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viernes, 15 de marzo de 2019

¿POR QUÉ DEBO CONFIAR EN LAS ESTADÍSTICAS ACTUALES DE LA FISCALÍA ESTATAL?



Lucia Almaraz Cazarez
@DraLuciaAlmaraz

En esta semana el Gobernador del Estado, Enrique Alfaro dio a conocer un corte respecto a la incidencia delictiva en el Estado, de lo que se destacan los siguientes datos:
Existe una disminución en el robo a personas, los cuales se han identificado principalmente en los municipios de Guadalajara y Zapopan, en las colonias Jardines de los Arcos, Obrera, Altagracia y Eucalipto Vallarta.
Tal y como nos hemos dado cuenta, las cifras no mienten al menos en el rubro del robo conejero, el cual presento un incremento en el municipio de Guadalajara.
Robo a persona creció más en el interior del Estado que dentro de la Zona Metropolitana. Lo mismo ocurrió con el robo a casa habitación.
En lo que respecta a homicidios dolosos incrementaron, solo en lo que va de febrero sumaban 53 incidentes, sin embargo, el Gobernador se lo acredita a cuestiones relacionas en su mayoría con la delincuencia organizada.
Para atacar algunos de los delitos se tiene considerado según el Gobernador la recomposición y reconstrucción de la Secretaria de Seguridad Pública y de la Fiscalía Estatal, además como estrategia se tiene estimado la contratación de 200 a 300 personas para nuevas plazas que refuercen el C5 y a la Fiscalía Estatal.
Respecto al balance que nos presenta sobre cifras el gobernador tengo las siguientes reflexiones:
¿Primero preguntarnos el motivo por el cual desde la administración pasada se dice que la mayoría los homicidios dolosos tienen vínculos con el crimen organizado?
 Lo primero para responder esta preguntar es que nos den a conocer a los ciudadanos cuales son las características de los homicidios para con base en esa información determinar si entran en la clasificación de “ejecuciones” las que normalmente se realizan con armas de fuego, existe probablemente el “tiro de gracia”,  un mensaje escrito dirigido algún grupo delincuencial, puede o no existir mutilación de algún miembro del cuerpo, amarrado de pies y manos, cuerpo expuesto en terrenos baldíos, senderos, carreteras etc. Si bien es cierto la dinámica de las ejecuciones ha evolucionado también lo es que las autoridades se han eximido de la responsabilidad bajo el argumento de que los crímenes tienen una relación con la delincuencia organizada, lo que deja de dicho que solo por ese hecho ya no deben ser investigados o no tiene prioridad en la persecución del delito.
¿Por qué tendríamos que confiar en estas nuevas estadísticas?
Hace unos días Enrique Alfaro denuncio que la administración de Aristóteles Sandoval había dado a conocer tanto al Sistema Nacional de Seguridad Pública como a la ciudadanía Jalisciense, cifras falsas, al respecto debo comentar que mi principal inquietud es ¿Cuántas denuncias se presentaron por este hecho? Ya que el propio Código Penal del Estado de Jalisco en su artículo 143 bis refiere de manera específica sobre la obtención ilícita de la información electrónica y menciona: “al que…modifique, destruye o provoque pérdida de información contenida en sistemas o equipos de informática, se le impondrá de seis meses a cuatro años de prisión y de cien a seiscientos días de multa, esta pena se incrementa en una mitad cuando el sujeto pasivo del delito sea una entidad pública”
Y si fuera poco la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública establece en el artículo 139 de 2 a 8 años de prisión y quinientos a mil días de multa “a quien ingrese dolosamente a las bases de datos del Sistema Nacional, sin tener derecho a ello o, teniéndolo, ingrese a sabiendas información errónea, que dañe o que pretenda dañar en cualquier forma la información…”
Si como ya se refiere se puede constituir un delito otra pregunta es ¿Por qué sigue manteniendo su puesto el Director de Estadísticas de la Fiscalía Estatal? Así es, el director que se presto a falsear datos estadísticos continúa laborando en la Fiscalía Estatal, este hombre ha dirigido las estadísticas del Estado en materia y seguridad y las de procuración de justicia durante tres administraciones (Francisco Ramírez Acuña, Emilio González Márquez, Jorge Aristóteles Sandoval) y algún motivo muy “significativo” lo hace ver como insustituible en la actual Fiscalía Estatal aún cuando otorgo información falsa al Sistema Nacional, pareciera que en todo el Estado no existiera  ninguna otra persona con capacidad y merito que pudiera llevar a cabo el registro, control, intercambio de la información estadística del Estado.
Supongamos en el peor de los casos que no se pudiera tipificar ninguno de los delitos antes descritos, lo siguiente sería cuestionar ¿Cuántos procedimientos de responsabilidad se han iniciado derivado de la alteración de las cifras?, y ¿contra quién se ha iniciado estos procedimientos?
Algo que hubiera evitado la continuidad de este servidor público “maquillador de cifras”,  es el ajuste que requiere la Fiscalía Estatal, tomando como base, los puntos mínimos de #FiscaliaQueSirvaJalisco, ya que dentro de los puntos se establece que no debe existir pase automático del personal jurídico y administrativo, estaremos entonces a la expectativa de la convocatoria de las mesas de trabajo que debe por cierto convocar el Ejecutivo Estatal, a las cuales deberán convocarse a organizaciones de la sociedad civil, especialistas en la materia y académicos.
Por otro lado, esperaría dos cosas: 1) que la Fiscalía Estatal nos den los argumentos validos de la permanencia del Director de Estadísticas que al parecer tiene un periodo vitalicio en las administraciones públicas del Estado y que es este sujeto quien se ha prestado a “maquillar las cifras en materia de seguridad y procuración de justicia” y 2) que a corto plazo se implemente en la Fiscalía Estatal una verdadera contraloría social que permita que ciudadanos intervengan en la elaboración del plan de persecución penal y en el seguimiento del mismo, lo que implicaría obviamente la vigilancia de las estadísticas que emane de un rediseño metodológico sobre la recopilación de datos y análisis de la información.

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viernes, 8 de septiembre de 2017

¿NOS HEMOS AGOTADO?


Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

¿Cuánto puede resistir nuestra capacidad de asombro? ¿Hasta dónde podemos permitir que sucedan hechos de corrupción un día tras otro sin hacer nada? ¿Seguiremos permitiendo que los políticos de siempre sigan manteniéndose en el poder político sea de forma directa o por interpósita persona? ¿Callar seguirá siendo la forma de actuar de los mexicanos de cara a la elección de 2018?
Septiembre –mes patrio en México- llega con una carga de noticias que pareciera se habían contenido por mucho tiempo. Muchas de las cuales, aunque se han divulgado con  el interés de posesionar a El señor de los Pinos, simplemente no resisten la prueba de realidad, pues coincidentemente el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dan a conocer, previo a la presentación del quinto Informe de Peña, que la pobreza pasó de 46.2 % a 43.6 % de 2014 a 2016. Aunque las calles de este país muestren otra realidad.
Pero eso pasa sin tanto escándalo, porque los socavones en la ciudad de México; la presunta ruptura en entre Monreal y Morena; la huelga entre comidas del corrupto Javier Duarte; la pelea interna en el PAN por la candidatura a la presidencia de la república; la irrenunciablidad del nefasto Secretario de Comunicaciones y Transportes Gerardo Ruiz Esparza – de 68 años- cubren la información y pasa a ser segunda plana.
Por si  esto fuera poco, tras el empecinamiento de PRI de darle pase automático a Raúl Cervantes -de Procurador General a fiscal de la nación- en el Senado de la República; la oposición en la Cámara de Diputados ha hecho una jugada maestra, retrasar el nombramiento del priísta oriundo de Yucatán Jorge Carlos Ramírez Marín - quien se puso a dieta para “salir con unos kilitos de menos” en las fotos- y llevar así a un escenario complicado a la Cámara de Diputados que hoy deberá de resolver si se nombra o no a una mesa directiva.
Y cuando creímos que esa sería la noticia de la semana, el portal Animal Político con el apoyo de Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad (MCCI) anuncian el resultado de una investigación que ubican a Javier Duarte como un “principiante”. La investigación arroja que a través de 11 dependencias federales se detectaron contratos ilegales por 7 mil 670 millones de pesos de los cuales de los cuales “3 mil 433 millones de pesos se entregaron a empresas fantasma y cuyos socios viven en barriadas.” Lo más grave es que “mil millones de pesos más fueron la comisión para las universidades y el resto sirvió para, supuestamente, contratar servicios.”
¿Cómo podemos creer en las instituciones cuando 11 sirvieron para saquear las arcas públicas de la nación? Entre ellas Pemex, Sedesol, FOVISSSTE, SCT, BANOBRAS, SEP, SAGARPA, SENASICA, Registro Agrario Nacional, Secretaria de Economía e INEA. ¿Porque confiar en las universidades que en cohecho recibieron mochada para permitir usar su nombre sin importar manchar su nombre? y para no olvidar las universidades involucradas son: Universidad Autónoma del Estado de México, Fondo de Fomento y Desarrollo de la Investigación Científica y Tecnológica FONDICT-UAEM, Universidad Autónoma del Carmen, Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Universidad Popular de la Chontalpa, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Universidad Politécnica del Golfo de México, Instituto Técnico Superior de Comalcalco, y la Universidad Tecnológica de Tabasco.
¿Hasta donde vamos a permitir que estos actos de corrupción se normalicen? ¿Permitiremos que este sexenio acabe con nuestra capacidad de asombro sin hacer nada? ¿Cómo cambiar lo macro cuando no hemos empezado por los cambios pequeños que podemos hacer desde nuestro ámbito personal? ¿Nos hemos agotado? Sin duda tenemos grandes tareas que requieren nuestra responsabilidad cívica de alzar la voz, de organizarnos, de actuar.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


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viernes, 1 de septiembre de 2017

ECLIPSE EN MÉXICO


@BarbaraCabrera

“Yo creo que llegará un tiempo en que sobre las ruinas de la corrupción se levantará la esplendorosa mañana del mundo emancipado, libre de todas las maldades, de todos los monstruosos anacronismos de nuestra época y de nuestras caducas instituciones”
Samuel Fielden

Abro los periódicos apenas inicia el día para mantenerme informada. No consulto uno solo, procuro tener una visión lo más completa posible. Las notas son diversas, últimamente las relativas a la inseguridad aquí y allá van en lamentable incremento. Todos somos testigos.
Pero hay otras que indignan, que deben llevar a actuar; a tomar las riendas, a levantarse del cómodo sillón de status quo.
Veo una y otra vez a políticos que aprovechando el erario promueven su imagen. Se creen dueños del presupuesto, dan a manos llenas, se toman fotos con personas a las que les entregan migajas, sin proporcionarles herramientas para ser mejores ciudadanos, para estar mejor formados e informados. Por el contrario, desde las instituciones -cooptadas por políticos lejanos a la realidad, unos más corruptos que otros, los más impunes y algunos cómplices- se genera esa necesidad. Recuérdese estamos en tiempos de hambruna electoral http://bit.ly/2sK9Op3 donde la pelea por el hueso, se recrudece.
Esos políticos que viven de la imagen, a quienes los niveles de aceptación ciudadana nada parecen importarles, y es así debido a que igual llegan y se enquistan en el poder. Situación que tú, él, ella, nosotros, ustedes, ellos, ellas; todos… podemos cambiar.
México parece vivir en un sempiterno eclipse, y con ello no me refiero al fenómeno meteorológico cuya duración promedio fue de 2 minutos y del cual el mundo entero estuvo atento el pasado lunes 21 de agosto de 2017, sino a los acontecimientos que este país padece por la dejadez de unos (ciudadanos) y el saqueo, cinismo, corrupción, impunidad y complicidad de otros (políticos sátrapas voraces)
En este orden de ideas, para sacar a México de ese eclipse en el cual se encuentra desde hace buen tiempo, es ineludible hacer más. Actuar. No dejar, ni esperar que unos cuantos decidan por nosotros. Desterrar de una vez y para siempre el “no se puede”, “todos son iguales”, “para que voto si siempre ganan los mismos”, “ellos son los poderosos”, etcétera, etcétera.
Lo he dicho y no me cansaré de reiterarlo: si todos salimos a votar en libertad meteremos en aprietos a los políticos y al Sistema, que esperan y trabajan para obtener una baja participación y así poder controlar fácilmente a unos pocos.
Respecto a los que ya se colaron y ejercen el poder, quitémosle ese afán de #todolopuedo y #hagoloquequiero. Usemos los mecanismos legales y tecnológicos a nuestro alcance para dar seguimiento a su actuar, a las decisiones de gobierno; pero ojo, utilicemos esos instrumentos de forma auténtica. Existen ejemplos de que están siendo secuestrados por grupos de interés político, por deporte para joder a otros y para complicar lo de por sí enmarañado y es así porque siguen siendo los menos los que se asoman y hacen algo.
¡No más eclipses políticos! ¡No más políticos milagro, ni telegénicos que a fuerza de la mercadotecnia y de una millonaria inversión para construir su imagen, llegan al poder! ¡No más curuleros!
Posdata: solo espero que la concurrencia y entusiasmo que generó el eclipse se replique en la participación ciudadana para rescatar lo que nos queda de país.
Por hoy es todo.
¡Hasta la próxima Nornilandia!


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jueves, 17 de agosto de 2017

¿DERECHA, IZQUIERDA, CENTRO?


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Puede o no existir interés en México por discutir sobre las etiquetas políticas e ideológicas, tampoco sé si sea necesario, tal vez si. Hace mucho tiempo que se abandonó la elaboración intelectual en las grandes formaciones políticas, dejándolo reservado a grupos de la sociedad civil. Salvo afanes anacrónicos de sectores conservadores, que insisten en meterse con la vida privada de la gente, y discursos grandilocuentes que invocan teorías conspiratorias y líneas invisibles, tanto en defensa como en cuestionamiento, los planteamientos partidarios son asombrosamente similares y mucho más en ejercicio de gobierno. Me parece que ya no hay tiempo para la gran reflexión pendiente sobre las ideas y propuestas de los partidos políticos antes la proximidad de las elecciones presidenciales del próximo año; tendrán que posponerse para algún día sus asuntos de identidad y su ubicación real en el Mexico de hoy.

Por ahora los partidos presentarán casi exclusivamente siglas y nombres, ocupando su energía en tácticas y proselitismo. Decir que alguien es de izquierda, derecha o de centro es temerario o auto complacencia, pero también puede ser absolutamente inútil sin referentes y comparativos. Puede haber quien lo haga y hacer creer que, efectivamente, sus posturas son reales y corresponden a lo que, alguna vez, se dijo o hizo en ese sentido. Según yo lo más seguro es que den "gato por liebre", forzando al extremo alguna elucubración, sin descartar que haya quienes sí intenten elaboraciones frescas, creativas y novedosas. 

En México, ha sido la izquierda la que siempre mostró la cara tal cual era, aunque más bien habría que hablar de izquierdas; hay una historia que, supongo, concluirá con el PRD, suma de tendencias del más amplio abanico; lo que siga tendrá alguna etiqueta que puede ser lo más próximo a un intento de definiciones más políticas que ideológicas, si pensamos en círculos pensantes, o, de plano, se inaugura un ciclo de proclamas y banderas sostenidas por masas amorfas que se conformen con discursos de caudillo y una relación clientelar. La izquierda más que nada fue generosidad y compromiso, como una forma de ser auténtica a la que se le sobrepuso la etiqueta dominante, iniciando con la influencia Soviética, combinándose con el Guevarismo y cerrando con el PRD en su fase nacionalista. Observo que Morena pinta para ser una mezcla de todo eso en tanto gire en torno a su máximo objetivo que es ganar la presidencia. 

Observo que las buenas acciones de la gente, en general, no pasa por ideología alguna, menos por la influencia de siglas partidistas. Los partidos son instrumentos para acceder al poder, no escuela de seres humanos; estos serán mejores o peores como resultado de muchos factores pero marcadamente por el contexto social. Es tan anacrónico y chocante que se use ropa cotidiana con colores partidistas, que se quiera explicar algo cotidiano con la opinión de líderes y, peor aún, que se abstraiga el pluralismo en afán de un pensamiento único y se sostenga que la vida acaba si no se logra el resultado que una facción nacional pretende. No ofendo, creo, si afirmó qué hay una crisis de ideas en los liderazgos políticos, en tendencia famélica a niveles locales; abundan las descalificaciones y las ocurrencias, las convocatorias abstractas y, lamentablemente, mucha demagogia. 

Tal vez ha llegado el tiempo de empezar a ver a México con ojos nuevos, sin los paradigmas apenas vigentes en papel, con miras superiores y viables.



Recadito: Patético el espectáculo de los malos servidores públicos que se marean en un ladrillo; condición humana.
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viernes, 11 de agosto de 2017

SIEMPRE LA VIDA SIGUE



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En el pensamiento fatalista, de conformismo y de relativo fundamentalismo siempre hay punto final a los intentos más variados en la vida, siempre hay punto final, en unos casos reales y, en otros, ficticio. Llama la atención cuando alguien dice que es la última oportunidad de que ocurra algo, y la llama porque ya lo dijeron otras veces, pero sobre todo porque no expone opciones, dando a entender que la vida ahí se detiene. Tenemos que abrir el pensamiento en tal nivel de riqueza creativa que tengamos muy claro que los verdaderos cambios ocurren sobre la base del entramado institucional realmente existente, por débil o ineficaz que sea, y de ahí proponer lo propio y diferente, acreditado en tesis, ideas y datos con estudios comparativos y fórmulas claras y viables. 

La sociedad tiene una pluralidad resultante de la historia y sus momentos cumbres, no apta para pensamientos únicos o mágicos. Su expresión electoral es efecto de la maduración ciudadana pero no se define en algún sentido u otro para siempre. Pensamos muy distinto unos de otros, sostenemos unas ideas por tiempos cortos o largos, somos más próximos en grados a ciertas posiciones. Es un error monumental de tendencia demagógica pretender explicar casi todos los ámbitos de la vida social a partir de un conjunto de ideas, siendo generosos con esa definición, o, peor aún, con un rosario de ocurrencias y proclamas. Mucho peor cuando desde propuestas públicas que buscan poder se intentan regular las actividades y convicciones individuales. 

A estas alturas las etiquetas de Derecha e Izquierda dicen poco y requieren con urgencia una reflexión racional, serena, amplia, noble y creativa. Solo así tendrán algún sentido, explicando algo, haciendo diferencia y contribuyendo al diagnóstico y la solución de nuestros grandes y graves problemas. El riesgo del Cantinflismo y la demagogia están a la orden del día, un poco por costumbres cómodas y mucho más por ineficacia creativa. Es hasta chistoso observar la prepotencia autoritaria de quienes reparten títulos de autenticidad ideológica y, de inicio, se autoadjudican los que les convengan, los que les dan aplausos y con los que resuelven imaginariamente cualquier duda. Conmueven los que, a cualquier duda o requerimiento de acción, colocan el título de izquierda, con lo que dicen todo y nada. De las derechas no me ocupo mucho porque históricamente, en México, utilizan siglas y definiciones eufemísticas, con todo y que, ahí si, por sus afanes integristas, al menos en algunos de sus sectores, sea más fácil identificarlas. Al menos, se debe hablar de izquierdas, en plural, si les concedemos crédito a las fuerzas que se autoproclaman así; lo que si es hasta una ofensa es que se hable de izquierdas verdaderas y falsas, sería demasiado complejo, casi imposible, llegar a sitios claros y convincentes al respecto.

Todo en la vida, lo que sea, mientras no sea la muerte, tiene mañana, en tiempos inmediatos o de mayor plazo. La vida da varias oportunidades, hay manera de errar y corregir. Hay consecuencias no suerte ni impunidad. Está en un error quien crea que no tiene futuro. Este es un alegato contra el fatalismo, tanto personal como colectivo, tanto cotidiano como de supuesta ideología u opción política. Siempre, después de la tormenta viene la calma. Siempre hay familia que recoge la estafeta, personas que enseñan y aportan, líderes que relevan y jóvenes que constituyen las nuevas generaciones.


Recadito: La felicidad está en nuestras manos, en el día día, en lo más simple y en la salud y sonrisa de Jania, la luz de nuestros ojos. 


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MÉXICO EN 3 ACTOS: Javier "N", tengan fe y la diosa fortuna



@BarbaraCabrera

“La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema”
Woody Allen
Primer acto: JAVIER “N”
“Paciencia, prudencia, verbal contingencia, dominio de ciencia. Ausencia o presencia según conveniencia” –expresó Javidu. 
Trasladado de Guatemala hacia México, después de que su amigo Enrique Peña Nieto visitara aquellos lares para seguramente negociar su extradición, llegó al país un personajazo que transpira corrupción, impunidad, complicidad. Sobra decir que se trata de Javier Duarte de Ochoa, de 43 años, rostro del Nuevo PRI. Ex gobernador de Veracruz y ahora recluso. 
Y por si las ofensas al pueblo mexicano en general y al veracruzano en particular no fueran suficientes; el rozagante personaje minutos antes de ser conducido al avión que lo transportó de vuelta a México, fiel a su cinismo y locura moral expresó: “Que comience el show. Luces, cámara, acción…”; sabedor y conocedor de que la justicia en México está tan prostituida como la palabra unidad, situación cortesía del partido que lo respalda (aunque el PRI lo niegue una y otra vez)
Al pisar tierras mexicanas, Javier Duarte de Ochoa se convirtió en Javier “N”, por motivos procesales. Javier "N" es hoy el símbolo de la impunidad y corrupción cancerígena que está matando a México.
Estemos atentos a este caso, sin descuidar los otros. No permitamos que se convierta en una vulgar cortina de humo.
Segundo acto: TENGAN FE
Miguel Ángel Osorio Chong, al cual en una de mis columnas Nornilandia describí como “el instintivo Osorio Chong”http://bit.ly/2tO7N6Y vuelve a hacer de las suyas; es decir, a actuar conforme a su naturaleza. Y es así al pedir tener fe en la PGR ante las fallas de los fiscales durante la audiencia inicial del caso Javier Duarte de Ochoa. “Hay que tener fe en la institución, fe en el trabajo que van a realizar y esperar a que el proceso siga y, derivado de ello, entonces el juez que le toque este tema, y otros, pueda resolver conforme a la ley” 
Los memes y los respectivos hashtags llevados a Trending Topicno se hicieron esperar. Desde la expresión de indignación social derivada de la escasa credibilidad en las instituciones, hasta el meme de memes donde se ve a Osorio Chong como el Santo Niño de Bucareli.
No señor Miguel Ángel Osorio Chong, la fe es creer en algo a ciegas. Le exijo respeto a nosotros los ciudadanos que pagamos su alto sueldo con nuestros impuestos; lo invito a que piense antes de hablar, lo convoco a que lea más, a que se documente; a conocer la realidad de este país y deje de ser parte de los simuladores corruptos e impunes que tienen sumido en la vergüenza nacional e internacional a este gran país, el cual nos pide ser rescatado de sátrapas como usted y sus compinches.
Tercer acto: LA DIOSA FORTUNA
Enrique Peña Nieto, líder del Peñismo abstracto http://bit.ly/2tQpLtbcumplió 51 años el pasado 20 de julio. Los peñalibershttp://bit.ly/2naTWZV se desvivieron en felicitaciones, mensajes, tuitazos, pastel y mariachis; por supuesto, los festejos se concentraron en el Estado de México, refugio del grupo “Atracomucho”.
En medio del jolgorio, el deseo de cumpleaños del señor Peña fue: “Energía, vitalidad y, sobre todo, que la diosa fortuna nos acompañe para que todo esto que nos hemos propuesto se materialice” Y me pregunto y les cuestiono: ¿Qué nos acompañe a quién o a quiénes? ¿De qué manera? Cuando EPN dijo “lo que nos hemos propuesto” ¿Quiénes? ¡Nombres… nombres! ¿Cuáles son las verdaderas intenciones de esas propuestas? Y la pregunta más importante ¿Quién carajo es la diosa fortuna?
Y en el aquelarre peñanietista, Don Enrique quien parece habitar y gobernar un mundo de caramelo y de unicornios, aseguró sentirse satisfecho porque el país es diferente, pues las grandes reformas no son solo proyectos, sino que ahora se ven resultados.
Sepan ustedes que la descriteriada clase política está complacida por tener y mantener sometido a un pueblo con el fútbol, las telenovelas y aquellas cortinas de humo creadas ex profeso.
Ese México en 3 actos continuará hasta que los ciudadanos lo permitan; por eso continuaré convocando a que escuchen, vean, lean y contrasten más todo el tiempo. A que todos nos mantengamos observantes de lo que acontece en el escenario socio-político, a que pongamos la lupa a los que ocupan una curul y a los que son gobernantes; a participar desde nuestra palestra, a exigir rendición de cuentas. A extender este mensaje a los demás. Y llegado el momento a ejercer con responsabilidad nuestro derecho a votar, para botarlos.
Porque de seguir así, este sexenio concluirá más cercano al terreno celestial que con los pies en la tierra.
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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lunes, 31 de julio de 2017

LA CONDICIÓN HUMANA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Mucho se ha dicho sobre la condición humana, de como la personalidad, las influencias más cercanas y las ambiciones propias determinan el comportamiento de los hombres y mujeres con poder y liderazgo. Seguramente se continuará escribiendo infinitamente. Es muy común que las personas se transformen cuando ocupan un puesto de autoridad, desde espacios minios hasta cargos de Gobierno o representación. No se han podido delimitar suficientemente los ámbitos privado y público; reina el patrimonialismo en México. El tipo de personas marca en lo esencial los espacios de autoridad, más allá de las leyes. El déficit democrático de nuestro país abre un margen gigantesco de discrecionalidad en el comportamiento político. 

Ocurre que los procesos más oscuros pueden darse por inercia, con la participación de mucha gente pero desconectados entre sí. Es un sistema con vida propia, independientemente de sus actores u operadores. Finalmente la condición humana se impone sobre leyes y reglas de civilización. La calidad e intereses de sus operadores guían al sistema, no a la inversa; son sistemas débiles e inciertos. Una personalidad fuerte impacta el rumbo de un gobierno, lo amolda a su gusto y lo suele convertir en la  etapa de  un proyecto de largo plazo. Somos una sociedad dispersa, de pocas ideas y dependiente en exceso de figuras providenciales de diversos signos. Ahí están algunas de nuestras mayores fallas. 

Sin duda el mundo funciona con líderes de todos los niveles, cuya personalidad suma o resta a las instituciones que representan; de mayores controles legales y tradiciones democráticas se esperan figuras normales, rindiendo cuentas y cumpliendo eficazmente con sus responsabilidades; al contrario, de márgenes amplios de discrecionalidad solo puede recogerse corrupción y desorden. Los líderes sin contrapesos, absolutos, pueden cometer barbaridades y caer fácilmente en las tentaciones autoritarias y dinásticas. Cuando se dejan las decisiones en unas manos se pone en peligro todo, dejando al humor y carácter de una persona el destino de programas y presupuestos. 

El interés de una persona o un grupo se puede envolver en sigla partidista y en discurso variado, desde el justiciero hasta el reaccionario. Es impresionante como puede ser tan influyente en los políticos la pareja, la familia o los amigos; revela atraso democrático que personas no electas o designadas participen de las medidas que tomen las autoridades. Es gigante el reto de volver transparente, republicano, normal y útil el aparato público en sus círculos de decisiones. Al final, siempre estará latente el riesgo de que algo se decida por simple condición humana. 

El sujeto que prendía los hornos de exterminio nazi pensaba que solo cumplía órdenes, Victoriano Huerta y Pinochet acataban órdenes de sus respectivas esposas, Vicente Fox santificó a la señora Sahagún, los soldados que  dispararon en el 68 creían que los estudiantes eran guerrilleros, el que golpea o mata a su esposa piensa que le pertenece, los sacerdotes ven la vida a través de dogmas de siglos pasados, el político hace demagogia y roba por usos y costumbres, etc.



Recadito: Pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad...
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viernes, 21 de julio de 2017

LA SERIA RAZÓN EN FUGA



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Nuestra vida pública política tiene mucho de inercial, se da casi igual con o sin nosotros, se repite al infinito y se encierra en un círculo vicioso. Los personajes y discursos son repetitivos con tendencia polarizante, dejando para después las razones y los rumbos renovadores. La vida pública en general es sana y amplia, ahí hay deporte, arte, educación y redes comunitarias; el déficit radica en legalidad y democracia, dejando en manos de unos cuantos las desiciones fundamentales sobre la colectividad.

En descargo de los actores políticos de nuestro país hay que señalar que en la parte latina de nuestro continente la realidad política no es muy distinta, qué abundan las democracias de fachada y la fusión abierta de asuntos públicos con intereses privados. No es consuelo algo así pero permite tener un contexto y la perspectiva. Mucho de lo que hace falta fuera igual nos vendría a mejorar las condiciones de convivencia social y eficacia gubernamental. Más derechos a la gente, transparencia y austeridad de las autoridades, información y sufragio libres, ciudadania plena y total inclusión social son indispensables para esta etapa en la vida de nuestra sociedad.

Los líderes, hay que volver sobre ellos una y otra vez, tienen una gran responsabilidad desde la palabra pero sobre todo en las medidas que toman para atender sus responsabilidades legislativas y ejecutivas; no tiene sentido que llenen de paja sucia los espacios públicos y que se queden en la defensa de sus pequeños privilegios, que insistan en verse tan chiquitos frente al espejo de sus obligaciones. No se representan a si mismos, fueron mandatarios por el sufragio popular para cumplir correctamente con ciertos encargos y juraron solemnemente ante la Constitución. La política debe ser reservada para los mejores ciudadanos, los más preparados y honorables.

Aunque valen más los hechos también en la palabra hay mensajes claves a la hora de explicar, orientar y convocar a la gente. Puede haber argumentos u ocurrencias, opiniones o desahogos, seriedad o especulaciones, verdad o posverdad, conciliación o enfrentamientos, mitos y realidades, razones o demagogia, etc.. En esas posibilidades se mueven los líderes políticos, con una gran responsabilidad en lo que digan; pueden ayudar a lo mejor o reforzar lo peor de nuestra vida pública. No es problema de colores partidista, la pluralidad se respeta y es indispensable, es la circunstancia que coloca a personas concretas ante una realidad donde tienen que decidir avances o retrocesos, nombramientos y la ruta inmediata que los premia con continuidad o los castiga con la marginación.

Sin afirmar su desaparición si se puede considerar que no estamos en México ante un debate ideológico; hay confrontaciones de estilos y nombres, de algunas propuestas, de colores que dicen poco y en la apuesta a la fe. Hay liderazgos que presentan algunas ideas elevándolas, quieran o no, a una especie de doctrina; pero eso no es ideología ni garantiza controles y contrapesos. Finalmente el factor determinante, implantado históricamente, es la condición humana pero más su nivel cualitativo. Es el líder, con su fuerza y voluntad, quien marca el ritmo y alcance de un proceso social y político. Incluso, una pareja o esposa puede llegar a ser más influyente que los ministros y los legisladores; tenemos el ejemplo de las mujeres de Victoriano Huerta, Augusto Pinochet, Vicente Fox, etc., quienes sin cargo alguno tomaron desiciones de Estado y empujaron a sus cónyuges a definirse contra la legalidad o la esperanza de cambio.


Recadito: Un aplauso a nuestras fuerzas de seguridad y a sus jefes por la sacrificada y muy poco reconocida labor de protección a todos nosotros.
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viernes, 7 de julio de 2017

1997





Silvino Vergara Nava

Sentir que es un soplo la vida
que veinte años no es nada…

Letra del tango “Volver” (1935),
de Carlos Gardel

Año de 1997, en México gobernaba Ernesto Zedillo. Se estaban cumpliendo dos años de la masacre de Aguas Blancas, en el estado de Guerrero, que dejó 17 muertos y 21 heridos. Suceso que, por no juzgarse en nuestros tribunales, posteriormente fue denunciado en España para que se juzgara en ese país a los responsables atendiendo a la existencia de la denominada “jurisdicción universal subsidiaria” en su legislación, aunque lamentablemente no aconteció, ya que se reformó su ley previo a que se dictara sentencia.
En ese mismo año, transcurría el tercer aniversario de vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aunque todavía no se veían los estragos que causó a la industria nacional, al empleo, al medioambiente mexicano, a la soberanía alimentaría y al sistema financiero, que aún contaba con instituciones que eran propiedad de banqueros nacionales, cuando el valor de un dólar era de $8.00 pesos y la migración provenía de las clases más necesitadas y no de cualquier estrato de la sociedad como ahora; en las calles no se veían todavía las muestras de la globalización: pobreza extrema, migrantes extranjeros, inseguridad pública y centros comerciales suntuosos por doquier. En esas mismas fechas entró a costas mexicanas el huracán Paulina, principalmente en los estados de Guerrero y Oaxaca, que dejó 400 muertos según el dato oficial, aunque las imágenes y los testimonios daban cuenta de otros números.
En enero de 1997 inició su segundo periodo de gobierno Bill Clinton, en Estados Unidos de América. Por otra parte, en México, en las elecciones federales intermedias, por primera vez el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, lo que dio paso a que tres años después perdiera la Presidencia de la República. Finalizando el año, el 22 de diciembre de 1997, se llevó a cabo la matanza de Acteal, en Chiapas, que dejó —según los datos oficiales— 45 muertos y que fue un escándalo nacional. Hoy el genocidio permanente en el que vivimos ya dejó de ser noticia.
En 1997 la comunicación se realizaba principalmente por teléfonos fijos, aunque las compañías de celulares continuaban expandiéndose pero sin llegar a la tecnología de hoy con el smartphone y sin abarcar todo el territorio nacional con su red de celulares. En ese año cualquier oficina, tanto gubernamental como particular, requería como herramienta indispensable un fax para poder transmitir documentos, Internet todavía no se propagaba como lo conocemos actualmente; en las universidades mexicanas la elaboración de una tesis y su defensa era requisito indispensable para obtener el grado de licenciatura, en esos tiempos aún no llegaban las políticas públicas de programar diez opciones de titulación, que han provocado la disminución lamentable en la calidad de los profesionistas y la propagación de licenciaturas, maestrías y doctorados de muy penoso nivel.
En el ámbito jurídico-tributario, hace veinte años los contribuyentes presentaban las declaraciones en forma impresa y necesariamente debían acudir a adquirir los formatos a las pequeñas papelerías, por lo que todavía se requería de las maquinas de escribir para teclear las declaraciones, además de que los pagos se realizaban de forma trimestral, tanto del Impuesto Sobre la Renta como del Impuesto al Valor Agregado con una tasa de 15% y, en zonas fronterizas, del 10%. No existían las denominadas declaraciones informativas ni menos aún la obligación de inscribir a los socios y accionistas ante el Registro Federal de Contribuyentes. Para verificar a los contribuyentes, la autoridad fiscal se sustentaba en los dictámenes de estados financieros elaborados por contadores públicos colegiados y altamente capacitados, que se presentaban cada año por contribuyentes obligados y opcionales. Todos los dictámenes se presentaban en forma impresa, igual que los comprobantes fiscales, por los que había que acudir a imprentas autorizadas. En el Código Fiscal de la Federación ya se habían iniciado las visitas de inspección para verificar a los contribuyentes la expedición de dichos comprobantes fiscales. En ese mismo 1997 se modificaron en la legislación los requerimientos denominados “invitaciones”, y la mayor fiscalización se realizaba por medio de las visitas domiciliarias.
Para 1997 no existía la Ley Federal del Procedimiento Contencioso Administrativo —que regula el juicio contencioso administrativo—, del actual Tribunal Federal de Justicia Administrativa, que para esos tiempos aún se denominaba Tribunal Fiscal de la Federación, tal como se le nombró desde su conformación por el presidente Lázaro Cárdenas. Solamente había un tipo de juicio y un plazo de 45 días hábiles para interponerlo; las salas regionales de ese tribunal, al igual que las oficialías de parte de los juzgados de distrito y de los tribunales colegiados de circuito, cerraban sus puertas a las 15:30 horas.

En 1997 aún no se hablaba de los derechos humanos en los medios de comunicación y menos aun en los tribunales, y hoy por todos lados no se deja de hablar de ellos cuando paradójicamente con los smartphones los propios ciudadanos renunciamos a los derechos de intimidad y privacidad. Actualmente, se cuenta con la obligación del envío de la contabilidad, que es una fiscalización permanente y sin orden previa por escrito pero, a decir de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es una obligación acorde con la Constitución, lo mismo que sucede con todas las obligaciones que ahora se realizan por medios electrónicos, donde después de veinte años se redujeron los plazos de los medios de defensa de los contribuyentes con la justificación de que se hace para la mayor protección al derecho de inmediatez de los juicios. Y en harás de protección a los derechos humanos, se implementó la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, así como la Unidad de Inteligencia Financiera, de la SHCP, para tratar a simples contribuyentes como presuntos delincuentes. Como colofón, en las visitas domiciliarias a los contribuyentes de este nuevo milenio la autoridad tributaria acude acompañada ya no de la máquina de escribir para levantar el acta, sino de computadoras portátiles y de miembros del Ejército o de la Marina, a un simple domicilio de un gobernado, para resguardar la seguridad en la diligencia. Todos estos derechos humanos en 2017 son protegidos por los tribunales, que ya no motivan y fundan sus resoluciones sino que “ponderan” sus decisiones para “descubrir” en la sentencia qué derecho es de mayor peso e importancia. Pues bien, a veinte años de cambios, si que nos falta mucho por hacer, pero el primer paso es que nos demos cuenta de ello.
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jueves, 29 de junio de 2017

LOS RETOS DE LAS REDES SOCIALES




Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

El acceso al internet es masivo en México; cada vez se suman en millones quienes están conectados a las redes virtuales; en casas o en las oficinas, en los cafés y plazas comerciales, en los parques públicos, en escuelas y muchos más lugares, tanto con costo como gratuito. Se ha democratizado el internet de tal manera que es un fenómeno social y revolución informativa. Hasta en un teléfono celular se tiene en la mano la posibilidad de estar en contacto con el mundo, recibir datos e interactuar con la gente. La información es masiva y rápida, en muchos casos en tiempo real, con un impacto mayor que en los medios impresos y tradicionales que se vuelven lentos y prescindibles. La crisis de los periódicos tiene que ver fundamentalmente con la expansión del internet, presente en muchas plataformas. Al no poder competir con la inmediatez del internet, cierran diarios, despiden trabajadores en general y extinguen a los entrañables voceadores. Los periodistas mudan a lo digital y ponen a prueba su incidencia pública. 

Tenemos la posibilidad de saber mucho más, siendo cantidad lo que recibimos; nos informamos y aprendemos, exponemos ideas y ocurrencias, hacemos denuncias, le hablamos al familiar, al vecino y al amigo a la hora que lo deseamos. Transmitimos en vivo actos públicos y privados. Vamos tan rápido en las redes que, de pronto, el mundo virtual se sobrepone al real, haciendo difícil distinguirlos. Son mayores las virtudes de estar conectados aunque hay problemas, riesgos y retos. Estamos en un proceso cultural y tecnológico, aprendiendo a estar en las redes con eficacia y respeto. Es tan fácil decir lo que se quiera que es difícil resistir la tentación del fatalismo y el insulto, teniendo un déficit en el diálogo tolerante y positivo. 

Las redes reflejan lo que somos como sociedad y personas, muestran nuestra educación, la cultura tecnológica, la calidad humana, el nivel democrático y la diversidad de facetas que asumimos como ciudadanos. Hay quienes hablan de política, otros de religión, alguien más anuncia comercio, los más charlan con amigos y familia, hay de todo para todos. Vivimos esta época de la información, vamos muy acelerados por el estímulo científico y tecnológico pero más por las demandas de comunicación de los niños y jóvenes. A muchos nos vino encima la revolución del internet, teniendo que apurar el aprendizaje y la adaptación. De hecho, si estás fuera de las redes desciendes a una categoría social menor. Ese analfabetismo tecnológico conspira contra los derechos, las libertades y la democracia. Si no estás informado difícilmente tendrás opinión, sin está no hay criterio y tampoco una posición clara y firme sobre los asuntos públicos.

Hay varios problemas en las redes que se tendrán que atender y superar gradualmente, como la tendencia al insulto anónimo y las posturas de la llamada posverdad. Esto significa la tendencia al engaño y su reproducción sin control; en esa posición se anuncian muertes, hechos fantásticos y se afectan honras. El equilibrio vendrá con el tiempo y el empuje de las nuevas generaciones hacia la calidad informativa, la verdad y la utilidad positiva del manejo del internet. En tanto, es un mundo nuevo, de conquista, de ensayo y error, de excesos y de muchos riesgos que requieren nuestra atención. Esta modernidad concreta, que nos pone a todos en el mismo nivel, por tanto democrática, llegó para quedarse y es la ruta cierta del futuro inmediato. Más nos vale entender estos nuevos códigos de convivencia y redes sociales para estar dentro del mundo. Lo contrario es la marginación y el aislamiento. Estar conectados mejora nuestros rasgos humanos y nos plantea el reto de la creatividad y la honradez; decir algo positivo o no, dar rienda suelta a las bajas pasiones y perder el tiempo con amarguras es la tendencia de ciertas corrientes de usuarios. En la balanza sobrevivirá lo más útil y será mayor el efecto positivo.


Recadito: Un mal ejemplo del uso de las redes lo dan algunas escorias como "el trastupijes" y el "tolentino"....
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México: ¿Estado débil o fallido?



Dr. Silvino Vergara Nava

“ninguna clase de expertos podrá responder
jamás a esta pregunta: ¿cómo queremos vivir?”.

Ulrich Beck

En grandes zonas del territorio mexicano que han dejado a la población a su suerte se han conformado autoridades paralelas: la constitución de un Derecho Penal subterráneo, el incumplimiento generalizado de las leyes estatales y la deficiencia y la ausencia de programas de salud y de educación, todo lo cual ha permitido catalogar a México en los últimos tiempos como un Estado fallido, aunque las autoridades gubernamentales son las primeras en oponerse a tal calificativo, desde luego, por razones políticas, cuando en realidad la primera en oponerse a esa denominación debería ser toda la población, ya que en parte hemos permitido esta realidad.
En la teoría, se ha clasificado a los Estados, de acuerdo con su eficiencia, en fuertes, débiles y fallidos (Rotberg, Robert y otros, “Lo estados fallidos o fracasados”, Siglo del Hombre Editores de Justicia, Bogotá, 2007), aunque hay otras denominaciones; sin embargo, de los primeros es de los que se han delimitado las características. Los Estados fuertes son aquellos que cuentan con una clara división de poderes, cumplimiento generalizado de la ley, otorgamiento de derechos sociales como salud, educación, alimentación, medio ambiente sano, etc. Por su parte, los Estados débiles son los que ya no dejan ver esa división de poderes salvo de manera formal y donde el respeto a la ley se encuentra en rompimiento, sobre todo a partir de los organismo estatales, que “son los primeros en incumplir con la norma” (García Villegas, Mauricio, “Jueces sin Estado”, Siglo del Hombre Editores de Cultura, Colombia, 2008), pues los derechos sociales son deficientes, por ejemplo, las instituciones de salud, los hospitales, las escuelas, las clínicas y las universidades, en donde los servicios no son muy apropiados. Finalmente, los Estados fallidos son aquellos donde no existe la división de poderes, incluso formal; existe una dictadura permanente donde los ciudadanos no tienen acceso al poder, donde el incumplimiento de la ley cae en la corrupción generalizada y en todos los niveles. Un Estado fallido cambia el rumbo de sus fines, por lo que son nulos cualquier servicio de salud, educación, alimentación, etc.; adicionalmente, son pocos los que se encuentran en posibilidades de contar con grandes fortunas, que cotidianamente son invertidas en el extranjero.
Atendiendo a esas características de los Estados fuertes, débiles y fallidos, ¿dónde queda el Estado mexicano?, es decir, ¿cómo se puede catalogar?. Desde luego, no se puede sostener que México sea un Estado fuerte. La división de poderes no es lo que todo ciudadano desearía que existiera, menos aún se puede decir que los organismo del Estado cumplen con la ley, y tampoco la población; los servicios de educación, las clínicas y los hospitales no son los apropiados. Tampoco se puede caracterizar al Estado mexicano como un Estado fallido pues es claro que hay indicios suficientes como para sostener que existe una serie de servicios de seguridad social de gran calidad, como en el caso de algunas de las universidades públicas. Esto mismo puede suceder con los centros hospitalarios, las clínicas y las escuelas, el problema quizá se pueda centrar en la división de poderes y en el respeto a la ley, donde efectivamente hay una crisis aguda. En el primer caso, es evidente la superioridad de la administración pública sobre el Poder Legislativo y aún más sobre el Poder Judicial, lo que ha provocado que las políticas públicas sean implementadas por el propio Ejecutivo y que, una vez que se encuentran en disputa judicial, sean resueltas satisfactoriamente para la propia administración federal. Además, los últimos cambios para combatir la corrupción y otros males siempre se hacen dotando a la administración pública de mayores competencias y facultades que provocan darle mayor posición sobre los otros dos poderes, a grado tal que muchas de las funciones que le corresponden al Poder Legislativo o al Judicial se llevan a cabo dentro de la administración pública, lo cual provoca una concentración aguda del poder, que es una de las batallas que pretende ganar la división de poderes para evitar la arbitrariedad.
En cuanto al respeto a la ley, es necesario señalar que son las propias autoridades las que, en primer término, la incumplen; las razones son variadas, van desde la ignorancia de los servidores públicos en sus cargos hasta las políticas de tolerancia que se implementan atendiendo a la dureza de las leyes, por último, la gran corrupción. Por parte de la población se incumple con la ley por diversas razones, principalmente, porque siempre se ha visto a la norma jurídica como una imposición, ya que no es creada por órganos y procedimientos en donde exista participación de los gobernados; además, el cumplimiento de la ley por parte de la ciudadanía no lleva a ningún beneficio, por el contrario, es una restricción a sus libertades, sobre todo porque muchas veces es mas fácil incumplir con la norma que cumplirla. Lo cierto es que en tanto no se puedan establecer lineamientos que permitan reforzar la división de poderes y el principio de legalidad, es muy difícil que México pase a ser un Estado fuerte, al contrario, cada día se debilita más.


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viernes, 23 de junio de 2017

LA SENSATEZ INDISPENSABLE EN LA VIDA PÚBLICA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La alternancia veracruzana como proceso auténtico ha traído una ya extendida etapa de incertidumbre, giros y ajustes en la conducta de los actores públicos, es decir, políticos, analistas, periodistas y demás. Mientras que el nuevo gobierno todavía no consolida formas propias, concentrado en resolver el desastre heredado, siguen pesando las inercias del pasado e influyendo las añejas costumbres y estilos en opiniones y comportamientos de una variedad de personas. Si solo nos basáramos en el llamado círculo rojo, concentrado en las redes sociales, podríamos suponer que vivimos en el caos y en una entidad desfalleciente. 

En esta coyuntura, hay que aprenderlo, se requiere un gran esfuerzo reflexivo con su agregado de buena fe para entender el papel que se debe asumir. Hay quienes creen que deben oponerse a todo, sin atenuantes ni concesiones; como también hay aquellos que defienden acríticamente las posturas oficiales. Nunca he sido partidario de las posiciones del todo mal o todo bien, más bien creo en los matices y lo relativo de opiniones y hechos. Para comprender nuestro momento y aportar algo positivo a la vida pública veracruzana, tendremos que hacer un esfuerzo de mesura y minimizar los intereses grupales para los plazos inmediatos. 

La alternancia llegó para quedarse, hoy se dio en un sentido, mañana puede ser en otro; dependerá de los resultados y coyunturas nacionales, así como procesos de posicionamiento municipal de los partidos. La oposición de hoy puede reinventarse si tiene la sensibilidad y el talento, mientras que la coalición gobernante podrá continuar en el gobierno si resuelve algunos de los problemas más sentidos en Veracruz. Hay otras fuerzas políticas que cumplen algún papel en nuestra vida pública, algunas con presencia fuerte; lo mas sano es la pluralidad política, los contrapesos y las ideas amplias. El Veracruz de hoy no cabe en una sigla ni se puede ajustar a la camisa de fuerza que representaría una visión exclusiva sobre nuestra realidad. 

No es fácil desde luego, arrastramos una cultura facciosa y de confrontación, pero más nos vale, por interés general, abordar con sensatez nuestras diferencias, las reales, para construir un piso común de convivencia y rumbo. No todo es lo electoral, ni siglas, lo que más cuenta es lo común: seguridad, reactivación económica, legalidad, estado de derecho y medio ambiente, entre otros aspectos claves de nuestra vida en sociedad. Hay que atender eso desde la política partidista, sin omitir la importancia de los líderes de opinión. Es asunto de todos acabar con la violencia y asegurarnos que las instituciones funcionen. No hay beneficio para nadie, es engañoso, el fracaso de los otros. Apostar a la derrota del contrario es una postura mezquina y mediocre.

La polarización y el maniqueísmo nubla el pensamiento, aísla la reflexión y omite lo importante; el alineamiento con posiciones extremas borra los matices y lleva por inercia hacia posturas de confrontación. Sin obviar lo complicado que puede resultar buscar alternativas, quitarse los guantes y abrir espacios de reflexión, no hay de otra: nos serenamos, sin renunciar a las posturas propias, y anteponemos a Veracruz sobre agendas particulares. La crítica, dudas e inconformidad ciudadanas son sanas, normales y apoyables; es obligación de las autoridades escucharlos y actuar en consecuencia. La opinión de los analistas debe ser más rigurosa y de aportación constructiva. 


Recadito: Indigno el trato xenófobo de sindicalistas y medios al caso del Director de Educación Indígena.

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La diferencia del gasto público en la cleptocracia y la democracia




El banquero sucede al general revolucionario; el industrial aspira a desplazar al técnico y al político. Estos grupos tienden a convertir al Gobierno, cada vez con mayor exclusividad, en la expresión política de sus intereses”.
Octavio Paz


En la Constitución mexicana se manifiesta con énfasis cuál es la razón de las contribuciones al establecer que son para sufragar el gasto público —artículo 31, fracción IV, de la Constitución—; sin embargo, la problemática al respecto es qué se entiende por gasto público, pues éste ha sido uno de los grandes debates en los tribunales. ¿Para qué están entonces las contribuciones? Se pueden decir muchas cosas y justificaciones, todas encausadas normalmente a elevar las tasas y las actividades gravadas por las contribuciones en general, mayor cobro de tasas impositivas, más pagos de derechos que se tienen que realizar por los gobernados, aumento de las obligaciones en las aportaciones de seguridad social, de esa forma todos estos rubros terminan en el mismo fin: sufragar el gasto público.

Desafortunadamente, esta concepción es una teoría añeja que justifica el cobro de las contribuciones. Así como en el Derecho Fiscal existen varias teorías que justifican el pago de las contribuciones —otras teorías que justifican el pago de las contribuciones son la que justifica atendiendo a que son necesarias para sufragar los derechos sociales, la que determina que es por simple hecho de ser nacional de un determinado Estado, la que determina que el pago de las contribuciones es una póliza de seguro, la que determina que es para contar con servicios públicos (De La Garza, Sergio Francisco, “Derecho financiero mexicano”, Porrúa, México, 2006)—, a México le correspondió determinar que las contribuciones son para sufragar el gasto público. El problema es entonces qué comprende el gasto público, ya que es un concepto bastante ambiguo del cual se ha sostenido que son los rubros que conforman el presupuesto de egresos, por lo que existiendo estos rubros que establecen las erogaciones del Estado para las diversas instituciones y dependencias con que cuenta es que se está justificando el cobro de las contribuciones.
 El problema con esa concepción es que resulta demasiado formalista, por eso se permite que cualquier cosa sea gasto público, lo que trae como consecuencia que el gasto no esté debidamente controlado, y entonces se observa que no puede ser reclamable o exigible en las instancias jurisdiccionales por cualquier poblador, es decir, no se puede acudir a un juicio de amparo sosteniendo que el pago que se hace de una determinada contribución no va destinado al gasto público; en primer término, porque el concepto es ambiguo y, en segundo, a quien le corresponde comprobar que no está destinado al gasto público es al gobernado que ha interpuesto el medio de defensa, lo cual resulta imposible que pueda acreditarlo. Bien se puede concluir que esa es una de las consecuencias por las cuales los gobernados se rehúsan al pago de las contribuciones.
Debido a la falta de definición y a la ausencia de exigibilidad en los medios de defensa que están al alcance de los gobernados, observamos que las últimas detenciones y persecuciones a los gobernados y a sus funcionarios están fuera del ámbito de la ciudadanía, que, como miembro de la nación, no puede exigir que el gasto público sea destinado a lo que en sentido común correspondería; por ello, se observan por parte de la gran masa de la población esas detenciones y persecuciones más como asuntos políticos que como jurídicos. 

De esa forma, es fácil que se pueda perder el control de dicho gasto público y que, de ser una serie de erogaciones necesarias para un Estado democrático donde con los canales de representación que tiene la población se determine a qué se le dará prioridad en cada ejercicio fiscal, se vuelva la oportunidad de muy pocos para obtener los recursos que nunca habían imaginado que se quedarían en sus manos. Por ello, sin la necesidad de justificar las erogaciones por los servidores públicos, más que un control simplemente formal, es suficiente para que se asuma que se ha dejado la democracia para pasar a la ‘cleptocracia’, es decir, al gobierno de los ladrones, donde cada proyecto, cada ley, cada reforma y cada política pública es una oportunidad de negocio para ese servidor público; que el Estado ya no está para proteger los derechos de su población, sino solamente privilegiar los de unos cuantos, en particular para las grandes industrias, las extranjeras, que una vez instaladas acaban a la brevedad con la competencia nacional, la cual desaparece o es adquirida por ellos. Verdaderamente, la mejor forma de acabar con ese saqueo, de inicio, es modificando la concepción de gasto público en la Constitución, pero esa reforma es la menos importante a cien años de vigencia de la Carta Magna.
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