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viernes, 20 de octubre de 2017

LA PLURALIDAD Y LOS VOTOS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Puede resultar hasta ocioso señalar que, en México, vivimos en una sociedad plural, donde se vota variadamente y también se abstienen por diversas razones. Sin embargo, parece que no está demás recordarlo con historia y argumentos dado que, casi increíblemente, de vez en cuando pero sobre todo en la antesala de elecciones mayores, como puede ser la próxima presidencial, aparecen posturas extrañas y regresivas donde se considera que los votantes son una masa inerme que actuará por inercia y consigna. Se omite que el voto, más o menos, se distribuye en tres grandes frentes electorales para llegar a un resultado de tercios, con efectos extras en fuerzas pequeñas. 

Ahora se plantea que las iniciativas distintas a alguna propuesta de supuesta superioridad moral y política tienen la finalidad de restarle votos. En esencia es una postura anti democrática y claramente errónea. Las distintas alternativas electorales que se abran paso tienen sus propias razones y contarán con un determinado apoyo. Pasa con los partidos y ocurrirá también con los independientes. Pensar que no tienen derecho y que sus votos son de menor valía es una posición propia del maniqueísmo y de líneas de pensamiento único. Las expresiones que salgan a la búsqueda de votos son parte de nuestra pluralidad, independientemente de su calidad; es perfectamente posible que algunas propuestas tengan objetivos divisorios pero a esa motivación táctica corresponden determinados sufragios que se pueden dar o no. Es imposible que toda la sociedad o una gran mayoría sufragara por una sola opción política. Solo desde ideas descabelladas se puede sugerir que si no votas por determinado partido estás equivocado, le haces el juego a otros y traicionas lo supuestamente justo. En este punto entra el juego la actualización de las ideas sobre la realidad plural. 

Es ilógico pensar que otros vienen por los votos que algunos dan por ganados; si así fuera, no hubo convicción ni compromiso del potencial elector. De alguna manera se falta al respeto al votante porque, de entrada, se le considera persona sin criterio y pensamiento propio. Quienes dividen a la sociedad entre buenos y malos, por supuesto colocándose siempre en el primer bando van derecho a la decepción y al fatalismo simplemente porque la vida no funciona de esa manera. Es común en nuestra historia reciente que se den gigantescas movilizaciones coyunturales para desvanecerse en plazo breve porque son apuestas de llegada a una especie de tierra prometida sin contar con las estructuras, hábitos y tradiciones que lo sustenten. El voto de la inconformidad, normal, es el más fácil de ganar pero, igualmente, el más fácil de perder. Hay votos de esperanza que son más sólidos pero con riesgos de ser muy dolorosos. Siempre los liderazgos juegan un papel fundamental en las razones, el ritmo y el rumbo de las movilizaciones electorales de coyuntura. 

En las votaciones más elevadas que han tenido lugar en nuestro país hemos llegado a una participación aproximada del sesenta por ciento, con efectos plurales como lo podemos ver en las Cámaras legislativas. Quiere decir que a cuatro de cada diez ciudadanos simplemente no les interesa o no les motivan las opciones que tienen al frente; parece ser que en la elección federal del próximo año se mantendrá ese comportamiento, con la variable de las elecciones de Gobernadores en varias Entidades que pueden subir un poco la participación ciudadana. En general los políticos comprenden todo esto y son realistas pero todavía hay quienes tienden una capa de misterio sobre las motivaciones de aquellos que no votan. Son los que creen que otras candidaturas les quitarán votos partiendo de que son de su propiedad y desconfiando de la pluralidad. Ese es un botón de abierto absolutismo: estás conmigo o contra mí.

Recadito: se necesitan analistas políticos en Veracruz.


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LA VULGAR “INDEPENDENCIA”


@BarbaraCabrera

“La política necesita a gente que no necesite a la política”
Paul Carvel

CANDIDATURA INDEPENDIENTE: postulación individual que realiza un aspirante a un cargo de representación popular. A través de esta figura los ciudadanos pueden solicitar su registro ante la autoridad electoral, sin la mediación de los partidos políticos. La Constitución la contempla como parte de los derechos ciudadanos.
Así la definición en papel ¿y que ocurre realmente? A continuación, algunas reflexiones:
En México, con motivo de la reforma político-electoral del año 2012, comenzó a abrirse la puerta para las candidaturas independientes. Fue hasta el 10 de febrero de 2014 cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación los requisitos que deben cubrir aquellos aspirantes a este tipo de candidaturas. Actualmente, éstas conviven con el sistema de partidos.
A la vuelta de la esquina nos aguarda 2018 ¡la madre de todas las elecciones en la que México nos urge -una vez más- un cambio! Y aunque las candidaturas independientes ya se habían estrenado, llevando a unos cuantos a los escaños públicos; unos ejercidos con dudosos resultados (por aquello del manejo de agenda, ajeno a sus responsabilidades, ahí le hablan al joven José Pedro Kumamoto) y en algunos casos con desastrosas secuelas (¿a poco no, Jaime Rodríguez alias “El Bronco”?). Con tintes de “chapulineo” fenómeno que tanto criticaban y ahora hacen suyo (el hambre por el poder es canija, pues); será 2018 ocasión de sumar y sumar y sumar y sumar y sumar… un número amplio de candidaturas independientes (si es que llegan a la boleta). Es significativo aludir que muchos de ellos, no lo son tal y de suyo solo tienen y tendrán el mote. (¿Verdad Margarita Zavala?)
Ahora bien, en torno a las candidaturas independientes se dicen muchas cosas, y las suspicacias se hacen presentes.
Se habla de un derecho recuperado, pues las candidaturas independientes existían antes de regular su prohibición en la LeyElectoral Federal por allá del año 1946, reforma que determinó la facultad de postular candidatos, únicamente por la vía partidista.
Cuenta la leyenda que algunos de esos independientes se erigirán en candidatos de papel, definidos como aquellos debidamente inscritos y propuestos, pero se sabe de sus escasas o nulas posibilidades de éxito para ganar una elección. Varios de ellos, se involucrarán poco en sus respectivas campañas, en pocas palabras, estaremos ante candidatos amados -y en ocasiones auspiciados- por el establishment. ¡Cuidado con ellos!
Por otra parte, estarán presentes los auténticos (aunque usted, no lo crea) los de verdad. Los que dignificarían la escena curulera o gubernamental, depende el caso. Habrá que poner lupa con harto aumento para encontrarlos, no vaya a ser que estemos -de nueva cuenta- ante ramplones chapulines que dicen: “no me interesa el poder, solo quiero ayudar. Terminaré mi periodo o mandato”. Para identificar su valía, comencemos por contrastar sus plataformas para cambiar el país (si es que la tienen, de lo contrario, digámosles: next)
Por lo pronto, bajo el manto de la “independencia” se apuntaron 86 aspirantes a la presidencia de la república, algunos no pasaron a la siguiente etapa, unas decenas ya recibieron su constancia para lanzarse a buscar el respaldo ciudadano y así lograr la tan ambicionada candidatura independiente. El desenlace lo sabremos en febrero de 2018.
Muchos, se registraron para obtener una curul en alguna de las Cámaras del Congreso de la Unión, y así la calentura “independiente” se extiende por todo el país, haciendo de este un fenómeno que he denominado la vulgar “independencia” (porque el “hueso” es muy apetitoso) Al tiempo.
Para cerrar esta columna pongo sobre la mesa de debate las siguientes interrogantes, para la reflexión y la acción: ¿Qué tan preparados estaban y están los ciudadanos para hacer suyos este tipo de derechos? ¿Cuántos “suspirantes” llegarán a la boleta electoral? ¿Votarías por un independiente? ¿Quién salvará este tipo de candidaturas de los intereses partidistas? ¿La independencia, hace la diferencia?
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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INCONTROLABLES



Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

No ha pasado ni un mes de la tragedia natural (sismo) que golpeó a diversas entidades del país, cuando los integrantes del jurásico tardío, mostraron –una vez más- su verdadero rostro y soltaron sus verdaderas intenciones. Como si no hubiera ocurrido nada, esos políticos, unos formados al calor del carro completo y del “el que se mueve no sale en la foto”; y otros amamantados con la práctica política de “su partido” que se ha hecho principio de existencia “el que no tranza no avanza”, ya sueltan sus posicionamientos públicos para recordarnos que le debemos mucho al PRI, tal como lo afirmó el neoliberal secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade.
Meade Kuribreña –de 48 años y padre de tres- declaró: “Es mucho lo que el país le debe al PRI en términos de su capacidad de generar consensos”, seguramente el graduado del  ITAM, entiende por consensos la aplanadora que “su partido” aplicó a la oposición para aprobar las reformas estructurales, desde los años 90.
El otro personaje que salió a escena fue, Lord Ferrari, empleado por Enrique Peña Nieto como Procurador General de la República, quien en su papel de vedette, anunció ayer su renuncia sosteniendo que “algunos legisladores y políticos han utilizado mi nombre y mis supuestas aspiraciones como una excusa para ellos no avanzar en la aprobación de las leyes que permitirían mejorar las condiciones y herramientas con las que se procura justicia en nuestro querido México. "
El también frustrado fiscal, con la cara dura que le caracteriza sostuvo: “espero que tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República tengan altura de miras y aprueben a la brevedad las leyes que aseguren una Fiscalía General, procuradurías y fiscalías en los Estados, eficaces, autónoma e independientes”. No es la primera ocasión que Don Cervantes tiene una aspiración frustrada, en 2015 renunció a su objetivo de convertirse en ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hace algunas semanas, tuvo que renunciar a su aspiración a ser Fiscal del país y ayer renuncio a la PGR.
El otro siniestro e incontrolable personaje que también salió a escena, es el cuasi septuagenario senador príista Emilio Gamboa Patrón, a quien podemos llamar Lord helicóptero, pues de acuerdo con el diario Reforma, este domingo Gamboa Patrón, volvió hacer de las suyas y despegó y aterrizó en Campo Marte, acompañado por personas que cargaban equipo para jugar golf. Cínico como siempre, afirmo “no estoy enterado de qué es lo suben al transporte del Estado Mayor Presidencial”. Ya en octubre de 2016 Gamboa se había visto involucrado en un escándalo cuando el helicóptero en el que viajaba aterrizó en el Parque Nacional Arrecife Alacranes de Yucatán.
Y como no van a estar las cosas así, si el jefe político de todos ellos, el señor de Los Pinos, no pudo más y en un foro organizado por el Grupo Financiero Interacciones, -propiedad de Carlos Hank Jr.-, arremetió contra todos al afirmar “Detrás de cada evento quieren encontrar un responsable, un culpable, y decir: es la corrupción”.
Y porque no deberíamos de pensar que la corrupción es la responsable de muchas de nuestras desgracias, si el mismo Peña Nieto se ha visto involucrado en temas relacionados con la misma. O ¿acaso quiere que olvidemos el tema de la casa blanca? ¿O el de las propiedades de sus colaboradores? ¿O incluso el Ferrari de su exprocurador, emplacado con una dirección que lleva a un lugar deshabitado de un Estado diferente a donde vive?
Vaya con Don Peña, que ya se cansó de las críticas, sus colaboradores están incontrolables, y sus aliados también. Sus niveles de intolerancia los han llevado a querer responder todas, y es que no tienen más opción, pues de acuerdo a las últimas encuestas de cara a la elección presidencial, las simpatías electorales no les favorecen. ¿Seguiremos viendo más incontrolables en las últimas semanas? Estemos atentos.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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viernes, 22 de septiembre de 2017

EL SISMO Y LA GENTE: TODOS SOMOS UNO


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Lo siento, puede ser redundante pero es personal, esa necesidad de decirlo, de expresar los sentimientos y el estado de ánimo ante la tragedia. Duelen las muertes todas, uno intenta imaginar sus últimos momentos, su circunstancia, el desenlace y los efectos más inmediatos en sus seres queridos directos. Pero lastiman más, en lo más hondo, la pérdida de los niños, por su edad e inocencia, por su casi indefensión, por la vida interrumpida; se siente un dolor en el pecho, en el corazón, se nubla el horizonte y el ánimo desvanece. Duro, severo y cruel el golpe del sismo, alarmante y aterrorizante. El antecedente del 85 dejo de ser referente protocolario para las nuevas generaciones, ahora se presentó en horario estelar la fuerza devastadora de la naturaleza. En compensación formativa descubrieron el potencial solidario de sus pares y su sociedad toda, se inmiscuyeron en las acciones y se despojaron de cualquier mezquindad cómoda. Ante la muerte y los daños materiales saldrá otro México, fuerte, sensible, justo y solidario; que se cuiden gobernantes frívolos e ineptos.

Sin exagerar se respira una atmósfera de tristeza, de preocupación, de solidaridad y ánimo de apoyar, de unidad humanitaria, de identidad mexicana. Es irrelevante u ocioso subrayar, más con afán sectario, si la gente rebasó al Gobierno o si hubo algún error en autoridades, eso no es lo principal; lo que más cuenta es la masiva participación social y las capacidades desplegadas del Estado Mexicano, con sus fuerzas armadas al frente. Lo importante es rescatar personas atrapadas, evitar mayores daños, darle celeridad a los heridos, respaldar a los rescatistas con alimentos y equipos, mantener las comunicaciones y a las ciudades y poblaciones funcionando; no omitamos que los efectos mayores del sismo del 19 impactó en Puebla y Morelos, además de la Ciudad de Mexico. Todavía no resolvíamos de fondo los daños del sismo anterior en Oaxaca y Chiapas, cuando se presenta este otro tan o más devastador.

El sismo nos recuerda de golpe nuestra fragilidad y la imperiosa necesidad de estar preparados en forma de construcciones mejores y con normas exigentes, con corporaciones oficiales y privadas altamente capacitadas para hacer frente a desastres y una cultura viva y actualizada de prevención civil en la sociedad. Ya ocurrido, no regatear nada para apoyar, dejar a un lado la politiquería, poner en el centro los rescates y la recuperación. Ante los fenómenos de la naturaleza es muy importante la preparación pero también otro enfoque de relación entre ella y los humanos, que plantee respeto y sustentabilidad. No más agresiones al medio ambiente, es vital cuidar los suelos y el agua, pensando en lo indisoluble que es la formula seres humanos y la naturaleza.

Los niños fallecidos, nuestros niños, son angelitos que nos observarán desde las alturas, que nos harán recordar lo importante en la vida, que los que se quedan con nosotros merecen paz, amor y bienestar. Son el testimonio de la alegría, del juego y la fantasía que no se irá porque no los olvidaremos. A sus padres y hermanos debemos rodearlos de abrazos y aliento, de cariño y respeto; vivirán su duelo personal, el nuestro es general; tendrán la resignación posible y harán lo necesario para conservar el recuerdo de sus niños y niñas. Siempre estarán en la memoria de sus seres queridos pero también en el imaginario colectivo, es cuestión de conciencia.

Recadito: Siempre es cuestión de confianza y de estar en todo o en nada... 


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19 DE SEPTIEMBRE #sismo #terremoto



@BarbaraCabrera

1985-2017. 32 años de distancia, 6 horas y 54 minutos después de aquel fatídico terremoto que cimbró el Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Derrumbó edificios y sepultó casas. Personas quedaron atrapadas. Unos rescatados y miles murieron. Entonces la sociedad civil organizada rebasó a las autoridades. Todos buscando sobrevivientes entre los escombros.
Como cada año, se tenía agendado un macro simulacro. Se llevó a cabo y dos horas después lo impensable ¡otro terremoto cimbró a México! Y retiemble en su centro la tierra, con epicentro en Puebla, con repercusiones en Morelos, Veracruz, en Chiapas y Oaxaca no ha dejado de temblar. Y en la CDMX se registró ayer un sismo de 7.1, así lo confirmó el Sismológico Nacional.
Minutos antes de los hechos, SkyAlert lanzaba una alerta tras otra, notificando de un terremoto de intensidad fuerte. Todos pensamos que era parte del simulacro. Desafortunadamente no fue así.
México retiembla, se cimbra y esta vez fue por causas naturales y no por la ineptitud y voracidad de la rapaz clase política.
A 32 años de distancia, la sociedad civil sale de nueva cuenta a las calles para hacer frente al terremoto, para con sus manos retirar escombros y rescatar a quien se pueda, de nuevo se rebasa a las autoridades. Veo imágenes y no veo al gabinete, funcionarios y políticos quitando escombros.
En redes y los medios se asoman los políticos de siempre con palabrería barata. Unos para decir que ya desplegaron sus tentáculos para ayudar. Con discursos creen que ya la hicieron. Sin duda vulgares y oportunistas gobernantes nos rodean.
¡Fuerza México! Tiempo de solidaridad y colaboración. Ayudemos a quien lo necesite en estos momentos. Se derrumban edificios, pero la sociedad está de pie. Vienen días y meses complejos. Saldremos adelante.
Que este motivo de unión y solidaridad no se pierda y se conserve hasta el 1° de julio de 2018, día de la jornada electoral donde una vez más tendremos la oportunidad de votar, para botarlos.
Por hoy es todo.
¡Hasta la próxima Nornilandia!


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LA POLÍTICA REAL EN MÉXICO


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Es una obviedad decir que los políticos están (estamos) profundamente desprestigiados en México y, si estiramos la liga informativa, en el resto del mundo. Mucho tiene que ver la herencia de la revolución convertida en partido de Estado, el reparto plural de vicios en todo el sistema de partidos y nuestra desnutrida democracia. Sin embargo, es lo que hay y con eso hay que buscar el entendimiento y las reformas nacionales. Ante tal degradación política es relativamente sencillo adoptar el discurso de la anti política, en la mayoría de los casos por genuina inconformidad, aunque también hay una parte de oportunismo y demagogia entre quienes postulan la condena sin matices y alternativas a la impresentable clase política que vive en la burbuja de los privilegios y a enorme distancia de los ciudadanos.
Salvo los colores, sus grados de escándalos y mayor o menor histrionismo los líderes políticos autóctonos son más que similares; igual ocurre con los partidos, donde su vida interna es de monólogos, con poca o nula deliberación y métodos anacrónicos de designación de candidatos. Por sus mecanismos electivos los conoceremos, con esencia idéntica en todos, sin respeto a sus bases (si existen) y a sus militantes. En todos se cuecen habas, en algunos decide un pequeño grupo y en otros una sola persona. La crisis del sistema de partidos obstruye a la democracia, degrada a las instituciones y niega el cumplimiento de su rol constitucional. Sin embargo, no hay forma súbita y milagrosa para mejorar a los partidos y sacar de un laboratorio a políticos decentes y preparados. Con lo que existe realmente hay que trabajar, a la vez que se le da centralidad a las reformas que requiere el sistema político y el mismo régimen.
A propósito de los comentarios anteriores hay que señalar que ya se avizoran conflictos que pueden concluir en rupturas en casi todos los partidos, con acento en los que puntean en las encuestas; obviamente, no hay mayor problema donde hay poco que disputar. En los grandes algo de polémica se presentará por la candidatura presidencial pero también en las designaciones de aspirantes a Gobernadores y Senadores. De pronto, la audacia de los impulsores del Frente Democrático por México, movió las correlaciones e introdujo una sana dosis de incertidumbre. A partir de esa irrupción tanto el PRI como MORENA tendrán que cuidar sus movimientos, un paso en falso y pueden perder sus posibilidades mayoritarias.
Sin duda, el PRI ira unido en lo fundamental con la deserción natural de los excluidos en los ámbitos locales; el PAN tiene un serio problema en su definición de la candidatura presidencial pero sin poner en riesgo sus posibilidades reales; el PRD puede jugar estratégicamente y mantener el gobierno de la Ciudad de México, entre otros; MORENA va a vivir un anticipado golpe de realismo con la definición de algunas de sus candidaturas, entre ellas principalmente la de la Ciudad de México, donde han tratado con dureza a Ricardo Monreal. En este último caso aventuro una hipótesis: AMLO está comprando un seguro de continuidad en caso de perder, sabe que si se presenta ese resultado y Monreal ganara, iría a la jubilación automática como él lo practicó con el Ing. Cárdenas; con Claudia Sheinbaum tiene mayor garantía de apoyo y relativo continuismo. Se pueden envolver las designaciones en general de discursos determinados, al final solo buscarán justificar imposiciones y arbitrariedades.
Lo que queda es la más amplia e informada convocatoria a los ciudadanos a participar electoralmente y seguir haciéndolo en la vida pública siendo exigente con sus autoridades y representantes; darle valor político y democrático al voto, emplearlo para elegir y exigir.
Recadito: Sabrán si hay representante popular federal en Xalapa, es pregunta... 
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jueves, 24 de agosto de 2017

TODO ESTÁ MAL O TODO ESTÁ BIEN


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Históricamente la polarización de posturas y opiniones han determinado el comportamiento social y político, este tiempo no es la excepción; tenemos una dificultad fuerte para los matices y la generosidad. Es más fácil, evita pensar mucho y hace simple la identidad, adoptar posturas absolutas de considerar que todo está bien o todo está mal, según el lugar donde nos ubiquemos. En el fondo hay componentes autoritarios, de renuncia a pensar, nulo compromiso de Estado cuando se trata de actores políticos. Se niega el pluralismo a partir de auto concederse el mejor papel y descalificar a los otros. Ese es un eterno debate, la limitación de no entender y reconocer al otro, al diferente. 

Lo veo en tiempo real, a todo color en Veracruz, donde el debate público tiene todos esos ingredientes con el agregado de una coyuntura especial que se sale de cualquier normalidad: ex gobernador preso, arcas vacías, entorno violento en exceso, alternancia política, etc.. No solo en el debate, entre bizantino y esquemático, pobre e intrascendente, sino en los hechos, en la conducta de los actores políticos. Sin que sea todavía notable seguramente hay por ahí posturas del todo está bien o mucho mejor a lo vivido en la decena trágica en Veracruz, espero que no se llegue a consolidar algo así. Donde no hay duda en su dinamismo y abundancia es en el campo del todo está mal; es una postura sistemática, mayormente dolosa, interesada, fácil, que no se compromete a nada, que se abstrae del colectivo privilegiando afanes facciosos. 

En ambos casos se carece de autocrítica y de crítica constructiva; no se reconocen las fallas propias, solo se ven en el de enfrente y se empeñan en destruir. Hay una carencia de valores democráticos que implican convivencia y reconocimiento dentro de la pluralidad. Viven para reafirmar sus posturas, como opositores u oficialistas, buscando todos los días el defecto y el error del adversario que, en muchos casos, ven como enemigo, para seguir convencidos de estar en el lado correcto. A partir de esos círculos viciosos se cancela o dificulta el diálogo, sin este no hay acuerdos y se abre paso a la siempre desgastante confrontación. Sobre esas bases de nulo o poco entendimiento es mucho más difícil la gobernabilidad y El Progreso.

Apesadumbra observar los comportamientos de las oposiciones locales, con un discurso tan pobre y sin ánimo propositivo, lleno de ocurrencias y lugares comunes, de autoconsumo y autoregodeo. Incumplen con el mandato electoral y omiten que son lo que la gente les da. Al anteponer intereses partidistas a los de los ciudadanos desnaturalizan su papel y se vuelven parte del problema que dicen querer resolver. Mientras la oposición se amuralle para no asumir responsabilidades mayores y dialogar con todos su papel será marginal y anecdótico. Puede, incluso, defraudar a sus votantes que, como todos en todo el mundo, buscan empleo, vivienda, escuelas, hospitales, recreación y seguridad. No se conforman, más  allá de breves coyunturas electorales, de puros rollos. 

Alguien tiene que dar el primer paso siempre, haya o no respuesta, como voluntad democrática, como expresión de calidad política. Lograrlo supone un escalón civilizatorio, entonces no es nada fácil; implica humildad y autocrítica. En un ambiente de permanente y grosera confrontación, aumentado en esta coyuntura de preparativos electorales de carácter federal, puede ser una ingenuidad plantear otros y más positivos comportamientos políticos y sociales; pero no hay de otra, señalamos esa ruta y hacemos algo o vamos a la repetición de los enfrentamientos, el inmovilismo y la frustración popular...

Recadito: Lo mejor de la vida no pasa por siglas políticas o seudo ideologías....


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lunes, 31 de julio de 2017

Lecciones de eticidad tributaria





Silvino Vergara Nava

“Probablemente, es difícil encontrar
una época en que sea tan grande
la cantidad de personas humilladas”.

Albert Camus

Si el Estado se conforma con la finalidad de otorgar certidumbre y paz entre las personas viviendo en sociedad, es necesario que las instituciones que conforman el Estado, esto es, el poder político, se comporte de tal forma que permita que sus acciones, las leyes que se establece, las sanciones que impone y las políticas públicas que determina permitan al ciudadano contar con la mayor confianza y credibilidad en sus propias autoridades; por ello, dichas autoridades, cuando realizan sus acciones, no deben sorprender, engañar o falsear ante las personas, pues esto contraviene el denominado “principio de eticidad” (Zaffaroni, Eugenio R., “Manual de derecho penal”, Ediar, Buenos Aires, 2011).
Este principio se vulnera muy fácilmente pues, con el afán de perseguir a los infractores o delincuentes, las autoridades administrativas, fiscales, policiales, aduaneras y judiciales actúan engañando, traicionando y mintiendo para imponer multas, cumplir sus metas estadísticas o sancionar a los gobernados y justificar la existencia de esos órganos estatales, ya que las acciones que se realizan de esa forma repercuten en la forma en que el ciudadano visualiza a sus gobernantes. Esto provoca incertidumbre por parte de la propia población y pierde legitimidad el poder político; además, en un grado avanzando, este tipo de conductas por parte del Estado causa violencia innecesaria y se pierde credibilidad por parte de los electores —lo cual puede ser una de las causas por las cuales no se acuda a votar— y, al final del camino, no hay razón de la existencia del Estado y sus instituciones.
Debido a ello, el Estado, sus políticas publicas y, principalmente, los servidores públicos no pueden, con el afán de imponer sanciones a los particulares o, en su caso, observar la comisión de infracciones e incluso delitos, estar sorprendiendo a las personas, lo cual es muy común que se presente en el día a día en las acciones de las autoridades; por ejemplo, implementan medidas sorpresivas —que contraviene el principio de seguridad jurídica—, faltan a su propia palabra —algo muy común en las oficinas públicas—, tratan de pasar como otro ciudadano con la finalidad de sorprender al comerciante, al dependiente de un negocio, etc., para levantar una infracción. Lo mismo pasa en el periodo de vacaciones generales, cuando las autoridades realizan inspecciones, verificaciones y notificaciones a los gobernados, lo cual les provoca incertidumbre debido a que desconocen qué acciones deben tomar ante estas irregularidades; más que la afectación al gobernado, lo que provoca esto es falta de credibilidad en las instituciones del Estado, pues si éstas mienten con la finalidad de cumplir con su trabajo, entonces qué se puede esperar de un simple ciudadano de a pie.
            Lo cierto es que este tipo de conductas, más que afectar al infractor y al delincuente para frenar sus conductas, en realidad sorprenden al ciudadano de buena fe, y cuando ese ciudadano cualquiera adquiere por la experiencia que no debe creer en sus propias autoridades —lo cual es inaudito en países del primer mundo—, sabe que siempre debe tomar sus reservas ante la autoridad, que no le puede depositar toda su confianza, pues corre el riesgo de ser sorprendido, sancionado y afectado; por ejemplo, una invitación de la autoridad fiscal que le notifica a un contribuyente repercute posteriormente en una multa, lo que provoca falta de fe en las instituciones y la violación al principio de eticidad, que afectará más la relación del ciudadano con el Estado, una relación del particular y la autoridad más áspera, tensa y violenta. Debido a todo esto, resulta necesario que las autoridades tengan conocimiento de ese principio de eticidad con el cual deben actuar si es que al tomar posesión de sus cargos públicos protestaron la Constitución, ya que en ella no se sostiene que puedan actuar como los ejemplos mencionados, sino que deben comportarse de tal forma que protejan, tutelen y garanticen los derechos de los gobernados, y es claro que dentro de los derechos de la población no se encuentra el ser sancionado, sorprendido, castigado o engañado.

Este tipo de conductas va en contra de las propias instituciones y de los servidores públicos; por ello, ante la pregunta de quién vulnera más la ley, si es el particular o la autoridad, se ha sostenido (Gargarella, Roberto, “El derecho bajo protesta”, Ad Hoc, Buenos Aires, 2007) lamentablemente que es la autoridad y no el particular. Verdaderamente se requiere urgentemente de lecciones de eticidad.
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viernes, 21 de julio de 2017

LOS COSTOS DE LA TRANSICIÓN



Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo


¿Por qué a pesar de que las encuestas posicionaban a Delfina Gómez como ganadora en el Estado de México, los resultados fueron diferentes? ¿Qué falló en aquella Entidad para que el triunfo de Delfina Gómez fuera contundente? Muy posiblemente los involucrados directos en la campaña, pueden argumentar mañas en la elección, dispendio de recursos, acarreo de electores, amenazas o presiones o compra directa de voto. Más allá de esas obviedades, lo que faltó a la campaña de MORENA en el EdoMex fue que Andrés Manuel generara rupturas de poder, desbandada de grupos o estableciera acuerdos con ciertos poderes fácticos.

La transición en el Estado de México fracasó no solo por las mañas que desde el gobierno -en complicidad con su partido- se realizaron para ganar la elección, sino también por la soberbia de la clase dirigente de MORENA, quienes confiados en que ganarían solos la elección no buscaron alianzas estratégicas con nadie.

Si queremos que la transición tenga otra oportunidad en esta país, en esta ocasión del lado “izquierdo”, no debe sorprendernos que existan adhesiones públicas a la campaña de Andrés Manuel, muchas de las cuales pueden ser condenables ante los ojos castos y pulcros de un sector que se le enseñó que hay “malos muy malos sin perdón posible” y que hay “malos a los que se les pueden perdonar ciertos pecadillos”.

Hace diez años se le condenaba al PRD por sus alianzas con rompimientos del PRI, pero nada se decía de las candidaturas ciudadanas o con grupos sociales. Hoy ese tipo de condenas se hacen contra Andrés Manuel y MORENA, por las adhesiones que ha tenido en los últimos meses de actores de muy criticable imagen. Coincidentemente esas descalificaciones provienen de dos tipos de personajes: los cercanos al poder y los que antes militaban del mismo lado que AMLO.

¿Debemos prepararnos para un escenario donde la campaña de Andrés este respaldada por los que antes eran sus adversarios? Muy posiblemente deba ser así. ¿Es posible generar una nueva transición con visión de izquierda si se hacen alianzas con ciertos grupos de poder? En mi opinión desde luego que es posible ¿Qué puede pasar en las filas de MORENA  cuando los críticos del poder y los beneficiarios en algún momento de ese poder se junten? La capacidad de cohesión de Andrés Manuel estará a prueba en sus propias filas.

Lo cierto es que si queremos una nueva transición en México, debemos estar preparados para un escenario que puede no gustar mucho; las alianzas pragmáticas han demostrado que son viables para romper hegemonías. Un ejemplo reciente, lo encontramos en Veracruz. Así que en el caso del Movimiento de Regeneración Nacional, sus militantes y aspirantes deben prepararse para que muchas de las candidaturas que estarían destinados para cuadros de ese partido terminen destinadas para las alianzas de quienes firmen el Acuerdo Político de Unidad. Esos son algunos de los costos de la transición.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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viernes, 7 de julio de 2017

LOS ANÓNIMOS Y LAS PILTRAFAS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Hace algún tiempo los anónimos eran excepcionales y remitían al  misterio; todavía con ese espíritu tradicional se usan en los actos de la delincuencia para la extorsión. Cuando se sabía de alguna carta anónima se desataban las especulaciones. Los anónimos eran cobardes o chistosos, se ocultaban para amenazar o para enamorar, había quien denunciaba a alguien o jugaba alguna broma. Supongo que los anónimos han existido siempre y seguirán circulando al infinito. En los tiempos que corren, del internet y las redes sociales, se ha abierto un océano de posibilidades para los anónimos, el que ya actuaba así y los que descubren un panorama inmenso y fácil. Es hasta un juego crear perfiles sin rostro y ficticios para decir lo que se quiera sin consecuencia alguna. No todos los anónimos tienen intenciones dolosas, muchos guardan discreción natural. Son nuestros tiempos, de comunicación instantánea y masiva. 

Las dificultades para hablarnos quedaron muy atrás, basta un teléfono para vernos y decir lo que queramos. Lamentablemente será lento, muy gradual, el proceso de alfabetización tecnológica en términos sociales; nuestra adaptación al buen uso de las redes también será parte de un largo y sinuoso trayecto. Por mucho tiempo, tal vez para siempre, habrá de todo en las redes sociales, como reflejo que son de la sociedad. Habrá más comunicación y conocimientos en el mundo virtual, como seguramente también amenazas  y riesgos. Se requiere buen manejo y contactos sanos para hacer frente a las partes nocivas que, queramos o no, estarán presentes en las redes.

En estos días tuve oportunidad de conocer de cerca lo dañino y fácil que resulta el manejo perverso de los anónimos en las redes sociales. Alguien sin nombre y rostro coloca una carta difamatoria de una persona, es retomada por otras y, curiosamente, de ella hace una nota un portal informativo. Sin omitir el daño que puede resultar de esta acción hay que asumir que es parte de lo que en las  redes aparece y desaparece, lo que se esfuma en minutos y casi no deja huella. Al respecto hay que mencionar, como ejemplo, que el sitio "Deforma" es de los más visitados a nivel nacional siendo una parodia del periódico Reforma. El problema del caso que menciono es su escalamiento de las redes a un manejo informativo pretendidamente periodístico. Ahí está el peligro para cualquier ciudadano; si los anónimos pueden volverse nota de prensa, estaríamos entrando a un ciclo nocivo para la integridad y la verdad de la gente. Es un exceso que los acusados tengan que salir a aclarar calumnias.

Así están las cosas en nuestro mundo, hay una lucha feroz y cotidiana entre lo real y lo virtual, entre la verdad y la mentira, entre el rostro con nombre y lo anónimo, entre el valor y la cobardía, entre la maldad y la bondad, entre la educación y la ignorancia, entre la condición humana y la esperanza de un mejor ser humano. Las redes permiten que se exprese lo mejor y lo peor de nosotros. Hay gente muy menor, mediocre y perversa que se aprovecha del anonimato y facilidad de las redes para dar rienda suelta a sus frustraciones y bajos instintos. Hay que aprender a vivir con eso, estar alertas y apelar al nombre propio para superar cualquier acto doloso de la escoria social que se presume mala e indecente. 

Quienes usan las redes como desahogo y para atacar normalmente no tienen nada que perder pues no cuidan prestigio alguno, carecen de él. La regla indica que no hay que hacer mucho caso a las mentiras provenientes de gente sin credibilidad. Tal vez si se vuelve sistemático, en los casos de nivel patológico, baste algún comentario firme y definitivo. Es muy dudoso el resultado cuando se trata de personas sin escrúpulos y dedicados a la extorsión como vivales que son. Entre más lejos se esté de ellos es mejor hasta por salud mental. Siempre hay que mantener la moral en alto pues intentarán golpear la dignidad al no tener capacidad ni cualidades para una crítica  y un debate político.


Recadito: La banda de "Los piltrafas", "Trastupijes" y otros, se consumen en odio patológico. Hay que verlos de muy lejos para no contaminarse.
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1997





Silvino Vergara Nava

Sentir que es un soplo la vida
que veinte años no es nada…

Letra del tango “Volver” (1935),
de Carlos Gardel

Año de 1997, en México gobernaba Ernesto Zedillo. Se estaban cumpliendo dos años de la masacre de Aguas Blancas, en el estado de Guerrero, que dejó 17 muertos y 21 heridos. Suceso que, por no juzgarse en nuestros tribunales, posteriormente fue denunciado en España para que se juzgara en ese país a los responsables atendiendo a la existencia de la denominada “jurisdicción universal subsidiaria” en su legislación, aunque lamentablemente no aconteció, ya que se reformó su ley previo a que se dictara sentencia.
En ese mismo año, transcurría el tercer aniversario de vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aunque todavía no se veían los estragos que causó a la industria nacional, al empleo, al medioambiente mexicano, a la soberanía alimentaría y al sistema financiero, que aún contaba con instituciones que eran propiedad de banqueros nacionales, cuando el valor de un dólar era de $8.00 pesos y la migración provenía de las clases más necesitadas y no de cualquier estrato de la sociedad como ahora; en las calles no se veían todavía las muestras de la globalización: pobreza extrema, migrantes extranjeros, inseguridad pública y centros comerciales suntuosos por doquier. En esas mismas fechas entró a costas mexicanas el huracán Paulina, principalmente en los estados de Guerrero y Oaxaca, que dejó 400 muertos según el dato oficial, aunque las imágenes y los testimonios daban cuenta de otros números.
En enero de 1997 inició su segundo periodo de gobierno Bill Clinton, en Estados Unidos de América. Por otra parte, en México, en las elecciones federales intermedias, por primera vez el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, lo que dio paso a que tres años después perdiera la Presidencia de la República. Finalizando el año, el 22 de diciembre de 1997, se llevó a cabo la matanza de Acteal, en Chiapas, que dejó —según los datos oficiales— 45 muertos y que fue un escándalo nacional. Hoy el genocidio permanente en el que vivimos ya dejó de ser noticia.
En 1997 la comunicación se realizaba principalmente por teléfonos fijos, aunque las compañías de celulares continuaban expandiéndose pero sin llegar a la tecnología de hoy con el smartphone y sin abarcar todo el territorio nacional con su red de celulares. En ese año cualquier oficina, tanto gubernamental como particular, requería como herramienta indispensable un fax para poder transmitir documentos, Internet todavía no se propagaba como lo conocemos actualmente; en las universidades mexicanas la elaboración de una tesis y su defensa era requisito indispensable para obtener el grado de licenciatura, en esos tiempos aún no llegaban las políticas públicas de programar diez opciones de titulación, que han provocado la disminución lamentable en la calidad de los profesionistas y la propagación de licenciaturas, maestrías y doctorados de muy penoso nivel.
En el ámbito jurídico-tributario, hace veinte años los contribuyentes presentaban las declaraciones en forma impresa y necesariamente debían acudir a adquirir los formatos a las pequeñas papelerías, por lo que todavía se requería de las maquinas de escribir para teclear las declaraciones, además de que los pagos se realizaban de forma trimestral, tanto del Impuesto Sobre la Renta como del Impuesto al Valor Agregado con una tasa de 15% y, en zonas fronterizas, del 10%. No existían las denominadas declaraciones informativas ni menos aún la obligación de inscribir a los socios y accionistas ante el Registro Federal de Contribuyentes. Para verificar a los contribuyentes, la autoridad fiscal se sustentaba en los dictámenes de estados financieros elaborados por contadores públicos colegiados y altamente capacitados, que se presentaban cada año por contribuyentes obligados y opcionales. Todos los dictámenes se presentaban en forma impresa, igual que los comprobantes fiscales, por los que había que acudir a imprentas autorizadas. En el Código Fiscal de la Federación ya se habían iniciado las visitas de inspección para verificar a los contribuyentes la expedición de dichos comprobantes fiscales. En ese mismo 1997 se modificaron en la legislación los requerimientos denominados “invitaciones”, y la mayor fiscalización se realizaba por medio de las visitas domiciliarias.
Para 1997 no existía la Ley Federal del Procedimiento Contencioso Administrativo —que regula el juicio contencioso administrativo—, del actual Tribunal Federal de Justicia Administrativa, que para esos tiempos aún se denominaba Tribunal Fiscal de la Federación, tal como se le nombró desde su conformación por el presidente Lázaro Cárdenas. Solamente había un tipo de juicio y un plazo de 45 días hábiles para interponerlo; las salas regionales de ese tribunal, al igual que las oficialías de parte de los juzgados de distrito y de los tribunales colegiados de circuito, cerraban sus puertas a las 15:30 horas.

En 1997 aún no se hablaba de los derechos humanos en los medios de comunicación y menos aun en los tribunales, y hoy por todos lados no se deja de hablar de ellos cuando paradójicamente con los smartphones los propios ciudadanos renunciamos a los derechos de intimidad y privacidad. Actualmente, se cuenta con la obligación del envío de la contabilidad, que es una fiscalización permanente y sin orden previa por escrito pero, a decir de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es una obligación acorde con la Constitución, lo mismo que sucede con todas las obligaciones que ahora se realizan por medios electrónicos, donde después de veinte años se redujeron los plazos de los medios de defensa de los contribuyentes con la justificación de que se hace para la mayor protección al derecho de inmediatez de los juicios. Y en harás de protección a los derechos humanos, se implementó la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, así como la Unidad de Inteligencia Financiera, de la SHCP, para tratar a simples contribuyentes como presuntos delincuentes. Como colofón, en las visitas domiciliarias a los contribuyentes de este nuevo milenio la autoridad tributaria acude acompañada ya no de la máquina de escribir para levantar el acta, sino de computadoras portátiles y de miembros del Ejército o de la Marina, a un simple domicilio de un gobernado, para resguardar la seguridad en la diligencia. Todos estos derechos humanos en 2017 son protegidos por los tribunales, que ya no motivan y fundan sus resoluciones sino que “ponderan” sus decisiones para “descubrir” en la sentencia qué derecho es de mayor peso e importancia. Pues bien, a veinte años de cambios, si que nos falta mucho por hacer, pero el primer paso es que nos demos cuenta de ello.
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jueves, 29 de junio de 2017

LOS RETOS DE LAS REDES SOCIALES




Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

El acceso al internet es masivo en México; cada vez se suman en millones quienes están conectados a las redes virtuales; en casas o en las oficinas, en los cafés y plazas comerciales, en los parques públicos, en escuelas y muchos más lugares, tanto con costo como gratuito. Se ha democratizado el internet de tal manera que es un fenómeno social y revolución informativa. Hasta en un teléfono celular se tiene en la mano la posibilidad de estar en contacto con el mundo, recibir datos e interactuar con la gente. La información es masiva y rápida, en muchos casos en tiempo real, con un impacto mayor que en los medios impresos y tradicionales que se vuelven lentos y prescindibles. La crisis de los periódicos tiene que ver fundamentalmente con la expansión del internet, presente en muchas plataformas. Al no poder competir con la inmediatez del internet, cierran diarios, despiden trabajadores en general y extinguen a los entrañables voceadores. Los periodistas mudan a lo digital y ponen a prueba su incidencia pública. 

Tenemos la posibilidad de saber mucho más, siendo cantidad lo que recibimos; nos informamos y aprendemos, exponemos ideas y ocurrencias, hacemos denuncias, le hablamos al familiar, al vecino y al amigo a la hora que lo deseamos. Transmitimos en vivo actos públicos y privados. Vamos tan rápido en las redes que, de pronto, el mundo virtual se sobrepone al real, haciendo difícil distinguirlos. Son mayores las virtudes de estar conectados aunque hay problemas, riesgos y retos. Estamos en un proceso cultural y tecnológico, aprendiendo a estar en las redes con eficacia y respeto. Es tan fácil decir lo que se quiera que es difícil resistir la tentación del fatalismo y el insulto, teniendo un déficit en el diálogo tolerante y positivo. 

Las redes reflejan lo que somos como sociedad y personas, muestran nuestra educación, la cultura tecnológica, la calidad humana, el nivel democrático y la diversidad de facetas que asumimos como ciudadanos. Hay quienes hablan de política, otros de religión, alguien más anuncia comercio, los más charlan con amigos y familia, hay de todo para todos. Vivimos esta época de la información, vamos muy acelerados por el estímulo científico y tecnológico pero más por las demandas de comunicación de los niños y jóvenes. A muchos nos vino encima la revolución del internet, teniendo que apurar el aprendizaje y la adaptación. De hecho, si estás fuera de las redes desciendes a una categoría social menor. Ese analfabetismo tecnológico conspira contra los derechos, las libertades y la democracia. Si no estás informado difícilmente tendrás opinión, sin está no hay criterio y tampoco una posición clara y firme sobre los asuntos públicos.

Hay varios problemas en las redes que se tendrán que atender y superar gradualmente, como la tendencia al insulto anónimo y las posturas de la llamada posverdad. Esto significa la tendencia al engaño y su reproducción sin control; en esa posición se anuncian muertes, hechos fantásticos y se afectan honras. El equilibrio vendrá con el tiempo y el empuje de las nuevas generaciones hacia la calidad informativa, la verdad y la utilidad positiva del manejo del internet. En tanto, es un mundo nuevo, de conquista, de ensayo y error, de excesos y de muchos riesgos que requieren nuestra atención. Esta modernidad concreta, que nos pone a todos en el mismo nivel, por tanto democrática, llegó para quedarse y es la ruta cierta del futuro inmediato. Más nos vale entender estos nuevos códigos de convivencia y redes sociales para estar dentro del mundo. Lo contrario es la marginación y el aislamiento. Estar conectados mejora nuestros rasgos humanos y nos plantea el reto de la creatividad y la honradez; decir algo positivo o no, dar rienda suelta a las bajas pasiones y perder el tiempo con amarguras es la tendencia de ciertas corrientes de usuarios. En la balanza sobrevivirá lo más útil y será mayor el efecto positivo.


Recadito: Un mal ejemplo del uso de las redes lo dan algunas escorias como "el trastupijes" y el "tolentino"....
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México: ¿Estado débil o fallido?



Dr. Silvino Vergara Nava

“ninguna clase de expertos podrá responder
jamás a esta pregunta: ¿cómo queremos vivir?”.

Ulrich Beck

En grandes zonas del territorio mexicano que han dejado a la población a su suerte se han conformado autoridades paralelas: la constitución de un Derecho Penal subterráneo, el incumplimiento generalizado de las leyes estatales y la deficiencia y la ausencia de programas de salud y de educación, todo lo cual ha permitido catalogar a México en los últimos tiempos como un Estado fallido, aunque las autoridades gubernamentales son las primeras en oponerse a tal calificativo, desde luego, por razones políticas, cuando en realidad la primera en oponerse a esa denominación debería ser toda la población, ya que en parte hemos permitido esta realidad.
En la teoría, se ha clasificado a los Estados, de acuerdo con su eficiencia, en fuertes, débiles y fallidos (Rotberg, Robert y otros, “Lo estados fallidos o fracasados”, Siglo del Hombre Editores de Justicia, Bogotá, 2007), aunque hay otras denominaciones; sin embargo, de los primeros es de los que se han delimitado las características. Los Estados fuertes son aquellos que cuentan con una clara división de poderes, cumplimiento generalizado de la ley, otorgamiento de derechos sociales como salud, educación, alimentación, medio ambiente sano, etc. Por su parte, los Estados débiles son los que ya no dejan ver esa división de poderes salvo de manera formal y donde el respeto a la ley se encuentra en rompimiento, sobre todo a partir de los organismo estatales, que “son los primeros en incumplir con la norma” (García Villegas, Mauricio, “Jueces sin Estado”, Siglo del Hombre Editores de Cultura, Colombia, 2008), pues los derechos sociales son deficientes, por ejemplo, las instituciones de salud, los hospitales, las escuelas, las clínicas y las universidades, en donde los servicios no son muy apropiados. Finalmente, los Estados fallidos son aquellos donde no existe la división de poderes, incluso formal; existe una dictadura permanente donde los ciudadanos no tienen acceso al poder, donde el incumplimiento de la ley cae en la corrupción generalizada y en todos los niveles. Un Estado fallido cambia el rumbo de sus fines, por lo que son nulos cualquier servicio de salud, educación, alimentación, etc.; adicionalmente, son pocos los que se encuentran en posibilidades de contar con grandes fortunas, que cotidianamente son invertidas en el extranjero.
Atendiendo a esas características de los Estados fuertes, débiles y fallidos, ¿dónde queda el Estado mexicano?, es decir, ¿cómo se puede catalogar?. Desde luego, no se puede sostener que México sea un Estado fuerte. La división de poderes no es lo que todo ciudadano desearía que existiera, menos aún se puede decir que los organismo del Estado cumplen con la ley, y tampoco la población; los servicios de educación, las clínicas y los hospitales no son los apropiados. Tampoco se puede caracterizar al Estado mexicano como un Estado fallido pues es claro que hay indicios suficientes como para sostener que existe una serie de servicios de seguridad social de gran calidad, como en el caso de algunas de las universidades públicas. Esto mismo puede suceder con los centros hospitalarios, las clínicas y las escuelas, el problema quizá se pueda centrar en la división de poderes y en el respeto a la ley, donde efectivamente hay una crisis aguda. En el primer caso, es evidente la superioridad de la administración pública sobre el Poder Legislativo y aún más sobre el Poder Judicial, lo que ha provocado que las políticas públicas sean implementadas por el propio Ejecutivo y que, una vez que se encuentran en disputa judicial, sean resueltas satisfactoriamente para la propia administración federal. Además, los últimos cambios para combatir la corrupción y otros males siempre se hacen dotando a la administración pública de mayores competencias y facultades que provocan darle mayor posición sobre los otros dos poderes, a grado tal que muchas de las funciones que le corresponden al Poder Legislativo o al Judicial se llevan a cabo dentro de la administración pública, lo cual provoca una concentración aguda del poder, que es una de las batallas que pretende ganar la división de poderes para evitar la arbitrariedad.
En cuanto al respeto a la ley, es necesario señalar que son las propias autoridades las que, en primer término, la incumplen; las razones son variadas, van desde la ignorancia de los servidores públicos en sus cargos hasta las políticas de tolerancia que se implementan atendiendo a la dureza de las leyes, por último, la gran corrupción. Por parte de la población se incumple con la ley por diversas razones, principalmente, porque siempre se ha visto a la norma jurídica como una imposición, ya que no es creada por órganos y procedimientos en donde exista participación de los gobernados; además, el cumplimiento de la ley por parte de la ciudadanía no lleva a ningún beneficio, por el contrario, es una restricción a sus libertades, sobre todo porque muchas veces es mas fácil incumplir con la norma que cumplirla. Lo cierto es que en tanto no se puedan establecer lineamientos que permitan reforzar la división de poderes y el principio de legalidad, es muy difícil que México pase a ser un Estado fuerte, al contrario, cada día se debilita más.


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