milagrosa para mejorar a los partidos y sacar de un laboratorio a políticos decentes y preparados. Con lo que existe realmente hay que trabajar, a la vez que se le da centralidad a las reformas que requiere el sistema político y el mismo régimen.
A propósito de los comentarios anteriores hay que señalar que ya se avizoran conflictos que pueden concluir en rupturas en casi todos los partidos, con acento en los que puntean en las encuestas; obviamente, no hay mayor problema donde hay poco que disputar. En los grandes algo de polémica se presentará por la candidatura presidencial pero también en las designaciones de aspirantes a Gobernadores y Senadores. De pronto, la audacia de los impulsores del Frente Democrático por México, movió las correlaciones e introdujo una sana dosis de incertidumbre. A partir de esa irrupción tanto el PRI como MORENA tendrán que cuidar sus movimientos, un paso en falso y pueden perder sus posibilidades mayoritarias.
Sin duda, el PRI ira unido en lo fundamental con la deserción natural de los excluidos en los ámbitos locales; el PAN tiene un serio problema en su definición de la candidatura presidencial pero sin poner en riesgo sus posibilidades reales; el PRD puede jugar estratégicamente y mantener el gobierno de la Ciudad de México, entre otros; MORENA va a vivir un anticipado golpe de realismo con la definición de algunas de sus candidaturas, entre ellas principalmente la de la Ciudad de México, donde han tratado con dureza a Ricardo Monreal. En este último caso aventuro una hipótesis: AMLO está comprando un seguro de continuidad en caso de perder, sabe que si se presenta ese resultado y Monreal ganara, iría a la jubilación automática como él lo practicó con el Ing. Cárdenas; con Claudia Sheinbaum tiene mayor garantía de apoyo y relativo continuismo. Se pueden envolver las designaciones en general de discursos determinados, al final solo buscarán justificar imposiciones y arbitrariedades.
Lo que queda es la más amplia e informada convocatoria a los ciudadanos a participar electoralmente y seguir haciéndolo en la vida pública siendo exigente con sus autoridades y representantes; darle valor político y democrático al voto, emplearlo para elegir y exigir.
Recadito: Sabrán si hay representante popular federal en Xalapa, es pregunta... 
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viernes, 8 de septiembre de 2017

SABOR AL CALDO POLÍTICO



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En unos cuantos días se puso más movido el ambiente político en nuestro país, mostrando a grandes rasgos las sumas de fuerzas que competirán por el poder político de México, desde la Presidencia de la República, el Congreso General, Gubernaturas, Congresos locales y Ayuntamientos, todas a elegir en una sola jornada electoral en la que será la elección más grande en la historia de nuestro país. La principal virtud de las alianzas en curso es su pluralidad, reflejo del Mexico real y diverso que somos. Coaligarse es un derecho y un recurso legítimo con que cuentan los partidos políticos, nadie debe cuestionarlos simplemente por hacerlo pero menos si lo hace a partir de poner en práctica ese mismo recurso político. Hablamos de uniones electorales, de convergencia en puntos básicos y concretos, no en sumas ideológicas; igual que está pasando en el mundo en México habrá un natural corrimiento hacia el centro político, haciendo perfectamente viable las coincidencias en torno a un proyecto de gobierno.

Para no caer en estafas y simulaciones hay que ser honestos y realistas en cuanto a la auto ubicación " ideológica " que nos demos; las referencias a izquierda o derecha puede ser tan hueca e inútil si no hay un esfuerzo intelectual serio con un posicionamiento puntual y la exhibición de denuncias e inconformidades acompañadas de propuestas, así como el agregado de los "cómos" a los "qués". Debe ser central el planteamiento claro de un proyecto de nación y la recomposición del entramado Estatal, con la reivindicación del Estado de Derecho y la oxigenación de nuestra frágil democracia. En esa línea las coincidencias de propios y extraños pueden ser asombrosas, basta hacer a un lado la paja y el rollo retóricos para descubrir que casi todos los textos partidistas dicen lo mismo.

En lo personal me siento mejor en un proyecto amplio, realista y viable. A estas alturas me resulta mucho más repelente el culto a la personalidad, la falta de deliberación y el guiarse por ilusiones de humo que pueden tener consecuencias traumáticas. Nadie es mejor que los otros por apoyar alguna sigla o personaje, la masificación con su natural carencia de ideas conduce, inevitablemente, al ascenso súbito pero también al descenso vertiginoso. No hay mayores posibilidades para quienes cultiven y se apoyen casi exclusivamente en el voto de la inconformidad, es el más rápido y ruidoso en manifestarse pero, igualmente, el que muy pronto se esfuma; es un voto volátil, fácil de ganar pero más fácil de perder. Es mejor el voto de la esperanza aunque el que más cuenta es el voto normal, medio rutinario, el clásico, el que termina por definir los resultados. 

El panorama del 2018 pronto será de mayor incertidumbre, un rasgo democrático; en cuanto terminen por definirse las alianzas y surjan las candidaturas definitivas será posible ver sus verdaderas posibilidades, por ahora son imágenes y espejismos que seducen a inocentes, fanáticos y ambiciosos. No hay plazo fatal para acceder al poder, no se acaba el país, son periodos definidos que ponen ante los potenciales electores a las distintas opciones. Si hace falta la conciencia ciudadana y en las élites de apresurar el paso en la construcción de un mejor México, en todos los sentidos. El cambio posible es con votos y el despertar ciudadano para siempre. Adoptar la postura de que si no soy yo viene el diluvio es la manera más irresponsable y peligrosa de alentar conductas destructivas y, en el mejor de los casos, impulsar oleadas de frustración e inmovilismo entre quienes creen que las transformaciones dependen de un líder, que ocurren en un momento y tienen algún componente mágico.


Recadito: Veo movimientos X y recuerdo a Mao, líder Chino, quien decía que el imperialismo era un tigre de papel; igualito...
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viernes, 1 de septiembre de 2017

VIOLENCIA: CONDICIÓN HUMANA Y ESTRUCTURA SOCIAL


Uriel Flores Aguayo
 @UrielFA


Decir que es mal de muchos, casi toda América Latina, no es consuelo pero sirve para darle un contexto y comprender más al fenómeno crónico de la violencia que nos azota en México. Los rasgos del fenómeno son comunes, más o menos, con las lógicas diferencias que les determina la geografía, la historia, su Estado de Derecho, su exclusión social y, en buena medida, la participación ciudadana. Hay un severo desafío a la convivencia social y a las normas legales, con una tendencia abrumadora al paralelismo entre los poderes formales y los fácticos. El origen reciente de la violencia mayor se localiza en el narcotráfico, con otras actividades de relativo peso, como son el tráfico de armas y de gente, así como la extorsión y el robo de combustible, entre tantas acciones delincuenciales que cuestionan nuestra seguridad y la función y eficacia del Estado. 

La convivencia social no es fácil de por sí, somos susceptibles al conflicto, cuestionamos en la práctica a la legalidad y los valores. De la nada surgen hechos de violencia entre la gente y existen sectores inclinados a la delincuencia común. La violencia de género no se limita en frontera alguna, se manifiesta en todas partes sin obviar condición social. Es grave. Los involucrados en ilícitos cada vez son más jóvenes, dispuestos a todo en afanes del dinero fácil. Ellos y varios de los que están atrapados en la pobreza han acumulado suficiente resentimiento social como para justificar fechorías y hacerse justicia en propia mano.

Lo que vemos en México se observa en toda América Latina, con excepción de Costa Rica y Uruguay; hay tráfico de drogas, robos callejeros y de alto impacto, secuestros, extorsiones, enfrentamientos armados y zonas controladas por poderes fácticos. La diferencia de México es nuestra vecindad con los Estados Unidos y él poderío de fuego y económico de los Cárteles que ponen en verdaderos aprietos al Estado Mexicano, desafiando, incluso, a las fuerzas armadas y adoptando formas terroristas; desde luego también la impunidad establecida en nuestro sistema de justicia. Si alguien piensa que Veracruz o Xalapa, están mal, debería informarse respecto a la problemática de violencia en cualquier ciudad media de centro y sur de América. Sin contexto internacional se puede llegar a creer que los mexicanos somos malos o que tenemos mala suerte. 

Hay una relativa incomprensión social del fenómeno de la violencia, reaccionamos con miedo y omisión, pretendiendo que sean los Gobiernos quienes resuelvan todo, sin advertir que de pequeñas ilegalidades, pasito a pasito, se construye la losa gigante que termina por aplastarnos a todos. Buena parte de los medios, ahora mucho en Veracruz, adoptan un manejo frívolo de la información de la violencia, la sacan de contexto, le dan lugar prominente y presentan imágenes explícitas; no comprenden el tamaño y lo nocivo que significa estar dominados por grupos mafiosos. Deben ser críticos, sin duda, sin perder de vista el periodo tan corto que lleva la actual Administración Estatal, que sin suficientes recursos tiene que reconstruir a sus fuerzas policiales. Si los mandos sirven a la sociedad y disminuye la impunidad, pronto mejoran las condiciones de seguridad; sin perder de vista que, en lo fundamental, estamos ante un problema que rebasa a la Entidad e, incluso, a nuestro país. Las bandas armadas no se fijan mucho en siglas partidistas de quienes gobiernan ni se sujetan a periodos determinados. No por amarillismo y grilla vayan a terminar haciendo apología del delito. 

Recadito: Mientras no digan los comos y no presenten una estructura considerable no pasarán del rollo.


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jueves, 24 de agosto de 2017

TODO ESTÁ MAL O TODO ESTÁ BIEN


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Históricamente la polarización de posturas y opiniones han determinado el comportamiento social y político, este tiempo no es la excepción; tenemos una dificultad fuerte para los matices y la generosidad. Es más fácil, evita pensar mucho y hace simple la identidad, adoptar posturas absolutas de considerar que todo está bien o todo está mal, según el lugar donde nos ubiquemos. En el fondo hay componentes autoritarios, de renuncia a pensar, nulo compromiso de Estado cuando se trata de actores políticos. Se niega el pluralismo a partir de auto concederse el mejor papel y descalificar a los otros. Ese es un eterno debate, la limitación de no entender y reconocer al otro, al diferente. 

Lo veo en tiempo real, a todo color en Veracruz, donde el debate público tiene todos esos ingredientes con el agregado de una coyuntura especial que se sale de cualquier normalidad: ex gobernador preso, arcas vacías, entorno violento en exceso, alternancia política, etc.. No solo en el debate, entre bizantino y esquemático, pobre e intrascendente, sino en los hechos, en la conducta de los actores políticos. Sin que sea todavía notable seguramente hay por ahí posturas del todo está bien o mucho mejor a lo vivido en la decena trágica en Veracruz, espero que no se llegue a consolidar algo así. Donde no hay duda en su dinamismo y abundancia es en el campo del todo está mal; es una postura sistemática, mayormente dolosa, interesada, fácil, que no se compromete a nada, que se abstrae del colectivo privilegiando afanes facciosos. 

En ambos casos se carece de autocrítica y de crítica constructiva; no se reconocen las fallas propias, solo se ven en el de enfrente y se empeñan en destruir. Hay una carencia de valores democráticos que implican convivencia y reconocimiento dentro de la pluralidad. Viven para reafirmar sus posturas, como opositores u oficialistas, buscando todos los días el defecto y el error del adversario que, en muchos casos, ven como enemigo, para seguir convencidos de estar en el lado correcto. A partir de esos círculos viciosos se cancela o dificulta el diálogo, sin este no hay acuerdos y se abre paso a la siempre desgastante confrontación. Sobre esas bases de nulo o poco entendimiento es mucho más difícil la gobernabilidad y El Progreso.

Apesadumbra observar los comportamientos de las oposiciones locales, con un discurso tan pobre y sin ánimo propositivo, lleno de ocurrencias y lugares comunes, de autoconsumo y autoregodeo. Incumplen con el mandato electoral y omiten que son lo que la gente les da. Al anteponer intereses partidistas a los de los ciudadanos desnaturalizan su papel y se vuelven parte del problema que dicen querer resolver. Mientras la oposición se amuralle para no asumir responsabilidades mayores y dialogar con todos su papel será marginal y anecdótico. Puede, incluso, defraudar a sus votantes que, como todos en todo el mundo, buscan empleo, vivienda, escuelas, hospitales, recreación y seguridad. No se conforman, más  allá de breves coyunturas electorales, de puros rollos. 

Alguien tiene que dar el primer paso siempre, haya o no respuesta, como voluntad democrática, como expresión de calidad política. Lograrlo supone un escalón civilizatorio, entonces no es nada fácil; implica humildad y autocrítica. En un ambiente de permanente y grosera confrontación, aumentado en esta coyuntura de preparativos electorales de carácter federal, puede ser una ingenuidad plantear otros y más positivos comportamientos políticos y sociales; pero no hay de otra, señalamos esa ruta y hacemos algo o vamos a la repetición de los enfrentamientos, el inmovilismo y la frustración popular...

Recadito: Lo mejor de la vida no pasa por siglas políticas o seudo ideologías....


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jueves, 17 de agosto de 2017

¿DERECHA, IZQUIERDA, CENTRO?


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Puede o no existir interés en México por discutir sobre las etiquetas políticas e ideológicas, tampoco sé si sea necesario, tal vez si. Hace mucho tiempo que se abandonó la elaboración intelectual en las grandes formaciones políticas, dejándolo reservado a grupos de la sociedad civil. Salvo afanes anacrónicos de sectores conservadores, que insisten en meterse con la vida privada de la gente, y discursos grandilocuentes que invocan teorías conspiratorias y líneas invisibles, tanto en defensa como en cuestionamiento, los planteamientos partidarios son asombrosamente similares y mucho más en ejercicio de gobierno. Me parece que ya no hay tiempo para la gran reflexión pendiente sobre las ideas y propuestas de los partidos políticos antes la proximidad de las elecciones presidenciales del próximo año; tendrán que posponerse para algún día sus asuntos de identidad y su ubicación real en el Mexico de hoy.

Por ahora los partidos presentarán casi exclusivamente siglas y nombres, ocupando su energía en tácticas y proselitismo. Decir que alguien es de izquierda, derecha o de centro es temerario o auto complacencia, pero también puede ser absolutamente inútil sin referentes y comparativos. Puede haber quien lo haga y hacer creer que, efectivamente, sus posturas son reales y corresponden a lo que, alguna vez, se dijo o hizo en ese sentido. Según yo lo más seguro es que den "gato por liebre", forzando al extremo alguna elucubración, sin descartar que haya quienes sí intenten elaboraciones frescas, creativas y novedosas. 

En México, ha sido la izquierda la que siempre mostró la cara tal cual era, aunque más bien habría que hablar de izquierdas; hay una historia que, supongo, concluirá con el PRD, suma de tendencias del más amplio abanico; lo que siga tendrá alguna etiqueta que puede ser lo más próximo a un intento de definiciones más políticas que ideológicas, si pensamos en círculos pensantes, o, de plano, se inaugura un ciclo de proclamas y banderas sostenidas por masas amorfas que se conformen con discursos de caudillo y una relación clientelar. La izquierda más que nada fue generosidad y compromiso, como una forma de ser auténtica a la que se le sobrepuso la etiqueta dominante, iniciando con la influencia Soviética, combinándose con el Guevarismo y cerrando con el PRD en su fase nacionalista. Observo que Morena pinta para ser una mezcla de todo eso en tanto gire en torno a su máximo objetivo que es ganar la presidencia. 

Observo que las buenas acciones de la gente, en general, no pasa por ideología alguna, menos por la influencia de siglas partidistas. Los partidos son instrumentos para acceder al poder, no escuela de seres humanos; estos serán mejores o peores como resultado de muchos factores pero marcadamente por el contexto social. Es tan anacrónico y chocante que se use ropa cotidiana con colores partidistas, que se quiera explicar algo cotidiano con la opinión de líderes y, peor aún, que se abstraiga el pluralismo en afán de un pensamiento único y se sostenga que la vida acaba si no se logra el resultado que una facción nacional pretende. No ofendo, creo, si afirmó qué hay una crisis de ideas en los liderazgos políticos, en tendencia famélica a niveles locales; abundan las descalificaciones y las ocurrencias, las convocatorias abstractas y, lamentablemente, mucha demagogia. 

Tal vez ha llegado el tiempo de empezar a ver a México con ojos nuevos, sin los paradigmas apenas vigentes en papel, con miras superiores y viables.



Recadito: Patético el espectáculo de los malos servidores públicos que se marean en un ladrillo; condición humana.
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viernes, 11 de agosto de 2017

SIEMPRE LA VIDA SIGUE



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En el pensamiento fatalista, de conformismo y de relativo fundamentalismo siempre hay punto final a los intentos más variados en la vida, siempre hay punto final, en unos casos reales y, en otros, ficticio. Llama la atención cuando alguien dice que es la última oportunidad de que ocurra algo, y la llama porque ya lo dijeron otras veces, pero sobre todo porque no expone opciones, dando a entender que la vida ahí se detiene. Tenemos que abrir el pensamiento en tal nivel de riqueza creativa que tengamos muy claro que los verdaderos cambios ocurren sobre la base del entramado institucional realmente existente, por débil o ineficaz que sea, y de ahí proponer lo propio y diferente, acreditado en tesis, ideas y datos con estudios comparativos y fórmulas claras y viables. 

La sociedad tiene una pluralidad resultante de la historia y sus momentos cumbres, no apta para pensamientos únicos o mágicos. Su expresión electoral es efecto de la maduración ciudadana pero no se define en algún sentido u otro para siempre. Pensamos muy distinto unos de otros, sostenemos unas ideas por tiempos cortos o largos, somos más próximos en grados a ciertas posiciones. Es un error monumental de tendencia demagógica pretender explicar casi todos los ámbitos de la vida social a partir de un conjunto de ideas, siendo generosos con esa definición, o, peor aún, con un rosario de ocurrencias y proclamas. Mucho peor cuando desde propuestas públicas que buscan poder se intentan regular las actividades y convicciones individuales. 

A estas alturas las etiquetas de Derecha e Izquierda dicen poco y requieren con urgencia una reflexión racional, serena, amplia, noble y creativa. Solo así tendrán algún sentido, explicando algo, haciendo diferencia y contribuyendo al diagnóstico y la solución de nuestros grandes y graves problemas. El riesgo del Cantinflismo y la demagogia están a la orden del día, un poco por costumbres cómodas y mucho más por ineficacia creativa. Es hasta chistoso observar la prepotencia autoritaria de quienes reparten títulos de autenticidad ideológica y, de inicio, se autoadjudican los que les convengan, los que les dan aplausos y con los que resuelven imaginariamente cualquier duda. Conmueven los que, a cualquier duda o requerimiento de acción, colocan el título de izquierda, con lo que dicen todo y nada. De las derechas no me ocupo mucho porque históricamente, en México, utilizan siglas y definiciones eufemísticas, con todo y que, ahí si, por sus afanes integristas, al menos en algunos de sus sectores, sea más fácil identificarlas. Al menos, se debe hablar de izquierdas, en plural, si les concedemos crédito a las fuerzas que se autoproclaman así; lo que si es hasta una ofensa es que se hable de izquierdas verdaderas y falsas, sería demasiado complejo, casi imposible, llegar a sitios claros y convincentes al respecto.

Todo en la vida, lo que sea, mientras no sea la muerte, tiene mañana, en tiempos inmediatos o de mayor plazo. La vida da varias oportunidades, hay manera de errar y corregir. Hay consecuencias no suerte ni impunidad. Está en un error quien crea que no tiene futuro. Este es un alegato contra el fatalismo, tanto personal como colectivo, tanto cotidiano como de supuesta ideología u opción política. Siempre, después de la tormenta viene la calma. Siempre hay familia que recoge la estafeta, personas que enseñan y aportan, líderes que relevan y jóvenes que constituyen las nuevas generaciones.


Recadito: La felicidad está en nuestras manos, en el día día, en lo más simple y en la salud y sonrisa de Jania, la luz de nuestros ojos. 


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viernes, 4 de agosto de 2017

LA CONDICIÓN Y LA CALIDAD HUMANAS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Desde hace algún tiempo me atrae la información y el análisis sobre la personalidad de los líderes mundiales y nacionales, logrando también entender un poco de la gente de mi entorno. Observo que pasan los años y, más o menos, el tipo de gente se reedita independientemente del lugar y sus circunstancias. En el caso de los líderes es la búsqueda del poder lo que determina su conducta, al obtenerlo lo ejercen a plenitud y lo aprovechan para sus muy específicas inquietudes. El poder les da dominación sobre la gente que escojan para puestos o para relaciones íntimas. En esencia es de forma la diferencia entre un gobernador local y algún dictador tipo Hitler, guardando las proporciones. Es de reconocerse que algunos personajes sostenían cierta ideología o un conjunto de creencias que le daba sentido, a su entender, a sus actividades; luego se vio que ciertos casos eran pura fachada. 

Estos son tiempos de pragmatismo, salvo algunas orientaciones muy particulares en las formaciones partidistas y sus liderazgos, lo que impera son los afanes de poder, vistos en sus aspectos más generales. Hay quienes todavía mezclan ciertas libertades y derechos privados con proclamas públicas, invadiendo la conciencia personal. Eso no es ideología sino el traslado erróneo de un pensamiento individual a planteamientos gubernamentales. Lo más reiterado, en grado de folclor, es la confusión entre ideas con programas y políticas públicas. Es muy común oír de candidatos que ofrecen mucho más de sus posibilidades y de autoridades que sostienen estar haciendo el cambio porque inauguran una calle o abren un supermercado. Los tiempos de las ideologías complejas y cerradas quedaron muy atrás, tal vez nunca pudieron demostrar su validez en la realidad. No está mal que eso haya ocurrido, al final  era inevitable. 

Increíblemente el estilo personal de gobernar sigue siendo de mucho impacto en el quehacer de los personajes del poder; modelos van y vienen, controles y contrapesos se despliegan para evitar la corrupción y garantizar rendición de cuentas sin avanzar sustancialmente en sus fines. No hay evidencia de que algún partido político mexicano sea superior, hablando de los más antiguos o de mayor peso. Seguramente tienen aspectos positivos, algunos serán mejores en detalles, pero no hay grandes diferencias en ellos en sus asuntos mayores, sobre todo en lo que respecta en la elección de dirigentes y candidatos. Hay discursos y textos, en exceso retóricos, pero muy poca coherencia a la hora de hacerlos realidad cuando asumen espacios de poder. Es parte de una crisis muy profunda de representación de los partidos y los poderes, así como su eficacia a la hora de gobernar y legislar. 

Es curioso y tan real que la esposa de un gobernante interviene en asuntos públicos, al parecer como regla; siendo así en toda la historia de la humanidad hasta nuestros días, incluso en nuestra pequeña realidad local. Pasa así por déficit democrático, por tradición, por una visión patrimonialista y por el tipo de gente que se ocupa de los asuntos públicos. Superarlo supone un proceso de mucho tiempo, de décadas, la voluntad de los que toman las decisiones y, sobre todo, la más constante y amplia participación ciudadana en la vida pública de sus municipios, entidades y país. La calidad de cualquier persona, también de los funcionarios y representantes, no radica en alguna sigla partidaria o en una supuesta ideología. No te hace mejor la pertenencia a un partido, religión, clase social, etc... Es importante para avanzar y no perder el tiempo despejar el camino de rollos, cultos políticos y aplicarse en los mejores medios para hacer realidad los cambios que nos urgen.

Por ignorancia y mediocridad muchos de quienes ocupan cargos de representación desperdician su responsabilidad en ocurrencias y en la exhibición de una enorme frivolidad, no conectando sus obligaciones con mínimos en la práctica. Si el gobernante no cumple con su deber está muy mal para el ciudadano, si el opositor no aporta constructivamente se cierra el círculo del desastre de la inmovilidad para la sociedad.


Recadito: Hay que cruzar los dedos para que Xalapa no se maneje con criterios clientelares, partidistas y de estrellato.
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lunes, 31 de julio de 2017

LA CONDICIÓN HUMANA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Mucho se ha dicho sobre la condición humana, de como la personalidad, las influencias más cercanas y las ambiciones propias determinan el comportamiento de los hombres y mujeres con poder y liderazgo. Seguramente se continuará escribiendo infinitamente. Es muy común que las personas se transformen cuando ocupan un puesto de autoridad, desde espacios minios hasta cargos de Gobierno o representación. No se han podido delimitar suficientemente los ámbitos privado y público; reina el patrimonialismo en México. El tipo de personas marca en lo esencial los espacios de autoridad, más allá de las leyes. El déficit democrático de nuestro país abre un margen gigantesco de discrecionalidad en el comportamiento político. 

Ocurre que los procesos más oscuros pueden darse por inercia, con la participación de mucha gente pero desconectados entre sí. Es un sistema con vida propia, independientemente de sus actores u operadores. Finalmente la condición humana se impone sobre leyes y reglas de civilización. La calidad e intereses de sus operadores guían al sistema, no a la inversa; son sistemas débiles e inciertos. Una personalidad fuerte impacta el rumbo de un gobierno, lo amolda a su gusto y lo suele convertir en la  etapa de  un proyecto de largo plazo. Somos una sociedad dispersa, de pocas ideas y dependiente en exceso de figuras providenciales de diversos signos. Ahí están algunas de nuestras mayores fallas. 

Sin duda el mundo funciona con líderes de todos los niveles, cuya personalidad suma o resta a las instituciones que representan; de mayores controles legales y tradiciones democráticas se esperan figuras normales, rindiendo cuentas y cumpliendo eficazmente con sus responsabilidades; al contrario, de márgenes amplios de discrecionalidad solo puede recogerse corrupción y desorden. Los líderes sin contrapesos, absolutos, pueden cometer barbaridades y caer fácilmente en las tentaciones autoritarias y dinásticas. Cuando se dejan las decisiones en unas manos se pone en peligro todo, dejando al humor y carácter de una persona el destino de programas y presupuestos. 

El interés de una persona o un grupo se puede envolver en sigla partidista y en discurso variado, desde el justiciero hasta el reaccionario. Es impresionante como puede ser tan influyente en los políticos la pareja, la familia o los amigos; revela atraso democrático que personas no electas o designadas participen de las medidas que tomen las autoridades. Es gigante el reto de volver transparente, republicano, normal y útil el aparato público en sus círculos de decisiones. Al final, siempre estará latente el riesgo de que algo se decida por simple condición humana. 

El sujeto que prendía los hornos de exterminio nazi pensaba que solo cumplía órdenes, Victoriano Huerta y Pinochet acataban órdenes de sus respectivas esposas, Vicente Fox santificó a la señora Sahagún, los soldados que  dispararon en el 68 creían que los estudiantes eran guerrilleros, el que golpea o mata a su esposa piensa que le pertenece, los sacerdotes ven la vida a través de dogmas de siglos pasados, el político hace demagogia y roba por usos y costumbres, etc.



Recadito: Pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad...
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viernes, 21 de julio de 2017

LA SERIA RAZÓN EN FUGA



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Nuestra vida pública política tiene mucho de inercial, se da casi igual con o sin nosotros, se repite al infinito y se encierra en un círculo vicioso. Los personajes y discursos son repetitivos con tendencia polarizante, dejando para después las razones y los rumbos renovadores. La vida pública en general es sana y amplia, ahí hay deporte, arte, educación y redes comunitarias; el déficit radica en legalidad y democracia, dejando en manos de unos cuantos las desiciones fundamentales sobre la colectividad.

En descargo de los actores políticos de nuestro país hay que señalar que en la parte latina de nuestro continente la realidad política no es muy distinta, qué abundan las democracias de fachada y la fusión abierta de asuntos públicos con intereses privados. No es consuelo algo así pero permite tener un contexto y la perspectiva. Mucho de lo que hace falta fuera igual nos vendría a mejorar las condiciones de convivencia social y eficacia gubernamental. Más derechos a la gente, transparencia y austeridad de las autoridades, información y sufragio libres, ciudadania plena y total inclusión social son indispensables para esta etapa en la vida de nuestra sociedad.

Los líderes, hay que volver sobre ellos una y otra vez, tienen una gran responsabilidad desde la palabra pero sobre todo en las medidas que toman para atender sus responsabilidades legislativas y ejecutivas; no tiene sentido que llenen de paja sucia los espacios públicos y que se queden en la defensa de sus pequeños privilegios, que insistan en verse tan chiquitos frente al espejo de sus obligaciones. No se representan a si mismos, fueron mandatarios por el sufragio popular para cumplir correctamente con ciertos encargos y juraron solemnemente ante la Constitución. La política debe ser reservada para los mejores ciudadanos, los más preparados y honorables.

Aunque valen más los hechos también en la palabra hay mensajes claves a la hora de explicar, orientar y convocar a la gente. Puede haber argumentos u ocurrencias, opiniones o desahogos, seriedad o especulaciones, verdad o posverdad, conciliación o enfrentamientos, mitos y realidades, razones o demagogia, etc.. En esas posibilidades se mueven los líderes políticos, con una gran responsabilidad en lo que digan; pueden ayudar a lo mejor o reforzar lo peor de nuestra vida pública. No es problema de colores partidista, la pluralidad se respeta y es indispensable, es la circunstancia que coloca a personas concretas ante una realidad donde tienen que decidir avances o retrocesos, nombramientos y la ruta inmediata que los premia con continuidad o los castiga con la marginación.

Sin afirmar su desaparición si se puede considerar que no estamos en México ante un debate ideológico; hay confrontaciones de estilos y nombres, de algunas propuestas, de colores que dicen poco y en la apuesta a la fe. Hay liderazgos que presentan algunas ideas elevándolas, quieran o no, a una especie de doctrina; pero eso no es ideología ni garantiza controles y contrapesos. Finalmente el factor determinante, implantado históricamente, es la condición humana pero más su nivel cualitativo. Es el líder, con su fuerza y voluntad, quien marca el ritmo y alcance de un proceso social y político. Incluso, una pareja o esposa puede llegar a ser más influyente que los ministros y los legisladores; tenemos el ejemplo de las mujeres de Victoriano Huerta, Augusto Pinochet, Vicente Fox, etc., quienes sin cargo alguno tomaron desiciones de Estado y empujaron a sus cónyuges a definirse contra la legalidad o la esperanza de cambio.


Recadito: Un aplauso a nuestras fuerzas de seguridad y a sus jefes por la sacrificada y muy poco reconocida labor de protección a todos nosotros.
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