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jueves, 17 de agosto de 2017

¿DERECHA, IZQUIERDA, CENTRO?


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Puede o no existir interés en México por discutir sobre las etiquetas políticas e ideológicas, tampoco sé si sea necesario, tal vez si. Hace mucho tiempo que se abandonó la elaboración intelectual en las grandes formaciones políticas, dejándolo reservado a grupos de la sociedad civil. Salvo afanes anacrónicos de sectores conservadores, que insisten en meterse con la vida privada de la gente, y discursos grandilocuentes que invocan teorías conspiratorias y líneas invisibles, tanto en defensa como en cuestionamiento, los planteamientos partidarios son asombrosamente similares y mucho más en ejercicio de gobierno. Me parece que ya no hay tiempo para la gran reflexión pendiente sobre las ideas y propuestas de los partidos políticos antes la proximidad de las elecciones presidenciales del próximo año; tendrán que posponerse para algún día sus asuntos de identidad y su ubicación real en el Mexico de hoy.

Por ahora los partidos presentarán casi exclusivamente siglas y nombres, ocupando su energía en tácticas y proselitismo. Decir que alguien es de izquierda, derecha o de centro es temerario o auto complacencia, pero también puede ser absolutamente inútil sin referentes y comparativos. Puede haber quien lo haga y hacer creer que, efectivamente, sus posturas son reales y corresponden a lo que, alguna vez, se dijo o hizo en ese sentido. Según yo lo más seguro es que den "gato por liebre", forzando al extremo alguna elucubración, sin descartar que haya quienes sí intenten elaboraciones frescas, creativas y novedosas. 

En México, ha sido la izquierda la que siempre mostró la cara tal cual era, aunque más bien habría que hablar de izquierdas; hay una historia que, supongo, concluirá con el PRD, suma de tendencias del más amplio abanico; lo que siga tendrá alguna etiqueta que puede ser lo más próximo a un intento de definiciones más políticas que ideológicas, si pensamos en círculos pensantes, o, de plano, se inaugura un ciclo de proclamas y banderas sostenidas por masas amorfas que se conformen con discursos de caudillo y una relación clientelar. La izquierda más que nada fue generosidad y compromiso, como una forma de ser auténtica a la que se le sobrepuso la etiqueta dominante, iniciando con la influencia Soviética, combinándose con el Guevarismo y cerrando con el PRD en su fase nacionalista. Observo que Morena pinta para ser una mezcla de todo eso en tanto gire en torno a su máximo objetivo que es ganar la presidencia. 

Observo que las buenas acciones de la gente, en general, no pasa por ideología alguna, menos por la influencia de siglas partidistas. Los partidos son instrumentos para acceder al poder, no escuela de seres humanos; estos serán mejores o peores como resultado de muchos factores pero marcadamente por el contexto social. Es tan anacrónico y chocante que se use ropa cotidiana con colores partidistas, que se quiera explicar algo cotidiano con la opinión de líderes y, peor aún, que se abstraiga el pluralismo en afán de un pensamiento único y se sostenga que la vida acaba si no se logra el resultado que una facción nacional pretende. No ofendo, creo, si afirmó qué hay una crisis de ideas en los liderazgos políticos, en tendencia famélica a niveles locales; abundan las descalificaciones y las ocurrencias, las convocatorias abstractas y, lamentablemente, mucha demagogia. 

Tal vez ha llegado el tiempo de empezar a ver a México con ojos nuevos, sin los paradigmas apenas vigentes en papel, con miras superiores y viables.



Recadito: Patético el espectáculo de los malos servidores públicos que se marean en un ladrillo; condición humana.
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viernes, 28 de octubre de 2016

LOS RIESGOS DE LA ALTERNANCIA EN VERACRUZ

Foto: Universal


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La alternancia en Veracruz era indispensable para recuperar un rumbo mínimo de desarrollo, gobernabilidad y justicia; la única posibilidad radicaba en una alianza de centro democrático materializada por el PRD y el PAN; no fue nada fácil lograrlo, todavía ahora se siguen brincando múltiples obstáculos de un régimen que se resiste a morir. Esta alternancia debe vencer el escepticismo reinante sobre esos fenómenos políticos, demostrando que valió la pena impulsarla a pesar de las malas experiencias de otras entidades federativas donde solo hubo cambios de siglas y nombres. Veracruz debe demostrar que su proceso es autentico, que va a cumplir las expectativas y no defraudar las esperanzas de sus habitantes que anhelan una vida normal, segura y de progreso. Es obvio que hay retos y riesgos enormes. Que todo está por hacerse, que no hay referente local, propio; se deberá aprender pronto y bien, haciendo y corrigiendo; cuenta la voluntad de cambiar pero no es suficiente.

Hay factores que pueden ser definitorios a la hora de concretar los cambios, además del compromiso escrupuloso del nuevo Gobierno, como es el papel que jueguen las oposiciones, especialmente MORENA y el PRI, quienes pueden contribuir para que Veracruz salga más rápido de la crisis o constituirse en obstáculos; el PRI debe repensarse como fuerza política, ganándose con autocritica y humildad un lugar en el nuevo escenario político de Veracruz, sin pelear impunidad, deslindándose del grupo  que nos hundió y pagando a tiempo el costo que requiera ser la matriz de dicho grupúsculo; MORENA tiene que comportarse como fuerza propositiva, que tiene capacidad de proponer, aportar y construir, de otro modo dejara pasar su momento. En ambos casos estamos ante una gran  incógnita, de su rol constructivo o no, dependen sus posibilidades futuras: apoyan a VERACRUZ y se les premia o la hacen de obstáculo y se les castiga.

Es tan real y rápido  el cambio político en Veracruz, con mucho de inédito, que a muchos les pasa de noche, se rinden ante la obviedad o, de plano, los deja inmóviles. Es necesario ajustar las visiones para los periodistas, los políticos, los actores públicos y la ciudadanía en general, de tal manera que tengamos una comprensión básica del fenómeno de la alternancia y la transición que está ocurriendo ante nuestros ojos, para ser protagonistas consientes y no simples observadores. Mucho de lo que está  pasando en estos días nunca lo habíamos visto y es resultado del esfuerzo ciudadano organizado por fuerzas políticas y lideres valerosos. Es tan grande la información a la que tenemos acceso y tan variados los enfoques, con algo de especulación o fantasía, que puede ocultarse lo sustancial en velos mediáticos o tendencias interesadas. La velocidad de los acontecimientos dificulta su comprensión y la cantidad informativa los puede distorsionar. Resultan indispensables, por  tanto, la  claridad en los mensajes de la coalición próxima a Gobernar.

En las alternancias, como en las guerras y las revoluciones guardando las proporciones, ocurren actos de conversión simulada en las filas derrotadas, presentándose situaciones de camuflaje de quienes combatieron el cambio y, en el suelo, pretenden engañar para subirse al camión renovador. Hay que poner mucho cuidado en ese fenómeno y no permitirlo, no debe haber impunidad para quienes dañaron a nuestro Estado y mucho menos espacios en el nuevo Gobierno. Por supuesto hay que tener criterio y ser tolerantes con los servidores de carrera informal que hayan dado muestras de profesionalismo y honradez. Aunque cueste más el gobierno de la alternancia debe ser de transición a la democracia, planteándose un cambio de régimen, en el sentido de modificar profundamente las reglas del arreglo político y desmontar las estructuras autoritarias. Con ese propósito fundamental la convocatoria social y política debe ser amplia, requiriendo definiciones de las fuerzas políticas y de la sociedad civil organizada. Trascender los simples cambios de siglas y personas debe ser la finalidad principal del nuevo Gobierno, para honrar sus compromisos y hacer que valga la pena el voto por la alternancia, dejando un magnifico referente desde Veracruz para México.


Recadito: De Gobierno ausente pasamos a Gobierno fallido y ladrón en Veracruz.


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jueves, 6 de octubre de 2016

EL PODER Y VERACRUZ


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La historia de la humanidad está marcada por las relaciones de poder tanto entre gobiernos y sociedad como en las relaciones de la gente. Esa capacidad de hacer o ser algo ha tenido todas las variables imaginables, obtenida por medios libres o dictatoriales. El poder es fuerza, influencia, dominio y autoridad. En la lucha por el poder siempre han estado presentes los intereses de grupos o personas en lo individual. La obtención del poder ha implicado guerras y revoluciones hasta encontrar métodos más civilizados pero muy imperfectos como son las elecciones. Hay poderes públicos formales y poderes fácticos, hay relaciones de poder en todos los ámbitos de la sociedad: maestro-alumno, patrón-empleado, padres-hijos, árbitro-jugadores, líderes-bases, etc..
Los grandes personajes de la historia han girado en torno a la obtención del poder, conseguido con un idea y mantenido con otra, hasta los intentos de perpetuarse en él. Nosotros tenemos el caso clásico de Porfirio Díaz, con sus treinta años en la presidencia de México, y algunos otros intentos reeleccionistas que no fue posible concretar en otra persona pero sí en forma de partido de Estado o hegemónico (PRI). En la historia del mundo hay varias experiencias en ese sentido pero sobresalen los casos de las dictaduras militares en América Latina, en Asia y en África. Podemos observar los casos emblemáticos de China, Corea del Norte, Cuba, Bielorrusia, etc.
Los líderes que se han perpetuado en el poder lo justifican con los más variados argumentos, siendo muy difícil que sostengan razones lógicas acuden a invocaciones cuasi religiosas o de salvación nacional; es de una gran curiosidad registrar sus discursos llenos de pretextos. En el fondo existe una básica ambición de poder nutrida por un papel individual del líder y los intereses creados en su entorno. Es impresionante, sin obviar la dialéctica, como incide en el curso político y social la personalidad del que detenta el poder; a mayor concentración de la fuerza en un individuo más estragos causas sus opiniones, locuras y ambiciones. La concentración de poder supone culto a la personalidad e inhibe la participación de la gente en la vida pública.
Hasta que me puse a ver la historia y observe los casos locales, tanto Estatales como Municipales, comprendí en su exacta dimensión lo expresado por Don Daniel Cosío Villegas, sobre el estilo personal de gobernar. Es impresionante como individuos provistos de poder pueden hacer tanto daño cuando no tienen contrapesos. Veracruz, es un caso digno de estudio sobre los efectos que puede haber con sujetos cleptócratas y megalómanos; es devastador el daño que pueden hacer en las finanzas, en las instituciones, en la seguridad, en el ánimo social, etc.. No hay que pasar por alto la  experiencia que hemos padecido con los últimos gobernantes, sobre todo en los últimos doce años.
Aunque pareciera menor no deja de tener su importancia el papel que han jugado las esposas o parejas de los gobernantes; considero que es una parte de la historia del poder que no se ha estudiado suficientemente. Tenemos el caso de la esposa del traidor y golpista Victoriano Huerta, cuya esposa, xalapeña por cierto, según las crónicas lo trataba con desprecio y exigencias, siendo altamente probable que de ese ambiente haya salido su decisión criminal contra Madero. Las circunstancias de Augusto Pinochet, traidor y golpista Chileno, son similares al caso de Huerta, con una esposa dominante y ambiciosa, que lo impulsaba a la traición para obtener poder y riqueza. Si le damos una repasada a la historia local nos vamos a sorprender del grado de injerencia de las esposas y amantes de Gobernadores y presidentes municipales.
Uno debe preguntarse si hay posibilidades de que el poder se ejerza de otra manera en Veracruz, en forma democrática, con límites y al servicio de la sociedad, así como si hay condiciones para que entre la ciudadanía también se promueva la democratización. Venimos de una experiencia terrible de concentración del poder y culto a la personalidad que por ningún motivo se debe repetir. Veracruz, involucionó en materia democrática, con poderes sintetizados en una persona, sin oposición política, sin prensa libre, sin elecciones libres y prácticamente sin Estado de Derecho. Se propició la degradación de las instituciones, la más amplia corrupción, el desánimo social y la pérdida de oportunidades y desarrollo por décadas.
Vamos a una etapa nueva, con un Gobierno de alternancia, a un oportunidad de transitar a la democracia y restablecer el Estado de Derecho; es un gran reto ante circunstancias de deuda pública desproporcionada, inseguridad desatada y prácticas políticas clientelares, caciquiles y atrasadas en lo general. Se necesita una gran voluntad del Gobernador electo, el compromiso escrupuloso de la coalición mayoritaria, la honestidad de la oposición y la mayor participación ciudadana. El tiempo es muy breve, no hay espacio para el error o la ocurrencia. El poder que se practique debe ser democrático, promoviendo la mayor participación de la gente, fortaleciendo a la sociedad  civil  y reforzando el capital social positivo. El rescate de Veracruz, tiene que ver con la reconstrucción de las instituciones y el tejido social; habrá que ser muy claros en lo que se tiene, lo que se persigue y los plazos para obtenerlo.


Recadito: El 12 charla sobre el MOPI-VER, el 22 convivio de los 27 años, todo en octubre.
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viernes, 16 de septiembre de 2016

LA ALTERNANCIA EN TIEMPOS DE CRISIS


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Con enormes esfuerzos se logró la alternancia en Veracruz, en un proceso complejo que pudo haber frustrado el anhelo de millones de Veracruzanos; parecía más fácil de lo que resultó finalmente, ante una estrategia endiabladamente eficaz y perversa del grupo en el poder, llevando a la total incertidumbre, o jugando con todas las posibilidades, el resultado electoral. Visto en retrospectiva fue una hazaña el logro de la alternancia, con obstáculos de todo tipo, desde la concreción o no de la alianza de centro democrático que hicieron el PAN y el PRD, el desgaste desproporcionado de la guerra sucia, el alquiler de candidatos y la falta de un compromiso democrático del resto de la oposición que, contra sus aparentes propósitos,  parecían más cómodos con la reafirmación tricolor, al no dirigir sus críticas al partido en el poder y no deslindarse de la inclemente guerra sucia que se dirigía en forma brutal contra el único candidato que podía superar al PRI.
La alternancia se da por exigencia de la realidad, cuando el partido dominante de siempre pasa por un muy mal momento, tanto que, aveces, pareciera desplomarse. Pero también llega en medio de una crisis profunda, de todo tipo, sobre todo social y económica; con un panorama francamente negro para nuestra entidad. Es impresionante la irresponsabilidad y el dolo de quienes han (mal) gobernado a nuestro entrañable estado, haciendo una serie de daños que parecieran irreparables. Todo va a ser más difícil, se pondrá a prueba la voluntad y la capacidad del nuevo gobierno, así como la actitud participativa y solidaria de la ciudadanía. Pero la vida sigue, con estas circunstancias hay que trabajar y hacerlo en forma positiva y eficaz.
Las minas sembradas por los que se van, los obstáculos a la vista y los intentos de boicots son un muy difícil examen para el gobierno de la alternancia que, por lo tanto, deberá ser muy consecuente con sus ofertas de campaña, cumpliendo escrupulosamente con su apertura y su austeridad. No hay tiempo para improvisar porque no habrá demasiado bono de tiempo salvo que, en los muy primeros meses, se logre llevar a los tribunales a algunos de los principales causantes del quebranto financiero; así si, con actos justicieros, pudiera  lograrse una mayor paciencia de la gente.Se deberá lograr un ambiente político apropiado para el buen desempeño del nuevo gobierno, lo cual implica el compromiso democrático de todas las fuerzas políticas, un papel real del poder legislativo y la congruente labor del gobierno de la alternancia.
No debe verse la alternancia como un cambio de colores y personas, sino como la oportunidad histórica de inaugurar otro tipo de política y de servicio público; la alternancia es el mecanismo indispensable para restablecer el Estado de Derecho y la democracia; por esa ruta tendremos elecciones libres, respeto a los derechos humanos,  políticas sociales incluyentes, libertad de prensa, división de poderes y una vida pública mil veces más sana y útil que la actual. Ir por menos es más fácil pero sería un fraude para quienes han depositado sus esperanzas en el Lic. Yunes Linares y la coalición "para el rescate de Veracruz". La verdad, los partidos ahora mayoritarios también estarán a prueba, pueden aprovechar su triunfo electoral para democratizarse y elevar su mira o, como suele ocurrir en ámbitos mediocres, marearse en un ladrillo y dilapidar la confianza ciudadana recién obtenida.
De inicio se tiene la elección municipal, ya en puerta; en forma muy rápida se verán los comportamientos de todos los partidos, teniendo que tomar desiciones rápidas, para aliarse y perfilar candidaturas. El que la tiene más difícil es el PRI, pues  se encuentra secuestrado por el grupo en el poder, teniendo que esperar para su relanzamiento hasta diciembre cuando concluya esta desastrosa administración; en tanto, se encuentra sin rumbo y básicamente inactivo, propiciando una ya perceptible desbandada;  puede ocurrir un verdadero desfonde del otrora poderoso partido tricolor; es altamente probable que muchos de sus dirigentes medios emigren a otras filas partidistas o que se declaren  independientes. El caso de Morena puede ser dramático también, a pesar de su muy buen resultado reciente, explicado por factores ausentes en general en la próxima elección municipal; sin autocrítica, sin visión y con exceso de soberbia son fácilmente vulnerables; su apuesta sigue siendo básicamente providencial, lo cual es no sólo erróneo sino más que insuficiente para conquistar voluntades para cambios municipales que son puntuales; curiosamente muestran muy prematuramente signos de descomposición antidemocrática. De los que más cuentan, quedaría alguna consideración para el PAN y el PRD, que todo indica ratificaran la alianza que les dio mayoría en la elección de Gobernador; pueden cometer el grave error de la soberbia y las actitudes excluyentes, creyendo que todo es fácil; sería un fracaso anticipado si no  se abren, si no respetan y son transparentes.
La próxima elección municipal dará base territorial a las fuerzas que se perfilan para la disputa real de la presidencia de la República.

Recadito: Ante las agresiones de  antorchos  y cuatrocientos cueros urge en grado ultra la alternancia en Xalapa.


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sábado, 28 de enero de 2012

INMORALES


Columna: Fuente Ovejuna

Salvador Cosío Gaona (@salcosga)

 

Vuelven las redes sociales a detonar escándalo contra Enrique Peña Nieto; Maritza Díaz Hernández, ex del engominado aspirante a la Presidencia de la República, lo acusa de mentiroso y no comprometerse, ni reconocer al hijo que ella asegura procrearon.
Peña Nieto, aceptó públicamente haber engendrado dos hijos fuera de matrimonio mientras estuvo casado con la finada Mónica Pretelini, circunstancia que algunos panistas pretenden maliciosamente usar como uno de los motivos que deterioraron la salud e inclusive le causaran la muerte a Pretelini.
La baja moral que imputan a Peña Nieto, aunado sus constantes dislates que aunque no le han restado mucha popularidad, sí lo han dejado ver como un candidato vulnerable, al que seguirán atacando con más fuerza, conforme avance la campaña constitucional.
Luego del rompimiento entre el PRI y PANAL, lo que ha quedado muy claro es que el Revolucionario Institucional ha decidido curarse en salud, buscando moralizarse, deslindándose de la nefasta Elba Esther Gordillo Morales, quien fiel a su costumbre, sólo se vende al mejor postor.
La “maestra” con especialidad en prostitución política, es un lastre que merma la membresía de cualquier instituto político y aunque su pasado priísta la delata, por ahora para la cúpula tricolor es mejor mantenerla por lo menos públicamente alejada, aunque no se duda que en lo privado siga teniendo inmorales encuentros con quien mejor le pague el favor de sus servicios.
También hay inmoralidad en las izquierdas mexicanas, que desgastadas y encontradas entre sus propias “tribus” nada le abonan al “nuevo” discurso de Andrés Manuel López Obrador, para quien algunos sólo ha aportado novedad de dientes para fuera, por lo que tendrá que demostrar en la propuesta y el debate, que hay en verdad un cambio no de forma, sino de fondo, por lo que la izquierda progresista representará una opción real frente a más de lo mismo que ofrecen los otros partidos.
Inmoral la intestina lucha del desgastado PAN cuyos precandidatos presidenciales en éste último tramo de precampaña, han decidido aventarse las “verdades” en la cara, evidenciando su frágil unidad e inevitable encono personal.
Con tanta inmoralidad, la sociedad ve cómo sus opciones de gobierno se reducen a una sola propuesta que representa la esperanza de un futuro mejor, un cambio de fondo y no un cambio de partido en el gobierno, una transformación real que cumpla con sus expectativas y sentidas demandas.
salvador@salvadorcosio.org salvador.cosio@hotmail.com
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