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viernes, 27 de octubre de 2017

MOPI: UNA EXPERIENCIA PARA VIVIRSE



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Recién se cumplieron veintiocho años de existencia del Movimiento Popular Independiente de Veracruz, cuya presencia es significativa en varios municipios veracruzanos, especialmente en Xalapa, donde se fundó. Para celebrarlo, en el sentido más amplio del término, gustosos, se llevan a cabo diversas actividades de difusión, festejos y reflexión abierta y autocrítica, donde amigos del MOPI, que nos conocen bien y han acompañado en algunos tramos de nuestro recorrido, exponen libremente su opinión ante una concurrencia plural y representativa de la sociedad local. En el MOPI, los años no son simples hojas del calendario ni acumulación inercial de tiempo, al contrario, siguen siendo experiencia satisfactoria de convicciones y convivencia fraternal, con resultados concretos de gestión social, la reafirmación de nuestras ideas y estilo de vida, austero y de compromiso colectivo, con la constante incorporación de nuevos integrantes en tareas directivas a una militancia real. No hay que convencernos ni convencer a nadie de que somos una organización auténtica, que ha resistido el paso del tiempo y mantiene ideales y métodos democráticos intactos. 

Este aniversario 28 abre la oportunidad de vernos en el origen, revisar las andanzas y comparar lo que somos con lo que fuimos, nuestra esencia se mantiene tal cual, solo se marchita la piel pero la conciencia social, nuestro motor, no es moda ni cuestión de oportunismo, es parte integral de nuestra personalidad individual y colectiva. Cuando nacimos formalmente ya teníamos unos diez años, al menos, de hacer trabajo social y dedicarle algo de tiempo a la propaganda. Surgimos en un ambiente de agitación social tanto por la crisis económica como por la defraudación electoral que había sacudido a nuestro país; había incertidumbre sobre la ruta de la gobernabilidad ante un Gobierno (Salinas) con poca legitimidad y el acoso a la oposición nacionalista (Cardenas) y de izquierda. En Xalapa había organizaciones del movimiento urbano popular que se destacaban por su capacidad de movilización (UcisVer), en algo nos parecíamos al inicio. Creíamos que era correcto y normal invadir terrenos, bloquear calles, presionar a funcionarios, hacer asambleas masivas, ligarnos a un partido político (PRD) y auto proclamarnos de izquierda con acento popular. 

A estas alturas, en una línea de absoluta coherencia pública, siempre en la reflexión abierta, sin dogmatismo, hemos reconsiderado muchas de nuestra ideas fundadoras para ser más libres y vivir realmente en conformidad con nuestra manera de pensar. Obviamente somos organizados y de lucha, eso no cambia. Ya no invadimos terrenos, ahora compramos predios y los regularizamos, respetando los derechos de propiedad y dando certidumbre jurídica a nuestros afiliados; ya no bloqueamos calles, sin dejar de caminar grupalmente en ellas cuando es indispensable, respetando el derecho de libre tránsito de terceros; no nos agolpamos en las oficinas públicas ni encaramos a los funcionarios, les presentamos los planteamientos y propuestas para dialogar y resolver lo posible; nuestras reuniones son organizadas y representativas, siempre públicas y abiertas, sin actos masivos de simulación y lucimiento de líderes; hemos reafirmado la libertad política en nuestras filas, respetando la pertenencia o no a determinado partido político, esfumando en absoluto cualquier vínculo orgánico a alguna institución partidaria, sin esconder la militancia de algunos de nosotros; no hay condicionamiento de ningún tipo para ser parte o recibir beneficios en el MOPI; la cuestión de la ideología es más compleja y continuará en reflexión, lo que sí nos ocupa es salirnos de la órbita de los caudillismos, del pensamiento único, de los dogmas y de las consigas que se presentan como ideas; los términos derecha o izquierda dicen poco en lo local y suelen ocuparse para la simulación práctica y la renuncia a pensar. 

Es claro que no somos un grupo de presión, que respetamos la dignidad de nuestros compañeros, que apoyamos causas, que conseguimos resultados concretos para la gente y que nos conducimos con absoluta honestidad. En estos 28 años nadie nos ha acusado de robo o abuso, ese es un buen récord y tarjeta de presentación. 

Recadito: lo más valioso del MOPI son las valientes coordinadoras, mujeres de lucha que son todo en la vida.


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viernes, 11 de agosto de 2017

SIEMPRE LA VIDA SIGUE



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En el pensamiento fatalista, de conformismo y de relativo fundamentalismo siempre hay punto final a los intentos más variados en la vida, siempre hay punto final, en unos casos reales y, en otros, ficticio. Llama la atención cuando alguien dice que es la última oportunidad de que ocurra algo, y la llama porque ya lo dijeron otras veces, pero sobre todo porque no expone opciones, dando a entender que la vida ahí se detiene. Tenemos que abrir el pensamiento en tal nivel de riqueza creativa que tengamos muy claro que los verdaderos cambios ocurren sobre la base del entramado institucional realmente existente, por débil o ineficaz que sea, y de ahí proponer lo propio y diferente, acreditado en tesis, ideas y datos con estudios comparativos y fórmulas claras y viables. 

La sociedad tiene una pluralidad resultante de la historia y sus momentos cumbres, no apta para pensamientos únicos o mágicos. Su expresión electoral es efecto de la maduración ciudadana pero no se define en algún sentido u otro para siempre. Pensamos muy distinto unos de otros, sostenemos unas ideas por tiempos cortos o largos, somos más próximos en grados a ciertas posiciones. Es un error monumental de tendencia demagógica pretender explicar casi todos los ámbitos de la vida social a partir de un conjunto de ideas, siendo generosos con esa definición, o, peor aún, con un rosario de ocurrencias y proclamas. Mucho peor cuando desde propuestas públicas que buscan poder se intentan regular las actividades y convicciones individuales. 

A estas alturas las etiquetas de Derecha e Izquierda dicen poco y requieren con urgencia una reflexión racional, serena, amplia, noble y creativa. Solo así tendrán algún sentido, explicando algo, haciendo diferencia y contribuyendo al diagnóstico y la solución de nuestros grandes y graves problemas. El riesgo del Cantinflismo y la demagogia están a la orden del día, un poco por costumbres cómodas y mucho más por ineficacia creativa. Es hasta chistoso observar la prepotencia autoritaria de quienes reparten títulos de autenticidad ideológica y, de inicio, se autoadjudican los que les convengan, los que les dan aplausos y con los que resuelven imaginariamente cualquier duda. Conmueven los que, a cualquier duda o requerimiento de acción, colocan el título de izquierda, con lo que dicen todo y nada. De las derechas no me ocupo mucho porque históricamente, en México, utilizan siglas y definiciones eufemísticas, con todo y que, ahí si, por sus afanes integristas, al menos en algunos de sus sectores, sea más fácil identificarlas. Al menos, se debe hablar de izquierdas, en plural, si les concedemos crédito a las fuerzas que se autoproclaman así; lo que si es hasta una ofensa es que se hable de izquierdas verdaderas y falsas, sería demasiado complejo, casi imposible, llegar a sitios claros y convincentes al respecto.

Todo en la vida, lo que sea, mientras no sea la muerte, tiene mañana, en tiempos inmediatos o de mayor plazo. La vida da varias oportunidades, hay manera de errar y corregir. Hay consecuencias no suerte ni impunidad. Está en un error quien crea que no tiene futuro. Este es un alegato contra el fatalismo, tanto personal como colectivo, tanto cotidiano como de supuesta ideología u opción política. Siempre, después de la tormenta viene la calma. Siempre hay familia que recoge la estafeta, personas que enseñan y aportan, líderes que relevan y jóvenes que constituyen las nuevas generaciones.


Recadito: La felicidad está en nuestras manos, en el día día, en lo más simple y en la salud y sonrisa de Jania, la luz de nuestros ojos. 


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jueves, 2 de marzo de 2017

LOS PARTIDOS, XALAPA Y LA GENTE



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Es ineludible comentar los primeros pasos electorales que se están dando de cara a la renovación de los Ayuntamientos en los 212 municipios veracruzanos, desde la óptica ciudadana, el análisis político y el interés partidista; debo incluir las candidaturas independientes aunque no son todavía muy visibles. Es evidente que en la generalidad de los partidos políticos se ha acentuado el control copular, dejando en pocas manos, a veces en una sola persona,  la toma de decisiones sobre las candidaturas. Desde luego qué hay diferencias y matices entre ellos, con posturas extremas que van desde la realización de encuestas hasta simples dedazo. De la mayoría no se esperaba algo distinto, desde hace mucho tiempo son estructuras membretarias dirigidas con métodos centralistas. Tal vez los únicos o más sorprendidos son los miembros de Morena, al ver que, sin tomarlos en cuenta, formalmente un grupo de notables desde la Ciudad de México, decidió sobre las candidaturas; su ruidoso descontento tiene que ver con las expectativas que les despertaron haciéndoles creer que su partido, por llamarlo de alguna manera, era democrático; su entrada a la política real, donde se juegan intereses concretos y sus fines justifican sus medios, es hasta cruel y los desestabiliza. Hay otro rasgo muy consolidado en los partidos políticos, se trata del intercambio de aspirantes entre ellos, es decir, los brincos de un partido a otro de los precandidatos; cada vez es más común esa práctica, se da en todas las organizaciones políticas y las hace meros registros legales con fines electorales. 

En Xalapa, se va aclarando el panorama sucesorio lentamente, algunos partidos ya decidieron sus candidaturas principales, otros no tardan mucho en hacerlo. Hay de todo desde ahora, aunque haya que esperar un par de semanas para tener el cuadro completo. Más o menos los que suenan tienen un regular perfil y orígenes diversos, ricos en experiencias. Por la elección que se trata es muy importante la persona que se postule, dado que los electores se fijan en su trayectoria y capacidad. Los partidos cuentan, desde luego, pero no son todo, sobre todo en una elección que no está condicionada por alguna otra como ocurre en las de Gobernador y Presidente. Ahora sí, ya no bastará una vaca para que cualquiera gane. Es elemental contar con agenda municipal y xalapeña, con diagnósticos concretos y soluciones concretas, viables y participativas. Ese es el reto para su búsqueda de sufragios, teniendo que definirse y comprometerse quienes aspiren a gobernarnos; no bastan, más bien son prescindibles, las generalidades, las ocurrencias o las consignas de alcance nacional. Es previsible que la disputa por la mayoría se de entre la alianza "contigo, el cambio sigue" ( PAN- PRD) y Morena, con resultados de pronóstico reservado, sin menospreciar los afanes legítimos de otros aspirantes que, por sí mismos, son personas valiosas pero que no contarán con las estructuras fuertes, los recursos y el impulso de los partidos que los respaldan. 

La crisis política nacional enmarca esta próxima elección municipal, esto es, la debilidad de las instituciones, la violencia, la partidocracia, el desencanto con la democracia, las alternancias emproblemadas, la devaluación del voto, etc.. Es notable que los partidos en general se olvidaron de la gente, de sus necesidades e intereses; retórica aparte, las menciones a las personas son de algún discurso o en la escenografía que sirve a la oratoria vetusta y vanidosa. Si no se toma en cuenta a la afiliados para decidir se está desnaturalizando a los partidos, dejando de jugar su papel en la organización y representación de las demandas sociales y mecanismo de acceso al poder para la colectividad; en ese sentido, se atrofian esos canales de expresión y resultan absolutamente inútiles. La credibilidad partidista rueda por los suelos y se coloca en la incongruencia al eludir a sus bases, si no los toma en cuenta tampoco puede asegurarle nada a la ciudadanía. Descartada cualquier virtud en los partidos, emparejados en métodos, queda el escrutinio ciudadano respecto del perfil de sus candidaturas, enfocando su trayectoria, sus cualidades y aportes a la comunidad. De por sí, este tipo de elecciones le dan una gran relevancia a las personas como candidatos; ahora será mayor el peso del perfil de los aspirantes a la hora de ganarse la voluntad popular. Si hay quien piensa que las próximas elecciones son un paseo color de rosa, avísenle que vive en el error y que su despertar puede ser muy duro.


Recadito: Bienvenida a la real política a los compañeros de Morena, solo su convicción les evitará un muy previsible y amargo desengaño.


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viernes, 24 de febrero de 2017

TOLERANCIA, PLURALIDAD Y DESARROLLO



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


La elección de Donald Trump, locuaz y de perfil dictatorial e imperialista, puso a debate lo avanzado en materia democrática en los Estados Unidos y en las relaciones internacionales sobre la base de la diplomacia y el respeto a las naciones. Lo que parecía irreversible ahora se pone en duda, las certezas se esfuman y entramos a un periodo incierto y turbulento. Las lecciones para nuestro país son claras e ineludibles; hay que abrir el diálogo, debates incluidos, sobre nuestra realidad nacional, en sentido amplio, desde la conducción del país, el modelo económico, la desigualdad social y la próxima elección presidencial. A la ya de por sí precaria vida democrática y deformada vida pública se agrega, ahora, la amenaza real del poder Estadounidense, que nos retira inversiones, nos aísla en la frontera y expulsa a nuestros compatriotas.

Trump y varios casos más similares en otras partes del mundo muestran que es posible la involución democrática, de la cual no estamos exentos en México; de la conciencia de esa posibilidad debemos extraer las lecciones del caso para hacer lo correcto. Pienso en fortalecer las instituciones, dar voz a los ciudadanos, garantizar elecciones libres, caminar hacia una sociedad incluyente, ganar en justicia y equidad, acabar con la violencia e impunidad, reinventarnos positivamente pero con la esencia histórica de nuestra nación y cultivar los valores colectivos. 

Es necesario establecer si lo que tenemos como democracia es suficiente y si de ese nivel se podrá avanzar; pero también analizar si hay riesgos de retrocesos. Se debe proceder con seriedad, más allá de intereses grupales y de la retórica. Hay que clarificar el compromiso democrático y convocar al diálogo que marque el rumbo común. No se puede hablar de unanimidad ni de apariencias patrioteras, de hacerse estaríamos cayendo en la simulación. Hay que encarar nuestra realidad por amarga y gris que sea para estar en condiciones de andar en el desarrollo democrático. 

Es pertinente revisar los niveles de tolerancia política y social, es decir, tanto de la relación entre partidos y líderes como entre los cuídanos. Me parece que hemos avanzado muy poco y que, con relativa facilidad, somos espectadores o actores de espectáculos dé intolerancia en lo general; ejemplos abundan. Es muy frecuente que los líderes se descalifiquen y sean incapaces de dialogar, en un afán destructivo y auto complaciente, apostándole a la proyección mediática y a endulzar el oído de sus seguidores. En esa línea, se pierden en el humo las ideas, los diagnósticos y las propuestas. Hay que aclarar que el debate en si es perfectamente válido y normal, en tanto no se vuelva un estridente coro de descalificaciones. Lo peor del intercambio de ataques  son las personalizaciones, omiten la crítica constructiva de hechos y responsabilidades. 

Se afirma que los valores se han perdido, se dice así para intentar la explicación de conductas antisociales. Creo, por mi parte, que los valores esencialmente son los mismos, que cambiamos los que los portamos, quienes no siempre los asimilamos tal cuales ni los aplicamos correctamente. El tiempo cambia, los ciclos sociales y humanos también, las nuevas generaciones requieren educación formal y social, en ellas se refleja inmediatamente, en tiempo real, nuestra calidad humana y nuestro desarrollo social. Es un error pretender que los niños y los jóvenes, por decreto, van a comportarse en forma civilizada y sana; necesitan el ejemplo de sus mayores y un marco de democracia eficaz que incluya instituciones funcionales, fuertes y legítimas. Ahora aprendimos que la vida social armónica, con paz y justicia requiere regarse con información, derechos y legitimidad.

Recadito: Solo los Xalapeños salvaremos a Xalapa.





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sábado, 3 de diciembre de 2016

GRANITO DE ARENA Y BUENA FE PARA VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Logramos la alternancia para Veracruz, tan urgente e indispensable. Fue un proceso de oposición política y maduración ciudadana ante una auténtica degradación de la vida pública de este tan histórico y entrañable Estado. A pesar del desorden generalizado y envilecimiento institucional no era automático el cambio, hubo muchos obstáculos y resistencias poderosas cuasi crimínales para lograrlo. Dar el paso a lo que puede ser una transición democrática costó vidas y el arrojo de ciudadanos, líderes y partidos coaligados. Avanzar electoralmente fue mal visto por los puristas reales y fingidos que, en nombre de la abstracción, inconscientemente nos querían condenar al continuismo autoritario. 
El resultado electoral determinó todo lo que está pasando ahora y trajo efectos absolutamente inéditos: fuga del Gobernador, salida del Fiscal, difusión de datos reales de nuestra economía, protesta de Ediles, Legislatura revivida, etc.. Apenas perceptible en sus inicios, ahora hasta ruidosamente, se está viviendo un cambio político que se expresa en mayor participación ciudadana y en un  reacomodo partidista. La alternancia se instaló entre nosotros y vino para quedarse, logrando una revaloración del sufragio, ubicando al ciudadano en su fuerza y generando nuevas expresiones sociales. 
El desastre que nos hereda la administración Duartista es de efectos casi incalculables, no solo es asunto de números y pesos, hay otros indicadores a tomar en cuenta; hay datos  que marcan la decadencia institucional, la ausencia casi total del Estado de Derecho, las limitaciones al ejercicio de libertades, la precaria seguridad pública o ciudadana, el aumento de la pobreza, etc.. En ese ambiente de crisis, caos y decadencia se generan muchas irritaciones pero también enormes expectativas que exigen explicaciones para la mesura y coherencia para el convencimiento.
Nadie debe obviar el origen de nuestros males, si bien pesa determinantemente la figura del exgobernador tampoco es como para omitir el papel de su partido y sus legisladores; lo siguieron y avalaron en sus locuras, guardaron silencio ante los atropellos que le cometían a periodistas, jubilados, maestros, jóvenes, etc. Saber qué pasó y quien son los responsables  dará confianza a los esfuerzos del nuevo gobierno y permitirá que la ciudadanía valore los cambios en su justa dimensión. Ni permiso para el error ni prisas de ocurrencias. 
La gente demandará resultados pronto y será muy exigente con el nuevo Gobierno. El margen de error es mínimo, una falla vale por tres en una administración de dos años. La línea es muy clara: gobierno honesto, austero y cercano a la gente. Habrá que traducirlo en hechos y resultados. Desde el arranque plena seguridad en los trabajos y logros inmediatos, tiene que percibirse el cambio hasta en los detalles. En unos días, ya en ejercicio de Gobierno, no habrá justificación para no hacer todo bien, los recuerdos de los causantes del desastre se irán borrando y los nuevos serán los responsables ante la gente.
Como debe haber Gobierno y algunos tienen que dar la cara y ocuparse de los asuntos públicos, la coalición del rescate de Veracruz, nos convoca a integrarnos a tareas del Ejecutivo; hay que hacerlo con la convicción de que somos parte de un cambio, que estamos obligados a aportar un grano de arena y que impulsaremos la transición democrática. Veracruz tocó fondo, es tiempo de su despegue con apertura, liderazgo y visión. La voluntad cuenta y es poderosa pero necesita organización y presencia; con esas bases los ciudadanos pueden ser protagonistas.

Recadito: Cambio de cancha pero con el mismo espíritu solidario, de lucha y convicciones.
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viernes, 28 de octubre de 2016

LOS RIESGOS DE LA ALTERNANCIA EN VERACRUZ

Foto: Universal


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La alternancia en Veracruz era indispensable para recuperar un rumbo mínimo de desarrollo, gobernabilidad y justicia; la única posibilidad radicaba en una alianza de centro democrático materializada por el PRD y el PAN; no fue nada fácil lograrlo, todavía ahora se siguen brincando múltiples obstáculos de un régimen que se resiste a morir. Esta alternancia debe vencer el escepticismo reinante sobre esos fenómenos políticos, demostrando que valió la pena impulsarla a pesar de las malas experiencias de otras entidades federativas donde solo hubo cambios de siglas y nombres. Veracruz debe demostrar que su proceso es autentico, que va a cumplir las expectativas y no defraudar las esperanzas de sus habitantes que anhelan una vida normal, segura y de progreso. Es obvio que hay retos y riesgos enormes. Que todo está por hacerse, que no hay referente local, propio; se deberá aprender pronto y bien, haciendo y corrigiendo; cuenta la voluntad de cambiar pero no es suficiente.

Hay factores que pueden ser definitorios a la hora de concretar los cambios, además del compromiso escrupuloso del nuevo Gobierno, como es el papel que jueguen las oposiciones, especialmente MORENA y el PRI, quienes pueden contribuir para que Veracruz salga más rápido de la crisis o constituirse en obstáculos; el PRI debe repensarse como fuerza política, ganándose con autocritica y humildad un lugar en el nuevo escenario político de Veracruz, sin pelear impunidad, deslindándose del grupo  que nos hundió y pagando a tiempo el costo que requiera ser la matriz de dicho grupúsculo; MORENA tiene que comportarse como fuerza propositiva, que tiene capacidad de proponer, aportar y construir, de otro modo dejara pasar su momento. En ambos casos estamos ante una gran  incógnita, de su rol constructivo o no, dependen sus posibilidades futuras: apoyan a VERACRUZ y se les premia o la hacen de obstáculo y se les castiga.

Es tan real y rápido  el cambio político en Veracruz, con mucho de inédito, que a muchos les pasa de noche, se rinden ante la obviedad o, de plano, los deja inmóviles. Es necesario ajustar las visiones para los periodistas, los políticos, los actores públicos y la ciudadanía en general, de tal manera que tengamos una comprensión básica del fenómeno de la alternancia y la transición que está ocurriendo ante nuestros ojos, para ser protagonistas consientes y no simples observadores. Mucho de lo que está  pasando en estos días nunca lo habíamos visto y es resultado del esfuerzo ciudadano organizado por fuerzas políticas y lideres valerosos. Es tan grande la información a la que tenemos acceso y tan variados los enfoques, con algo de especulación o fantasía, que puede ocultarse lo sustancial en velos mediáticos o tendencias interesadas. La velocidad de los acontecimientos dificulta su comprensión y la cantidad informativa los puede distorsionar. Resultan indispensables, por  tanto, la  claridad en los mensajes de la coalición próxima a Gobernar.

En las alternancias, como en las guerras y las revoluciones guardando las proporciones, ocurren actos de conversión simulada en las filas derrotadas, presentándose situaciones de camuflaje de quienes combatieron el cambio y, en el suelo, pretenden engañar para subirse al camión renovador. Hay que poner mucho cuidado en ese fenómeno y no permitirlo, no debe haber impunidad para quienes dañaron a nuestro Estado y mucho menos espacios en el nuevo Gobierno. Por supuesto hay que tener criterio y ser tolerantes con los servidores de carrera informal que hayan dado muestras de profesionalismo y honradez. Aunque cueste más el gobierno de la alternancia debe ser de transición a la democracia, planteándose un cambio de régimen, en el sentido de modificar profundamente las reglas del arreglo político y desmontar las estructuras autoritarias. Con ese propósito fundamental la convocatoria social y política debe ser amplia, requiriendo definiciones de las fuerzas políticas y de la sociedad civil organizada. Trascender los simples cambios de siglas y personas debe ser la finalidad principal del nuevo Gobierno, para honrar sus compromisos y hacer que valga la pena el voto por la alternancia, dejando un magnifico referente desde Veracruz para México.


Recadito: De Gobierno ausente pasamos a Gobierno fallido y ladrón en Veracruz.


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viernes, 21 de octubre de 2016

CRÓNICA DE UN DESASTRE ANUNCIADO

 Foto: Yahir Ceballo (Proceso)

Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Vivimos una muy agitada vida pública en Veracruz, con novedades diarias; los cambios reales y profundos son así, con incertidumbre y hechos inéditos. La alternancia nuestra sí abre un periodo de cambios, es efectiva, como se está viendo en los sucesos políticos que sacuden a Veracruz. Desde luego que las transformaciones urgentes no vendrán de un exclusivo cambio de siglas y personas, sino de las reformas legislativas y de sustancia en el ejercicio de Gobierno.
El momento político de Veracruz, es inquietante y difícil, cargado de problemas y desafíos, como resultado directo del ejercicio del poder de un grupo político del PRI. Fueron doce años de conducción errática, frívola y personalista, con demasiado peso en la figura del Ejecutivo. Después del primer trienio de Fidel Herrera, donde hubo relativos contrapesos legislativos y partidistas, vinieron nueve años de desenfreno combinado entre él y Duarte.
Es obvio que las finalidades del grupo Fidelista se fueron revelando gradualmente, destacando el discurso grandilocuente en el primer sexenio y la falta de discurso en el segundo. De alguna manera, en plan de caricatura, el culto a la personalidad se heredó de un gobernador al otro, dejando solo en la memoria las formas populacheras o populistas que fueron el sello de Herrera. Para cualquier efecto el balance de la docena gubernamental debe hacerse en conjunto, a partir de la decisión personalista sobre el segundo candidato oficial. No puede abstraerse el exgobernador Herrera, de las consecuencias de la administración en curso, ya que el jugó un papel fundamental en la sucesión gubernamental que lo relevó. 
En las ideas de la cabeza del grupo político dominante había la intención de perpetuarse en el poder, una especie de máximato, pero sobre todo la finalidad propia de cubrirse las espaldas. Él escogió a su relevo después de un proceso de formación y convencimiento de fidelidad absoluta. Si Duarte tenía o no la capacidad para gobernar era secundario para su padrino político y asunto menor para sus colegas de partido que también deberían asumir autocríticamente las consecuencias de un gobierno fallido. 
El grupo dominante en segunda versión, ahora encabezado por Duarte, hizo menos trabajo político y le apostó al control antidemocrático de la entidad. Su perfil derivó en contenidos administrativos y formas anacrónicas. Sin discurso claro y en la opacidad total, con un gobierno de amigos, fue perdiendo presencia y peso en la vida pública, cediendo espacios a la delincuencia y a los grupos de poder, formales e informales. La quiebra financiera nunca enfrentada con seriedad trajo parálisis en la obra pública, descenso casi total en los programas sociales y regateo permanente de recursos etiquetados para los municipios. 
Pocas veces se pueden ver tan claramente los efectos de formas personalizadas en el ejercicio del poder, esas modalidades anacrónicas que asfixian la vida pública, fomentan la corrupción y crean condiciones de inseguridad generalizada. Ver a un gobernador como Duarte, a diputados federales y locales oficialistas, ocupar espacios, recursos y representación para combatir ilegalmente a la oposición y a su líder principal, Yunes Linares, era el anuncio de la crónica de un desastre anunciado. 

Ahora todo pinta negro para el grupo Fidelista, aunque ya escindido, sin cabeza, desprestigiado y perseguido. Se encerraron en una burbuja, no entendieron los contextos nacional e internacional, solo escucharon a sus amigos, excluyeron grupos afines, vieron como enemigos a los opositores, trabajaron para ellos en plan faraónico, renunciaron a la política, no supieron de democracia y se creyeron genios con resultados desastrosos. Lo de menos es que paguen política y penalmente, el problema es cómo vamos a salir de la profunda crisis general en que nos metieron con sus experimentos y frivolidades. Esa será la compleja tarea del gobierno de la alternancia. 
No deja de ser desalentador que Morena, una fuerza política emergente y con la confianza de mucha gente, en voz de su dirigente y su ex candidato, no tenga la capacidad o la honestidad de entender la situación que vivimos y todo lo reduzca a generalizaciones y ocurrencias. 


Recadito: Convivio del MOPI-VER el sábado 22 de octubre, con motivo de su aniversario 27.
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viernes, 23 de septiembre de 2016

VA LA ALTERNANCIA POR EL BIEN DE XALAPA

xalapa.gob.mx/

Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


La realidad de nuestro municipio impone la necesaria alternancia en su Gobierno, en el Ayuntamiento; es cuestión de hechos y deseos, pero más, mucho más, de las realidades que estamos viviendo; hay un agotamiento y tendencia a la descomposición del modelo actual de Gobierno, con líneas de apoyo a los privilegiados, a las elites, apego a prácticas clientelares y una mera administración de los recursos, sin que se asome una visión de desarrollo democrático; con un par de fallidas excepciones siempre ha gobernado el PRI en Xalapa, sin incorporar mejores prácticas de Gobierno y sin asumir un pleno compromiso democrático; eso debe cambiarse. Otro factor a tomar en cuenta es la alternancia ocurrida a nivel Estatal, por lo que también se impone su homologación municipal. Para aprovechar el impulso  transformador  y coordinar ciertas políticas públicas sería importante y oportuno que se emparejaran las alternancias en ambos niveles como una experiencia de cambio conjunto, con una línea común y el impulso a metas de mayor nivel cualitativo.

La alternancia supone que el PRI  entregue el poder político de nuestro municipio, lo cual no será difícil dado el desplome espectacular del partido tricolor en Xalapa; no se ve como pueda mantener su mayoría en el Cabildo, ya sin peso en el ánimo ciudadano en virtud del desastroso papel jugado a nivel Estatal, con un Gobierno de mala imagen y repudiado por propios y extraños por sus resultados al menos en los últimos doce años; prácticamente no tiene candidatos competitivos, saldrá con alguien pero solo para llenar el requisito. Es altamente probable que se desfonde sin el respaldo popular y por la fuga que sufra de muchos de sus grupos, de los  que siempre han querido regidurías y ahora tienen la oportunidad de alcanzarlas si se van como planilla independiente. En ese escenario el PRI la tiene sumamente difícil y es firme candidato a la derrota en estas próximas elecciones. 

En ese sentido las posibilidades son mucho mayores en MORENA y la coalición PAN-PRD siempre  y cuando cuiden las formas democráticas a la hora de definir sus candidaturas. En MORENA  ocurre un fenómeno ya observado en la trayectoria del PRD, la de una incipiente descomposición, solo que al partido del sol azteca le ocurrió a una década  aproximadamente, mientras que, a MORENA, apenas le lleva un par de años cuando mucho; me refiero a la división, es decir, la pluralidad no reconocida y correctamente procesada, a la transgresión de la legalidad electoral, con sus candidatos adelantados o provenientes del PRI y, lo peor y más nocivo, la carencia de autocritica y una sobrada actitud de soberbia, pensando que ya tienen en la bolsa los triunfos, sin unir, planear, luchar y convencer; con esa actitud se pueden llevar una desagradable sorpresa y golpearse la frente. Si no analizan correctamente la coyuntura municipal, si creen que la gente vota igual siempre y por quien sea, pueden llevarse una terrible decepción.

La otra fuerza viable para lograr la alternancia y ganar la mayoría en el cabildo es la coalición PAN-PRD, sin embargo pueden cometer errores básicos que le hagan más difícil o imposible lograrlo; si creen que es fácil, se equivocan; si no se abren, pierden; si les gana el triunfalismo, pierden; si no procesan correctamente, si no hacen consensos, si no respetan, pierden. Se requiere la serenidad y apertura necesarias para convocar, escuchar a los diversos y hacer transparente su proceso interno, por estrategia electoral pero también por compromiso democrático. Sería normal y muy positivo que la coalición avanzara con gobiernos municipales, especialmente los municipios grandes, en ellos Xalapa. Todos los partidos tienen el mismo deber de la trasparencia y la apertura, no son dueños de los cargos públicos, ya es hora de que eleven su mira y asuman un compromiso mayor con la ciudadanía y la democracia.

En forma muy marginal, excepto en MORENA que se presenta como algo nuevo y actúa a la antigüita, ya se empiezan a ver movimientos de ciertos aspirantes a la presidencia de Xalapa, todavía en forma muy tímida y eufemística; aparecen algunos nombres que parece que quieren ser candidatos, sin quedar claro si van por partidos o de manera independiente; lo que no se ve por ningún lado son las ideas, las propuestas y los proyectos para nuestro municipio, siendo esa parte, vital, la principal carencia del proceso que llevara a la renovación del Ayuntamiento Xalapeño. Ese vacío se tiene que llenar, con ellos o con quien sea, pero hacerlo en bien de las necesidades de Xalapa, no puede ser que cualquiera se anote y no tenga ni el diagnostico ni los planteamientos de fondo para nuestro municipio; hace mucha falta que se hable de nuestras carencias, de las debilidades que nos abrazan y también de nuestras fortalezas y de nuestros valores. Para tal fin se requieren pronunciamientos claros y oportunos, foros y debates.

A mi parecer la carencia más importante, que incide en todos los problemas del municipio, es la inmovilidad del Cabildo, porque no lo dejan o porque no quiere; es urgente que asuman su papel como representantes de la ciudadanía, entendiendo que están ahí para opinar, proponer y ejercer; siendo un cabildo plural, es verdaderamente urgente que alcen la voz, que defiendan causas del municipio en el presupuesto, en las agresiones que sufrimos de hordas primitivas, en la seguridad, en los programas sociales y en la participación ciudadana. El cabildo puede ser un autentico Gobierno si se lo propone, sin tener que reproducir el presidencialismo anacrónico que se ha manejado tradicionalmente. Es mucho lo que se puede hacer si los ediles se ponen a trabajar, si dejan de ser simples compañías del presidente, si alzan la voz en lugar de la mano, si dejan de cuidar sus propios intereses y abrazan causas de la ciudadanía.



Recadito: Con un cabildo democrático habría freno a las hordas primitivas que atacan a Xalapa.
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jueves, 4 de agosto de 2016

PRD VERACRUZANO: RENOVARSE O MORIR






Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Ha llegado el Partido de la Revolución Democrática (PRD) a una situación límite, en donde debe preguntarse si es viable, cómo sobrevivirá y el papel que debe jugar en la política nacional y, en lo particular, en el campo de la izquierda. En forma cruda, creativa y abierta debe hacer el análisis de rigor para ubicar su momento y plantearse la perspectiva inmediata y de plazo regular. No debe ni puede utilizar el recurso de la simulación y la práctica del "gatopardismo", a riesgo de mal ocupar  el tiempo y perderse en una crisis terminal. Por su origen, por la esperanza que ha representado para millones de mexicanos, por la memoria de los perredistas que ofrendaron su vida para lograr un cambio democrático y por el aporte que todavía puede dar en defensa de los derechos humanos, de la lucha por la igualdad y la representación realista de causas sociales, el PRD está obligado, es una responsabilidad mayor, a hacer el intento de renovarse y caminar independientemente con su propia identidad al lado de la gente, del pueblo y de la ciudadanía que merece otro país, con progreso, felicidad, inclusión y seguridad.

La firma del Pacto por México, más por las formas y cortedad democrática, la vida interna tormentosa que da muy mala imagen, el estilo atrapa todo que tuvo su clímax en Iguala, la muy limitada vida propia en términos  democráticos que no pudo contrastar y superar al caudillismo, ser modelo superior, y la desbandada oportunista en las entidades, caso Veracruz con el PRD-ROJO, vienen derrumbando al PRD como opción política, con serios descalabros electorales y disminución acelerada de su potencial. Sobre esas bases debe plantearse una ruta diferente, que consolide pasos de independencia como el logrado en Veracruz, en las recientes elecciones de Gobernador y Diputados. Es indispensable que el PRD se cuestione qué es lo que quiere, qué persigue, porqué lucha y cuáles son sus objetivos. En las respuestas vendrán las consecuencias de una estrategia  de reconstrucción y de relanzamiento en todos los sentidos. Debe revisar su identidad, definir si es o no de izquierda y, luego, que tipo de izquierda. Si la respuesta es afirmativa, deberá abordar su vida interna, deslindándose categóricamente de la corrupción en su seno, separándose tajantemente  del pragmatismo exclusivo y desbordado; si el propio partido no se respeta, no hay manera de que la sociedad lo respete, volviéndose motivo de burlas y deslindes; es algo masoquista ver el espectáculo de quienes atacan a los dirigentes o candidatos para, en unos días, aparecer dando consejos de disciplina y decencia; no confundir con el debate político, con la indispensable crítica y la deliberación natural en una fuerza que se pretende democrática.

El PRD no debe omitir su papel fundamental en el compromiso social, trabajando de cerca con las inquietudes y protestas sociales, abriendo las puertas a los jóvenes y a los colectivos variados, siendo solidarios con las protestas sociales justas y pacíficas. Debe entenderse que no hay futuro en el auto consumo y el burocratismo. Se es un partido comprometido hasta las últimas consecuencias, sin media tintas, o se desintegra en el oportunismo y en la mera actividad electoral, como un registro más, que si no se cuida, se pierde. Ser una fuerza confiable, con autoridad moral, para los ciudadanos. Que nos vean con respeto, que tengan la garantía de seriedad en sus denuncias, propuestas y luchas.

En Veracruz logramos la alternancia, valiosa por si misma pero retadora en todos los sentidos. En primera hay que darle la dimensión exacta a un cambio de régimen de casi 90 años, lo cual implica entenderlo en su profundidad y tener la mentalidad adecuada para enfocarse a tomarlo como el gran principio de una transformación mayor. El PRD se ganó el derecho a ser parte de un gobierno de coalición pero no debe fundirse con el aparato público y desintegrarse, sería un error monumental e irreparable; tampoco debe mandar a perredistas exclusivamente a los puestos públicos, su papel no es de colocación de empleos, sino del aporte de una visión de sentido social y democrático a través de sus mejores perfiles; en ese sentido el PRD deberá marcar un línea distintiva, fina si se quiere, con el Gobierno de la alternancia; ser parte del Gobierno sin fundirse en él.

Soy un convencido de que el PRD tiene un lugar en la izquierda mexicana, tan solo bastaría hacer un contraste con otras expresiones del mismo signo para darse cuenta rápidamente. Pero no basta lo declarativo y la propaganda, hacen falta definiciones claras y conductas transparentes; ser una mejor izquierda supone, como mínimo, contar con una vida orgánica, tener estructura, practicar la democracia, deliberar colectivamente, ser tolerante, ser incluyente, ser creíble, tener metas concretas y de evolución gradual, La izquierda democrática y liberal que debe ser el PRD abraza la construcción ciudadana como la estrategia normal, medible y sana de acceder al poder, sin asaltos imaginativos a los palacios y el providencialismo. Tal vez en la posibilidad libertaria con sentido democrático radica la principal diferencia con otras manifestaciones de izquierda en nuestro país.

Lo obscuro del panorama para el PRD no admite simulación y oportunismo, al contrario, solo la plena conciencia de esa realidad y la voluntad de transformarla puede permitirle ocupar un lugar destacado en la vida pública y aspirar a gobernar desde municipios, pasando por Entidades federativas y llegando a presidir a nuestro país. La autocrítica debe ser descarnada pero las medidas de remedio mucho más fuertes; es ahora o nunca, si no se hace algo de profundidad seremos una fuerza marginal y en progresiva descomposición; hay muchos antecedentes al respecto; si alguien cree que nunca va a ocurrir, simplemente que sigan en lo mismo y se esperen un poco para verlo; no habrán entendido nada. El PRD es factor de transformación social, con todo lo que supone de programa y fuerza electoral, o no vale la pena.

Recadito: Desde el PRI pero también desde el PRD, los que atacaban ferozmente a YUNES, ahora vienen con la cola entre las patas; destaca un personaje cómico conocido como el "trastupijes"...


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viernes, 15 de julio de 2016

TIGRES DE PAPEL Y EL REY DESNUDO



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

El colapso asoma en Veracruz, son fuertes las tensiones que amenazan verídicamente con derrumbar el sistema político que se sostiene con alfileres. A la crisis financiera en forma de deudas infinitas y múltiples y los rezagos en pagos a amplios sectores de trabajadores estatales, se suma la crisis política que puede volverse social provocando el desplome gubernamental. Son inocultables los conflictos, ya no basta negarlos en intentona simuladora, son reales y afectan áreas claves de la vida pública  del estado. El impacto de esos conflictos en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana van en aumento y han generado daños pero también  conciencia en la sociedad. Con mucha claridad hemos aprendido rápida y eficazmente a valorar el sufragio, a distinguir de partidos políticos, a apostarle cívicamente al de tendencia mayoritaria, a reconocer el papel de los diputados, a definir a los políticos, a distinguir al periodismo y a darle un mayor peso a la participación ciudadana. Todo eso acumulado a través  del tiempo pero acelerado por una coyuntura especial, de crisis y degradación pública.

Ante nuestros ojos pasan las imágenes de todo lo que no se debe hacer si lo que se quiere es una vida pública sana, armoniosa y democrática. Hemos recibido a un elevado costó social un cursó  intenso, durante doce años, de una práctica política simuladora y depredadora. En ese lapso se reforzó el centralismo, casi monárquico, se avasallo a la oposición, se sometió a la prensa, se anularon los otros poderes, se capturaron a los sufragios, se dispuso irracionalmente del presupuesto y se comprometió seriamente el futuro de Veracruz. Sin estado pleno de derecho hemos vivido  en la ley del más fuerte, sin reglas parejas, exponiéndonos a las arbitrariedades de un grupo de aventureros y de la delincuencia. Prácticamente se fusiono a la fuerza pública con la delincuencia en demérito de nuestra seguridad. La política, ciertas empresas y la delincuencia se combinaron  para establecer un régimen oscuro, violento y extractor de los recursos públicos. 

Debemos cuestionarnos autocráticamente como fue que llegamos a estos niveles de degradación de nuestra vida pública, como fue posible que se comprometiera el futuro de nuestros jóvenes, que decayeran de tal manera la salud, la educación y la seguridad en Veracruz; como fue posible que nos explotaran problemas de todo tipo y por todos lados. Lo que pasa es que se instaló un grupo político mitomano y ultra corrupto, que acomodó todo a sus  fines y  consiguió mantenerse por dos sexenios; ejercieron sin contrapesos, anularon a la oposición y estuvieron a punto de repetir en esta reciente elección. Es un grupo más, mediocre y pequeño pero con el control que le permitió mantenerse sin mayores sobresaltos, hasta ahora que tuvieron que rendirse. No son fuertes por prestigio o por legitimidad, en realidad son unos tigres de papel y caminan sin cubierta, como el rey desnudo. En unos días solo serán un mal recuerdo, pasaran a la historia sin pena ni gloría, siendo referentes de todo lo que no se debe hacer. Evidentemente hay un abuso de poder, un reto a la ciudadanía, una dolosa conducta que pretende lastimar más a Veracruz, saciando su venganza personal contra el gobernador electo y la alianza que los derroto.

El experimento político que nos hizo conejillos de indias por doce años término en desastre, cómo un "Frankenstein” absolutamente enloquecido; puso en duda todo lo normal, lo sano y las bases de una convivencia social con futuro; cualquier proyectó democrático se enfrenta a las minas explosivas y obstáculos descomunales que fueron colocando durante ese tiempo y que refuerzan en la actualidad en una actitud francamente patológica. Los estudiosos del derecho, la ciencia política, la psicología y sobre los comportamientos sociales tienen mucha materia para ir a fondo de los actos del grupo de aventureros que nos mal gobernaron; es importante darle una explicación lógica a este tipo de confrontamiento nocivos que hacen tanto daño a tantos, para ubicar su origen y evolución de tal manera que los impidamos para siempre. 

No será tarea fácil, ni minimamente, levantarse, salir del hoyo, superar el estado de degradación de nuestra  vida pública, volver a niveles aceptables de seguridad, convivir sanamente, dignificar a las instituciones, darle fluidez a la vida democrática; no, nada fácil, pero alguien lo tiene que hacer, para mejorar, para respirar aire mas puro, para reencontrar un camino de desarrollo para Veracruz. Será un trabajo paciente, con los consensos indispensables y con liderazgo para salir adelanté, para volver a tener esperanza en un mejor mañana y  para sentir que vale la pena comprometerse en un cambio. Si hay que posponer lo secundario, así se deberá hacer, pero indispensablemente debe cubrirse lo básico, reconstruir a las instituciones, recobrar la confianza ciudadana, tener seguridad y mucha confianza a quienes con sus hechos y conducta intachable serán los garantes de conducir por buen rumbo a nuestro muy maltratado Estado.

Recadito: Urgen voces democráticas en Veracruz, comprometidas para hoy y aquí.

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viernes, 8 de julio de 2016

LAS IZQUIERDAS VERACRUZANAS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Dejando pendiente la actualización del concepto de izquierda, con su esencia pero dinámica, es de obviedad hablar en plural de ellas; nadie debe con seriedad postularse como el portador exclusivo de esas ideas y posiciones políticas. Actualmente se debate si el PRD todavía tiene un lugar en el sistema de partidos mexicanos y sí representa una postura de izquierda. Yo soy de la idea que si tiene su espacio y que legítimamente puede ostentarse como izquierda, sin olvidar sus rezagos organizativos y de línea política; al menos en Veracruz, recuperó parte de su esencia y, ya como parte de la alternancia, puede reconstruirse y relanzarse.

Hay movimientos y partidos, el segundo supone estructura, reglas, vida orgánica y conducción colectiva; el PRD debe reafirmarse como partido político. La lucha por el poder es un proceso necesariamente gradualista, de construcción a plazos, de avances regionales y gira sobre visiones duraderas; no se repetirá el asalto al "palacio de invierno", "al cuartel de Madera" o al "Moncada"; no hay una tierra prometida que oculte errores y justifique todos los sacrificios.

Una izquierda democrática tiene diversas voces, no explica todo con consignas y trasciende el blanco y el negro. No debe tener un pensamiento único, sin crítica y autocrítica, a riesgo de caer en simplismo y obviedad es elementales. Si va a elecciones, como partidos, debe ser profesional y claramente diferenciada de otras posiciones sobre la base de propuestas y programas. Victimizarnos teniendo jugosas prerrogativas tiene sus límites y fácilmente cae en la demagogia.

El compromiso democrático debe ser un rasgo indeleble de las izquierdas, sin ningún titubeo, con su apuesta consecuente con la legalidad y el rechazo a todo tipo de violencia; si no somos capaces de ganar en votos la voluntad popular no debemos acariciar intentonas de facto. La democracia finalmente no tiene adjetivos. El debate sobre su calidad y eficacia es de otro momento; debe preservarse lo básico. Las izquierdas partidistas no deben recrear el vetusto y nocivo clientelismo que nos hereda el PRI; el clientelismo aunque se vista de izquierda clientelismo se queda.

Las izquierdas deben distinguirse por su lucidez, por sus aportes culturales, por su sentido social, por su compromiso democrático y por la reivindicación de causas y derechos de mayorías y minorías; no se pueden dar el lujo de abrazar banderas conservadoras. Si tienen que correrse al centro político para romper controles autoritarios, como en Veracruz, adelante, son cuestiones tácticas para transitar a la democracia; bien lo vale la libertad y la justicia.

Las izquierdas son nobleza y sensibilidad por definición, se suman a causas justas y son portadoras de formas políticas sencillas; el político de izquierda no viste uniforme pero si se asemeja al ciudadano común. Hay rasgos que perduran en el tiempo, esencias, pero el compromiso con la democracia es más reciente y el más difícil de asumir plenamente. Hay quienes se benefician y forman parte del sistema pero juegan con un discurso contestatario para agradar al público, para atraer simpatizantes a partir de consignas y ocurrencias.

Los movimientos de izquierda tienen su espacio, se respeta; los partidos de izquierda están muy obligados a reflexionar sobre la coyuntura y su papel en ella, a abrir espacios de debate, a fijar posturas claras y sistemáticas sobre el contexto social y los gobiernos, a desarrollar niveles aceptables de institucionalización y conducirse con seriedad. Son colectivos por definición y los promotores democráticos de ciudadania. No sirve la simpleza, la ignorancia, la descalificación y la ocurrencia si aspiramos a una vida pública democrática. La izquierda puede ser muy útil si estudia, es incluyente, abraza causas y sostiene una línea clara respecto del poder.


Recadito: La dictadura veracruzana termina en barbarie.
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