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viernes, 20 de octubre de 2017

LA PLURALIDAD Y LOS VOTOS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Puede resultar hasta ocioso señalar que, en México, vivimos en una sociedad plural, donde se vota variadamente y también se abstienen por diversas razones. Sin embargo, parece que no está demás recordarlo con historia y argumentos dado que, casi increíblemente, de vez en cuando pero sobre todo en la antesala de elecciones mayores, como puede ser la próxima presidencial, aparecen posturas extrañas y regresivas donde se considera que los votantes son una masa inerme que actuará por inercia y consigna. Se omite que el voto, más o menos, se distribuye en tres grandes frentes electorales para llegar a un resultado de tercios, con efectos extras en fuerzas pequeñas. 

Ahora se plantea que las iniciativas distintas a alguna propuesta de supuesta superioridad moral y política tienen la finalidad de restarle votos. En esencia es una postura anti democrática y claramente errónea. Las distintas alternativas electorales que se abran paso tienen sus propias razones y contarán con un determinado apoyo. Pasa con los partidos y ocurrirá también con los independientes. Pensar que no tienen derecho y que sus votos son de menor valía es una posición propia del maniqueísmo y de líneas de pensamiento único. Las expresiones que salgan a la búsqueda de votos son parte de nuestra pluralidad, independientemente de su calidad; es perfectamente posible que algunas propuestas tengan objetivos divisorios pero a esa motivación táctica corresponden determinados sufragios que se pueden dar o no. Es imposible que toda la sociedad o una gran mayoría sufragara por una sola opción política. Solo desde ideas descabelladas se puede sugerir que si no votas por determinado partido estás equivocado, le haces el juego a otros y traicionas lo supuestamente justo. En este punto entra el juego la actualización de las ideas sobre la realidad plural. 

Es ilógico pensar que otros vienen por los votos que algunos dan por ganados; si así fuera, no hubo convicción ni compromiso del potencial elector. De alguna manera se falta al respeto al votante porque, de entrada, se le considera persona sin criterio y pensamiento propio. Quienes dividen a la sociedad entre buenos y malos, por supuesto colocándose siempre en el primer bando van derecho a la decepción y al fatalismo simplemente porque la vida no funciona de esa manera. Es común en nuestra historia reciente que se den gigantescas movilizaciones coyunturales para desvanecerse en plazo breve porque son apuestas de llegada a una especie de tierra prometida sin contar con las estructuras, hábitos y tradiciones que lo sustenten. El voto de la inconformidad, normal, es el más fácil de ganar pero, igualmente, el más fácil de perder. Hay votos de esperanza que son más sólidos pero con riesgos de ser muy dolorosos. Siempre los liderazgos juegan un papel fundamental en las razones, el ritmo y el rumbo de las movilizaciones electorales de coyuntura. 

En las votaciones más elevadas que han tenido lugar en nuestro país hemos llegado a una participación aproximada del sesenta por ciento, con efectos plurales como lo podemos ver en las Cámaras legislativas. Quiere decir que a cuatro de cada diez ciudadanos simplemente no les interesa o no les motivan las opciones que tienen al frente; parece ser que en la elección federal del próximo año se mantendrá ese comportamiento, con la variable de las elecciones de Gobernadores en varias Entidades que pueden subir un poco la participación ciudadana. En general los políticos comprenden todo esto y son realistas pero todavía hay quienes tienden una capa de misterio sobre las motivaciones de aquellos que no votan. Son los que creen que otras candidaturas les quitarán votos partiendo de que son de su propiedad y desconfiando de la pluralidad. Ese es un botón de abierto absolutismo: estás conmigo o contra mí.

Recadito: se necesitan analistas políticos en Veracruz.


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viernes, 22 de septiembre de 2017

19 DE SEPTIEMBRE #sismo #terremoto



@BarbaraCabrera

1985-2017. 32 años de distancia, 6 horas y 54 minutos después de aquel fatídico terremoto que cimbró el Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Derrumbó edificios y sepultó casas. Personas quedaron atrapadas. Unos rescatados y miles murieron. Entonces la sociedad civil organizada rebasó a las autoridades. Todos buscando sobrevivientes entre los escombros.
Como cada año, se tenía agendado un macro simulacro. Se llevó a cabo y dos horas después lo impensable ¡otro terremoto cimbró a México! Y retiemble en su centro la tierra, con epicentro en Puebla, con repercusiones en Morelos, Veracruz, en Chiapas y Oaxaca no ha dejado de temblar. Y en la CDMX se registró ayer un sismo de 7.1, así lo confirmó el Sismológico Nacional.
Minutos antes de los hechos, SkyAlert lanzaba una alerta tras otra, notificando de un terremoto de intensidad fuerte. Todos pensamos que era parte del simulacro. Desafortunadamente no fue así.
México retiembla, se cimbra y esta vez fue por causas naturales y no por la ineptitud y voracidad de la rapaz clase política.
A 32 años de distancia, la sociedad civil sale de nueva cuenta a las calles para hacer frente al terremoto, para con sus manos retirar escombros y rescatar a quien se pueda, de nuevo se rebasa a las autoridades. Veo imágenes y no veo al gabinete, funcionarios y políticos quitando escombros.
En redes y los medios se asoman los políticos de siempre con palabrería barata. Unos para decir que ya desplegaron sus tentáculos para ayudar. Con discursos creen que ya la hicieron. Sin duda vulgares y oportunistas gobernantes nos rodean.
¡Fuerza México! Tiempo de solidaridad y colaboración. Ayudemos a quien lo necesite en estos momentos. Se derrumban edificios, pero la sociedad está de pie. Vienen días y meses complejos. Saldremos adelante.
Que este motivo de unión y solidaridad no se pierda y se conserve hasta el 1° de julio de 2018, día de la jornada electoral donde una vez más tendremos la oportunidad de votar, para botarlos.
Por hoy es todo.
¡Hasta la próxima Nornilandia!


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viernes, 21 de abril de 2017

CREER LO QUE VES O VER LO QUE CREES



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Estas palabras pueden ser apropiadas para los tiempos políticos que vivimos en México, tal vez siempre lo fueron; o no, si hablamos de unos veinte años antes, cuando las palabras no tenían ningún sentido en el mundo de la política. La incredulidad ciudadana es fuerte y tiene mil justificaciones, con el riesgo de ser muy duradera hasta terminar en hastío y abstencionismo; la velocidad y montos de la información que circula en las redes es un poderoso factor para que se mezcle y desoriente el debate: más cantidad sobre la calidad, juicios sumarios, verdades a medias, mentiras completas, conspiraciones y treinta conclusiones en doce horas. Los líderes políticos en general, con sus contadas excepciones, asumen con lentitud y hasta torpeza las nuevas formas de la comunicación, enfilándose hacia una lamentable reproducción de esencias anacrónicas: cambian las formas pero se sostiene el contenido, hay más colorido e imagen pero con mensajes caducos. 

La apertura a la verdad, la buena fe y las convocatorias unitarias brillan por su ausencia; se sostiene una dura tendencia al enfrentamiento y la ruptura. Con ello, se desperdicia el tiempo y se desnaturaliza la función asignada a líderes y representantes. Abunda el sectarismo y la inmediatez, no se enriquece la vida pública ni se abren rutas al desarrollo democrático. Hay sectores políticos que le apuestan al fracaso del gobernante y ansían un golpe de suerte, súbito, que los lleve al poder, del nivel que sea, sin acreditar perfiles y proyectos. Actos de fe, ni buena o mala, sustituyen la construcción de ciudadanía, cultura cívica y democracia. Sin deliberación, crítica y autocrítica, reflexiones y posicionamiento de los que andan defendiendo espacios y de los que andan aspirando a ellos, solo pueden resultar procesos electivos vacíos, intrascendentes y regresivos. 

La aprehensión del ex gobernador Duarte, actualiza los rasgos fundamentales de los humores sociales y el estado de ánimo ciudadano observado en el nivel de la información, las tomas de posición, cierto debate y las teorías producidas abundantemente. Sin mayor esfuerzo se adoptan todo tipo de versiones respecto al hecho, aun las más descabelladas, siendo las de más elevada aceptación aquellas que encierren complejos misterios o puedan resultar espectaculares. A una asombrosa velocidad se producen supuestas explicaciones de todo que llevan a un mayor número de interpretaciones haciendo naufragar a la lógica, cualquier aspecto que represente racionalidad y brincándose hasta lo obvio. Se enmarca el acontecimiento legal en una generalizada incredulidad que lleva a muchos a decretar conclusiones que no admiten razones y deja muy poco al tiempo en que transcurrirá el proceso judicial. En esa línea se sabe poco, se aprende menos y no se valoran los avances en la consecución de la justicia y la recuperación de los fondos públicos sustraídos a las arcas de Veracruz, por la pandilla que nos desgobernó.

Entiendo qué hay rezago en la presencia de Estadistas, en la generación de demócratas y en portadores de ideas, con efectos en tal pobreza de nuestra vida pública que incide fatalmente en el alineamiento social por causas huecas y signos clientelares. Esa es nuestra realidad, asumirla cuenta como acto de honestidad y superación, sin desgarrarse las vestiduras, pensando en un proceso gradual que nos lleve a una vida pública más sana, donde el gobierno funcione, la gente participe en los asuntos colectivos y vivamos en paz y con progreso. 

Es real la influencia de la condición humana en los asuntos de gobierno, son cuestiones de poder que emparejan siglas, pero hay un sistema dominante que se reproduce a través del tiempo y no distingue de colores. Nuestro mejor aprendizaje en el caso Duarte, debería ser el de modificar de raíz las condiciones institucionales que lo hicieron posible, apelando a formas democráticas. Hay que privilegiar la legalidad, la transparencia, la austeridad, el compromiso y la eficacia. Hay que respetar la pluralidad, huir del maniqueísmo y cultivar valores profundamente democráticos. Si no se entiende así, un poco después vendrán otros similares, acompañados de oleadas de cinismo y desencanto. Poco o mucho pero hay que aprender de estos fenómenos decadentes y tomar otro rumbo, serio y seguro, gradual, sin atajos y salidas milagrosas.

Nada fácil, por cultura e inercia, superar las posturas extremas e inmóviles del todo está bien o todo está mal; más complicado todavía para quienes se escudan en pretendidas ideologías, ausentes por obviedad, que no pasan de discursos y ocurrencias, insistiendo en encuadrar cualquier hecho en la visión de algún líder o grupo político. Se renuncia al pensamiento libre y se aparta o choca con los ámbitos colectivos. Como antídoto a estos fenómenos hay que subrayar la pluralidad, disminuir el sectarismo y fomentar la unidad social indistintamente de siglas y colores. 


Recadito: Triste lo de Duarte, más triste lo de los veracruzanos; nos cuesta salir de niveles bananeros en todo.

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viernes, 24 de marzo de 2017

ILEGALIDADES PEQUEÑAS Y DELINCUENCIA ORGANIZADA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La crisis de Estado que vivimos adopta formas alarmantes, presentes en todas partes y en todos los momentos. Hay una epidemia de violencia azotando a nuestro país, con la complicidad u omisiones casi semejantes de una clase política extraviada, frívola y voraz. Ante las escenas de barbarie y todo tipo de actos violentos hay algunas condenas, pocas sorpresas y mucho mutis. No se ha mostrado conciencia y voluntad para enfrentar a la criminalidad y la degradación social, dejando que avance la descomposición y el empoderamiento mafioso. No se omite que estamos ante un desafío mayor, de viabilidad de Estado y la paz pública, que los niveles municipales y estatales están rebasados, que podemos deslizarnos a una crisis mayor: de confrontación armada abierta y directa que obligue a restringir libertades e instale el autoritarismo. No hay justificación para seguir simulando que el sistema funciona, qué hay poderes y elecciones, que se gobierna y se dan garantías a los ciudadanos mientras la sociedad es aterrorizada por las bandas del narcotráfico. 

El urgente y obligado pacto democrático debe girar en torno al compromiso con la legalidad, inhibiendo pequeños actos que violen el marco legal, tanto de los poderosos como de la gente en general; ni delincuentes comunes u organizados pero tampoco de cuello blanco. La tolerancia a las ilegalidades debe ser de cero, del tamaño que sean. Nada de justificaciones de cualquier tipo para quienes violan las leyes y rompen los pactos de convivencia. Desde las fuerzas políticas y los liderazgos se debe ser muy claros y contundentes con la no protección a los transgresores de la ley, con la aplicación estricta de las normas y las garantías a los ciudadanos de bien. Ante las escenas de terror que nos atemorizan solo la participación informada, consciente y organizada de los ciudadanos podrá evitar el colapso y retomar una forma de vida sana y normal. 

En las elecciones municipales en curso pero más en la próxima presidencial radican muchas de nuestras esperanzas y desafíos, habrá oportunidad de conocer en los aspirantes sus ideas al respecto, sus propuestas y compromisos. Atienden esa problemática y  le buscan soluciones serias o perdemos el tiempo con ellos y nos condenamos a más violencia y descomposición social. Lo que ya no se podrá eludir es la necesidad de hacerle frente a una situación tan grave, que golpea a los ciudadanos y amenaza con generar una situación de crisis generalizada. Ni autoritarismo ni demagogia; las salidas deben ser de corte democrático pero de frente, sin utilización electoral de hechos tan delicados. Desde  ahora será importante que haya definiciones en temas tan relevantes como el papel de las fuerzas armadas, en la legalización de ciertas sustancias y en los programas de rehabilitación, sin omitir una política integral que, además de la fuerza indispensable, se considere la política social. 

En la seguridad ciudadana, La Paz pública y condiciones de armonía social debe haber consensos entre las fuerza políticas y los liderazgos nacionales; son exigencias mínimas de responsabilidad democrática, terrenos donde no cabe la división y donde se deben sumar fuerzas; si no se entiende, si se elude o, al contrario, se utiliza para golpear y ganar ventajas, se estará mostrado severa limitación para ser merecedores de la confianza de la gente y la oportunidad de gobernar. Es enorme el daño que nos han  hecho la politiquería y la frivolidad, mientras los grupos políticos juegan a lo que sea son los delincuentes quienes se ensañan con la gente. Los desaparecidos, las fosas, las extorsiones, las pilas de cadáveres y los asesinatos debieran ser motivo suficiente para adoptar posturas serías y comprometidas, para darle prioridad a su atención, para unir fuerzas y devolvernos la tranquilidad como fin estratégico de los que aspiran a ocupar cargos en la vida pública.



Recadito: Preguntemos quienes serán y como le harán para gobernar los municipios.
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jueves, 16 de marzo de 2017

AUNQUE LA DEMAGOGIA SE VISTA DE SEDA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Estamos hablando de conductas muy comunes en la política mexicana extensivas a la política veracruzana, donde no se dice lo que se piensa y tampoco se hace lo que se dice. Lo que abundan son los eufemismos, con sus marcadas excepciones, hasta la saciedad, creando un ambiente de simulación e inutilidad. Es difícil pensar en una separación entre la forma de ser en lo privado y su actividad política. Arrastramos una pesada herencia demagógica cuya solidez y repetición nos llevará un poco más de tiempo para debilitarla y, eventualmente, erradicarla. Es impresionante como pueden hablar hasta en sentidos y grandilocuentes discursos para decir mentiras y fantasías, para esparcir bolas de humo o palabrería hueca. La palabra es vital, con voz y gestos, para explicar lo qué pasa y convencer de las ideas que se porten, para convocar y suscitar respaldos, cuando son reales, realistas y honestas. 

Esta introducción permite ubicar con claridad los términos en que se desenvuelven los políticos en esta etapa de Veracruz, especialmente los auto llamados opositores. No entenderíamos mucho si nos basamos en sus dichos, para ubicarlos hay que acudir a sus prácticas y a sus expresiones durante varias etapas; de ahí se verá si son consecuentes y tienen posturas firmes y serias. Esta forma de ubicar a los políticos es prudente y realista, sin duda será de utilidad para entenderlos y así saber de sus intenciones, reales o simplemente figuradas. A fuerza de repetirse la mayoría de los políticos han desgastado y vaciado de contenido sus mensajes, diciendo ocurrencias y dando prioridad a frivolidades.

En Veracruz vivimos con una obvia incertidumbre ante la sistemática oposición del PRI y MORENA a la propuesta de reestructuración presentada por el Ejecutivo de nuestra Entidad; sin argumentos o demagógicamente la rechazan en el Congreso; aquí vale la pena detenerse un momento y enfocar la mirada en esa inflexible postura partidista: aducen varias cuestiones para votar en contra, como que no hay información suficiente, que existe opacidad y que algo de lo que resulte como remanente se utilice en la deuda con Ayuntamientos. Ese es el discurso con el que pretenden justificar su oposición sistemática. Es de obviedad que tienen derecho a votar libremente, que pueden seguir consignas partidistas y, que, finalmente, estamos ante un juego de poder; nada de desgarrarse las vestiduras o fundar hogueras de la pureza. 

El punto es que mienten, que votan en contra por muy determinados motivos, como no facilitar nada al Gobernador de la alternancia e intentar debilitarlo. Eluden hablar claro, no le dicen la verdad a la gente porque sufrirían rechazo. En forma pública MORENA anticipó su voto en contra, en una postura adelantada, es decir, omitiendo lecturas y méritos de la propuesta, simplemente ir en contra porque proviene de un gobierno que no les agrada. Pero no hablan claro, inventan pretextos y caen en la clásica demagogia que se desliza a la deshonestidad y renuncian a jugar su papel representativo de los veracruzanos para limitarse a acatar una agenda partidista. Estamos ante un ejemplo contundente de una conducta demagógica donde se procede por ciertas razones pero se invocan otras para justificar la negatividad. Ahí hay deshonestidad consciente, lo que vendría a cuestionar sus intenciones en todo. 

Los legisladores tienen derecho a votar, juegan un papel; nadie podría asustarse de eso; la cuestión es su papel de representantes populares y la obligación de rendir cuentas, teniendo que definirse entre su fidelidad partidista y el interés ciudadano. Diputado que no consulte a sus representados está desnaturalizando su función y pasando a jugar un papel secundario. No es fácil pero habría que apelar al voto de conciencia cuando se les imponen condiciones y exigencias que los alejan de los ciudadanos de sus distritos y de la entidad veracruzana.


Recadito: Reestructurar deudas económicas y de sueños por una vida mejor para Veracruz.
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jueves, 19 de enero de 2017

INSTITUCIONES DÉBILES Y PELIGROSAS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Es de una gigantesca obviedad qué hay una crisis institucional en nuestro país, en el sentido más amplio; las elecciones no están garantizando representación legítima ni formación de gobiernos competentes; las cúpulas políticas y las instancias de desiciones andan por su lado, en el auto consumo, mientras la mayoría de la población enfrenta una problemática cada vez más compleja. Es urgente un auténtico diálogo nacional, nada parecido al llamado "Pacto por México", sin maquillaje y vulgar cálculo de poder, que acerque posturas e intereses para conjuntar esfuerzos y enfrentar con mayor capacidad el cada vez más acelerado proceso de demolición de las institucionales.

Es alarmante, sumamente peligroso, que los grupos del narcotráfico impongan su ley en amplias zonas del territorio nacional y que rijan actividades sociales y de la autoridad. A pesar del tiempo que lleva la utilización de las fuerzas armadas muy poco se ha avanzado en la preparación de las policías y en el comportamiento gubernamental en lo general. La ciudadanía sigue siendo amenazada por fuerzas oscuras y delincuenciales, sometida a régimen de miedo y terror. No se ve convicción ni claridad, más bien todo lo contrario, en los distintos niveles de gobierno para hacer frente a la ola creciente de violencia que amenaza nuestra convivencia básica y ejercicio de libertades. Hay excepciones, como en Veracruz, donde hay presencia cada vez más notable del Gobierno Estatal, asumiendo el papel de autoridad y garante de la ley que, por complicidad y corrupción, las administraciones recientes abandonaron para desgracia de la población que se vio azotada por violencia y temor.

Algo anda muy mal cuando hay tanto presupuesto público, tanto empleado gubernamental, tantos policías y soldados, tanto partido político, tanto diputado, tanto edil, etcétera, y no se refleja en niveles aceptables de seguridad ciudadana. Se puede concluir que no funciona bien el aparato público ni se aplican correctamente las leyes. Hay gobiernos  disfuncionales y sociedad huérfana, con imperio de grupos informales que aplican sus propias leyes. Se vuelve inútil o prescindible todo el entramado público cuando no importan las leyes formales ante la fuerza de la delincuencia, cuando no es relevante sufragar ni por quien hacerlo, cuando los funcionarios se sirven de los cargos y los diputados se representan así mismos, entre otros fenómenos de ruptura entre el poder y la sociedad. 

Urge visión de Estado, incluso apelarla para Peña Nieto, quien ocupará la presidencia todavía por casi dos años; hay que presionar para los acuerdos nacionales, de contenido trascendente, de cara al país, poniendo algo cada  quien, sin ventajas grupales. Es posible que no pase de ser una buena intención, que sea mal vista por los pragmáticos y por los sectarios, pero no hay tiempo para perderlo en especulaciones y evasivas, tampoco para apostar toda la energía a un solo acto como puede ser la elección presidencial del 2018. Es un paso sincero al realismo y al compromiso amplio y generoso para enfrentar una situación inédita, grave y peligrosa. Estamos ante la tormenta perfecta: instituciones débiles e ilegítimas, crisis económica, hartazgo social y un Trump pendenciero y fascista. Los efectos pueden ser devastadores para Mexico todo, en forma de convulsiones sociales. Deberíamos preocuparnos de eso y deponer las pequeñas mezquindades de poder.

No tiene sentido exponer nuestra tranquilidad por afanes mediocres de politiquillos huecos o voceros de ilusiones paradójicas, no es sano seguir con un juego democrático de fachada e inútil; los primeros en comprenderlo deberían ser los políticos, pero no lo van a hacer por si solos, lo asumirán hasta que sientan la presión social y la exigencia ciudadana concreta. La población también debe instalarse en un aprendizaje democrático con carácter urgente, alejarse de tentaciones violentas de vía rápida que empeoren todo bajo un falso espejismo. La justicia va con la verdad o no lo es, también es incluyente y de legalidad. No hay varita mágica o atajos revolucionarios, todo será producto de un proceso. 

En tanto hay elecciones federales vamos, en nuestro caso, por las votaciones municipales, donde tendrá que vivirse una recomposición de los Ayuntamientos, eligiendo cabildos representativos, honestos, capaces y plurales. En lo inmediato y pequeño, como son los Gobiernos municipales, deben ensayarse formas novedosas de gobierno, con auténticos servidores públicos, austeros y eficaces. Es una gran oportunidad para elegir ediles que valgan como personas en si antes que las siglas que los postulen, para tener cabildos vivos y que no signifiquen costos excesivos para los contribuyentes. 


Recadito: Solo los ciudadanos salvarán a los ciudadanos.
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viernes, 13 de enero de 2017

LA CRÍTICA FÁCIL Y LA PIEL DELGADA



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Observo un fenómeno curioso en el comportamiento de algunos periodistas en relación al gobierno de la alternancia; a varios de plano no les parece nada, minimizando lo que haga el Gobernador Yunes; a otros les parece mejor señalar el más mínimo detalle que, a su juicio, sea erróneo. Tengo la impresión que, razones aparte, es muy apresurando y de dudosa objetividad hacer juicios terminantes sobre las muy iniciales labores del nuevo gobierno. Las opiniones críticas, por llamarlas de alguna manera, se expresan en columnas sobre todo; es probable que posteriormente se coloquen en notas y coberturas más generales. 

Sin poner en duda la autenticidad de las críticas, justas o no, tampoco debe perderse de vista el papel que juegan las fuerzas políticas opositoras y los grupos de interés. Las oposiciones, natural y legítimamente, ponen el acento en lo negativo, mientras que ciertos grupos de presión destacan y distorsionan el más ínfimo detalle de los errores. El grupo que gobernó Veracruz los últimos doce  años perdió políticamente pero acumuló un enorme capital económico con el que puede desplegar acciones que impactan distintos ámbitos; sin duda intentará manifestarse en los medios de comunicación. 

La prensa veracruzana padeció un gobierno autoritario y corruptor, concentrador de la información y omiso ante la violencia que ensangrentó zonas sensibles del periodismo. Hay que destacar la valentía de un puñado de periodistas que, a costa de su seguridad personal, hizo una labor socialmente útil y democrática. Fueron maltratados sistemáticamente por un gobierno que no creía en la libertad de expresión y que creía que los medios eran parte de sus matraquearos. Los críticos de ayer gozan de la credibilidad para criticar hoy, lo hacen sin cortapisas y juegan un rol fundamental en el proyecto de la transición democrática. 

Hay algunos aspectos preocupantes en la crítica periodística, respetándola y estimulándola por supuesto, que se refiere a cierto facilismo con que se comparan actos del actual gobierno con los de los dos sexenios anteriores, a exigencias desproporcionadas de resultados y, sobre todo, al olvido del contexto y del pasado inmediato. Es muy incompleta la crítica que no tome en cuenta la emergencia financiera, los efectos del gasolinazo, los boicots silenciosos en el aparato público y los equilibrios entre poderes, entre otros aspectos de una realidad caótica en Veracruz. 

Hay una tendencia, voluntaria o no, a hacer una prensa militante sin identificarse así; anteponiendo una actitud prefabricada a cualquier análisis abierto que supone reflexión, dialogo y amplia racionalidad. Es obvio que nadie está pidiendo aplaudidores y cómplices, de ninguna manera; este es un gobierno legítimo, austero y transparente. Lo mínimo que se debe esperar de periodistas independientes y profesionales es el rigor que les exige su trabajo y el respeto a los hechos. Absoluta libertad de expresión como pieza fundamental en el funcionamiento de una sociedad democrática. 

Hay aspectos a considerar en la coyuntura actual en el periodismo veracruzano: no hay enlaces de prensa en las dependencias gubernamentales, muy poco o nada se acude al boletín, no hay convenios empresariales y se opta por la utilización del internet en sus distintas modalidades para tener una comunicación directa con la población; es evidente que los medios tradicionales se están rezagando de la actualidad en los procesos comunicativos y entrando en una crisis que puede ser terminal. La exigencia es enorme y pareja tanto para los gobernantes como para los periodistas; nos modernizamos todos o nos quedamos en el círculo vicioso de los monólogos y la simulación. Estos son tiempos de innovación y calidad, quien tenga elementos que aportar destacará en los medios, mientras que los funcionarios estarán informando y cumpliendo con su deber. No son tiempos de esconder la cabeza y menos de pretender manipular la información.


Recadito: El pesimismo de la inteligencia contra el optimismo de la voluntad. 


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viernes, 25 de noviembre de 2016

MÁS CARO EL CALDO QUE LAS ALBÓNDIGAS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


El descrédito de los políticos, la política, los partidos, los diputados, los Senadores, los funcionarios, los ediles, etc. trae consecuencias preocupantes y potencialmente peligrosas. Es tanta la distancia respecto de los ciudadanos, tan lejanos e inefectivos, que se puede pensar en salidas mágicas. Hay quienes consideran la posibilidad de evitar las mediaciones institucionales y hacerlo todo más rápido vía un salvador. Las soluciones fáciles son sospechosas, en todo el mundo se ha visto el fracaso de las respuestas rápidas. 

A pesar de lo evidente que resulta que no es tan simple salir de la crisis hay muchas muestras de inercias y refugio en una base fácil de creencias, verdaderos actos de buena fe. Las soluciones reales surgen de procesos lentos y colectivos, suponer o hacer lo contrario es una apuesta fallida. Lo vemos en el mundo y en nuestro país, sobre todo en los municipios donde constantemente aparece algún salvador que muy pronto pierde la cabeza. Tenemos en Donald Trump una muestra mayor y reciente del desprecio por las ideas.   

Las generalizaciones presentadas como agendas y plataformas son una muestra de limitaciones, evasivas y simulación; se apunta a todo y a nada a la vez, se señalan objetivos grandes cuidando no hablar de los medios para lograrlos. No se deben obviar los programas serios surgidos de la participación ciudadana, los expertos y la exposición pública sujeta a críticas y deliberaciones colectivas. Es parte del debate constante, permanente y con resultados. Una exigencia social, sobre todo en épocas electorales, debe ser la de exponer ideas, diagnósticos y propuestas pasando a los contrastes con otros actores políticos hasta llegar a un nivel alto de debates. 

La crítica a los políticos debe ser muy racional y justa, identificando sus responsabilidades sin caer en la demonizacion excluyente. Evidentemente los partidos deben renovarse, salir del auto consumo y abrirse a la gente con todos sus efectos. En tanto, hay la alternativa independiente a nivel municipal, siendo una opción sana pero con candados absurdos y deformaciones más que prematuras. Los independientes son un respiro en los oxidados circuitos partidistas, tienen el reto de hacer todo diferente y bien. Ser independiente supone un deslinde con las burocracias partidistas y, sobre todo, de los membretes que solo administran los registros electorales. 

Aun así, hay que ser muy escrupulosos con los partidos, respetando su existencia y el rol que juegan en la pluralidad. A pesar de las deficiencias del sistema de partidos ahí están, como referente de pocos o muchos, como canal de expresión y como articuladores de intereses y demandas sociales. No van a desaparecer los partidos porque cuentan con alguna base, clientelar o no, y porque se reinventan para jugar un papel en el sistema; si puede haber casos de crisis existenciales pero al final, como vimos en España y Grecia, entre otros, se mantienen las principales formaciones partidistas. Al "Que se vayan todos" por repudio y presión ciudadana, deben agregarse las auditorías revisiones profundas y deslindes de responsabilidades; es imposible empezar de cero y de la tierra arrasada;  hay de soporte un incipiente servicio civil de carrera para sostener el aparato público, no son menos los verdaderos servidores públicos, también hay líderes con visión de estado y una ciudadanía más informada, crítica y participativa.

Recadito: El nuevo gobierno es exigible y apoyable también.


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viernes, 18 de noviembre de 2016

TRAGO INÉDITO Y AMARGO EN VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En algunas dependencias estatales nunca habían dejado de pagar los las quincenas a sus empleados como ahora que vivimos en el colapso del gobierno tricolor; es el símbolo del caos y el fracaso de un régimen que hizo todo tan perfectamente para fracasar y hundirnos en el desastre. Para los trabajadores estatales es un golpe brutal, paralizante, que no esperaban ni conciben; reaccionan con estupor y rabia, protestan y se movilizan, en mucho espontáneamente pero también con el obligado concurso de sus sindicatos, cuyos dirigentes son, de muchas maneras, copartícipes de esta grave situación. 
Vamos rodando sin freno al fondo de un abismo de crisis social cuyas consecuencias es difícil imaginar; lo impensable está ocurriendo: Ayuntamientos cerrados, hospitales parados, escuelas sin clases, calles bloqueadas y el enojo social generalizado. Estamos en un Veracruz inundado de problemas y sin gobierno real donde la gente tiene que cuidarse por si sola. La cadena de problemas crece y se extiende, brinca de lo económico a lo político y termina siendo social, con incidencia en la vida pública. Al ambiente enrarecido y de enojo se le enmarca con la violencia generalizada; se han roto límites y contenciones a la delincuencia, que aprovecha el río revuelto y la falta de instituciones que funcionen. 
Ante este cuadro caótico y nocivo para Veracruz hay que señalar responsabilidades directas e indirectas, teniendo claro que se realizaron actos  lesivos para la colectividad por acción u omisión; no se pueden deslindar a los diputados salientes que aprobaron cualquier cosa al ejecutivo y contribuyeron decisivamente al actual estado de cosas, como tampoco al partido oficial que consintió las medidas absurdas del gobernador Duarte. Igualmente están las élites económicas, las invitadas al banquete del poder y las que se quedaron sin invitación, cuyo silencio y falta de valor cívico cooperó con el actual desenlace. Antes de cuestionar a la actividad política en si misma por la desastrosa gestión del desfalleciente gobierno estatal habría que repensarla, rescatarla y darle un distinto rumbo.
Es correcto el llamado a la unidad veracruzana para hacer frente a la crisis. Solo  juntos, sin confusión y mezquindad, podremos salir adelante. Son mayúsculos los retos que heredan el nuevo gobierno y a la alternancia que parece suicida asumirlo, sin embargo todo se destapó, en gran medida, por la liberación de los medios y la preeminente labor de las redes sociales. Ocurrido eso, la derrota del tricolor fue de trámite. Sabido eso, queda al gobierno federal la toma de posición federalista, solidaria y responsable; somos federados, pedimos y exigimos, tenemos una porción de derechos pero hay que darle viabilidad a los esfuerzos democratizadores.
Participar en el gobierno de la alternancia es un imperativo ciudadano, ético y democrático; nunca se había justificado estar ahí como ahora, en una situación de emergencia, con un ambiente de crisis donde es secundario el partidismo así como los proyectos personales. Para la sociedad, las fuerzas políticas y el nuevo gobierno no va a ser fácil comprender y actualizarse en una coyuntura tan reciente y devastadora como la que estamos pasando, una auténtica pesadilla. Las crisis sacuden y enseñan, exigen cualidades especiales, de las ocultas por ahí, de fuerzas renovadas para encarar retos mayores; debemos demostrar que tenemos los valores y la entereza para superar este trago amargo, la tormenta tricolor, y salir adelante.

Recadito: Cuando el barco se hunde y todo mundo salta, el gobierno se preocupa por el color de los manteles. 
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viernes, 11 de noviembre de 2016

PRUEBA DIFÍCIL PARA VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Tal vez ni en las más lúgubres pesadillas habíamos visto las escenas de crisis que ocurren en Veracruz; la sucesión de hechos fuertes sacuden nuestra cotidianidad y rebasan la imaginación; hay que hacer un mayor esfuerzo para entender y actuar ante todo lo inédito que nos rodea, miente o se equivoca quien diga que tiene todo claro y que comprende en plenitud lo que sucede. El punto clave es encontrar las salidas a la crisis en modalidad de catástrofe qué vivimos. Para ello la firmeza es indispensable, la lucha del momento es por la recuperación de los recursos que fueron desviados y el deslinde categórico de responsabilidades. 

El cuadro público de Veracruz no puede ser más complejo, tocamos fondo y encaramos como es posible una situación de caos, ingobernabilidad y confusión. Él gobierno Estatal se vio envuelto en evidentes y escandalosos casos de corrupción, agravados por la falta de planeación y profesionalismo; dejó correr el tiempo y él crecimiento de los problemas, apostando a factores políticos que no se actualizaron. Habiendo apostado al triunfo del candidato oficial y a la protección presidencial, se derrumbó apenas no se cumplieron esas condiciones con resultados impresionantemente nocivos. 

Ante su severo déficit presupuestal el gobierno aplicó medidas fáciles, tomando los recursos municipales con absoluta irresponsabilidad; cuidó  cubrir sus compromisos con sus tres poderes y más o menos respetar "las conquistas" sindicales y prestaciones burocráticas. El gobierno del estado se paga así mismo aunque tenga que tomar indebidamente los recursos municipales, incurriendo en actos ilegales y profundamente irresponsables que ponen en riesgo la gobernabilidad de Veracruz. Hay una línea natural y progresiva entre crisis financiera, política y social; en conjunto ponen en riesgo paz pública y condiciones mínimas de funcionamiento de las instituciones. 

Los presidentes municipales se han visto en la necesidad de movilizarse y exigir sus recursos retenidos, lo hacen por necesidad y sin importar origen partidario; unos acuden a instancias federales mientras otros han decidido esperar desde el palacio de gobierno y la Casa Veracruz. Es una lucha con causa, totalmente justificada y digna. En estos días las posturas de los ediles han coincidido en lo sustancial independientemente de los métodos adoptados para exigir sus recursos. De alguna manera los municipes están dando la cara por todos, si logran recuperar los fondos desaparecidos cumplirán los compromisos con sus gobernados directos pero también mostrarán un camino y mejorarán las condiciones para otros sectores que también tienen reivindicaciones económicas que formular a las autoridades estatales. 

Entre lo trágico que vivimos y nos azota especialmente a los xalapeños por ser ciudad capital, sede de poderes y protestas, se han dado actitudes curiosas al menos; hay mucha y notable solidaridad con la causa municipalista, expresada en apoyos variados, noto que la gente en general simpatiza con los ediles; en menor medida se observan las posturas de quienes cuestionan el momento de la protesta y el supuesto protagonismo de los líderes del movimiento. Quienes solo ven elementos negativos en estas protestas omiten todo el proceso previo que llevó a esta situación y lo natural que es que surjan cabezas visibles. Sin duda se debe y se puede criticar pero sin olvidar el origen del problema, el dato duro que significa el desvío de los recursos rigurosamente etiquetados a los municipios. 

Es tan serio el problema y se agrava por otros factores tan fuertes como tener a un gobernador con licencia prófugo, a un débil gobernador interino y a un estado de quiebra financiera, que los dichos de los actores políticos que lo reducen a un espectáculo resultan tan pobres como decepcionantes. No es un asunto de intereses partidistas o de cálculo electoral, estamos ante una crisis profunda que cuestiona la viabilidad de Veracruz, como una entidad con paz pública, con vida normal, con recursos, políticas públicas, instituciones sanas, servicios y programas.

Recadito: La nueva legislatura nos debe mucho desde ahora...
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viernes, 4 de noviembre de 2016

LOS HUBIERAS Y EL DESASTRE EN VERACRUZ


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Estamos viviendo en Veracruz una crisis profunda y generalizada, con efectos sociales, económicos y políticos de niveles impresionantes e inéditos. Se trata de una verdadera pesadilla que coloca a nuestro Estado cotidianamente en las notas periodísticas con tonos oscuros y grises, con novedades diarias, con impactos mediáticos que configuran un escenario catastrófico; si existiera la declaración de quiebra en las Entidades federativas de nuestro país, Veracruz ya lo hubiera hecho. El mismo Gobierno reconoce, hasta ahora, la magnitud del problema financiero. Por grave irresponsabilidad y cálculo electoral no lo hicieron en su momento, dejando para el infinito la toma de medidas oportunas para hacer frente a los retos económicos. Estamos ante una monumental y drástica irresponsabilidad y abuso del gobierno, que fue omiso y negligente a la hora de tratar los asuntos financieros del Estado; no planearon, no reconocieron, no tomaron medidas para sortear la crisis, dejaron correr el tiempo, propiciando que todo se complicara. Estamos ante la más  grave crisis en la historia de Veracruz, cuya autoría tiene responsables con nombre y apellido, alcanzando al partido del que provinieron los últimos gobernantes (PRI) y a las elites que callaron y consintieron los despropósitos del grupo gobernante en los últimos doce años.
Sin obviar al sistema político, la hegemonía local del PRI y la precaria democracia que nos rige, hay que abordar al fenómeno Veracruzano, de quiebra y desastre, desde las actitudes personales de quienes han estado al frente de la entidad. Creo que la condición humana juega un rol fundamental a la hora de configurar procesos colectivos, sigue contando con gran fuerza la personalidad de quienes toman decisiones públicas. En tanto no haya los controles suficientes será "el estilo personal de gobernar" lo que defina avances y retrocesos en los asuntos públicos. Cuenta mucho la preparación de los sujetos con  facultades extraordinarias, su voluntad, su prudencia, su capacidad y su propio equilibrio. Si vemos los resultados que estamos padeciendo en Veracruz, nos fijaremos más en las características de sus gobernantes y representantes populares: cleptócratas, frívolos, simuladores, mediocres, grillos y del montón.
El hubiera no existe como solución a nada, pero si como explicación de todo, como parte de la historia; a estas alturas, todavía en lo más fuerte de la crisis veracruzana, podemos pensar y registrar los momentos claves que definieron el rumbo que tomó nuestro estado. Un acto fundamental es la decisión de Fidel Herrera, de escoger a Javier Duarte como su sucesor, sin importar sus condiciones y solo pensando en que le cubriera las espaldas; a este paso siguieron el aval incondicional de su partido, la división opositora y una elección desaseada. Hicieron depender el futuro de Veracruz, de un fin meramente personal y, si acaso, de grupo. Llegado Duarte, en lugar de reconocer los problemas y plantearse un proyecto colectivo, prefirió simular, borrar a la oposición y superar a su maestro con las variantes de una especie de delincuencia organizada político-empresarial. Hace tres años intentamos sin éxito formar la coalición opositora que hubiera ganado la mayoría del Congreso y los Ayuntamientos, evitándonos los suplicios que estamos viviendo; la tumbaron y siguieron con su fiesta. En la pretensión transexenal, intentando ganar las elecciones de Gobernador, ocultaron la realidad financiera a los veracruzanos, no tomaron medidas y dejaron correr el tiempo hasta que todo estalló. Solo por la alternancia es posible conocer los números reales de las finanzas de Veracruz; de otro modo, si hubiera ganado el PRI, todo se ocultaría, se seguiría endeudando al Estado y pidiendo adelantos de participaciones, dejando para el infinito las soluciones de fondo.
No tengo duda que la condición humana incide poderosamente en el comportamiento de todos, en lo individual y en lo colectivo, y que, sin controles, se desbordan las tendencias más nocivas. Fue un error gigante poner a gobernar a una persona tan limitada en todos los sentidos como Duarte, pero quien lo hizo no pensaba precisamente en nuestro bienestar sino en su perpetuación como factor de poder. Hay momentos claves en la vida de los países, las entidades y las sociedades; cuando se procede correctamente se evitan tantos sufrimientos como los estamos padeciendo nosotros en Veracruz. Si hubiéramos hecho alianza hace seis años nuestro presente sería muy distinto pero se impuso la idea personal de Dante y los compromisos de algunos grupos del PRD; si hubiéramos concretado la alianza hace tres años en buena medida hubiéramos matizado el desastre en que dejaron a nuestro Estado pero se impuso la más grande maniobra fraudulenta en la historia de Veracruz, que incluyo la compra de partidos de oposición, Tribunales y todo medio que les estorbara. No se hizo lo correcto y  se dejó pasar una gran oportunidad; en el mismo PRI no hubo contrapesos, prefirieron ver para otro lado y frotarse las manos en espera de las candidaturas de corto plazo.
Nuestro actual desastre, por lo tanto, se vino nutriendo de la megalomanía de Fidel Herrera, la novatez y ambición patológica de Duarte, la flaqueza y corrupción opositora, el borreguismo del PRI, la actitud lacayuna de los otros poderes, el sometimiento de la prensa y la apatía ciudadana. Ahora es distinto, no sin grandes obstáculos se les ganó la gubernatura y se les reduce en el Congreso; por eso sale la verdad a flote, se conoce nuestra realidad  financiera y se encaran los problemas de verdad. Hicimos posible una oportunidad para Veracruz, todo un reto descomunal que requiere apoyo social y prácticamente la refundación del Estado, con leyes parejas, transparencia, honradez, eficacia y buen gobierno.

Recadito: Todo el apoyo a los presidentes municipales que luchan por sus recursos retenidos y desviados ilegalmente por el Gobierno del Estado.
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viernes, 28 de octubre de 2016

LOS RIESGOS DE LA ALTERNANCIA EN VERACRUZ

Foto: Universal


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La alternancia en Veracruz era indispensable para recuperar un rumbo mínimo de desarrollo, gobernabilidad y justicia; la única posibilidad radicaba en una alianza de centro democrático materializada por el PRD y el PAN; no fue nada fácil lograrlo, todavía ahora se siguen brincando múltiples obstáculos de un régimen que se resiste a morir. Esta alternancia debe vencer el escepticismo reinante sobre esos fenómenos políticos, demostrando que valió la pena impulsarla a pesar de las malas experiencias de otras entidades federativas donde solo hubo cambios de siglas y nombres. Veracruz debe demostrar que su proceso es autentico, que va a cumplir las expectativas y no defraudar las esperanzas de sus habitantes que anhelan una vida normal, segura y de progreso. Es obvio que hay retos y riesgos enormes. Que todo está por hacerse, que no hay referente local, propio; se deberá aprender pronto y bien, haciendo y corrigiendo; cuenta la voluntad de cambiar pero no es suficiente.

Hay factores que pueden ser definitorios a la hora de concretar los cambios, además del compromiso escrupuloso del nuevo Gobierno, como es el papel que jueguen las oposiciones, especialmente MORENA y el PRI, quienes pueden contribuir para que Veracruz salga más rápido de la crisis o constituirse en obstáculos; el PRI debe repensarse como fuerza política, ganándose con autocritica y humildad un lugar en el nuevo escenario político de Veracruz, sin pelear impunidad, deslindándose del grupo  que nos hundió y pagando a tiempo el costo que requiera ser la matriz de dicho grupúsculo; MORENA tiene que comportarse como fuerza propositiva, que tiene capacidad de proponer, aportar y construir, de otro modo dejara pasar su momento. En ambos casos estamos ante una gran  incógnita, de su rol constructivo o no, dependen sus posibilidades futuras: apoyan a VERACRUZ y se les premia o la hacen de obstáculo y se les castiga.

Es tan real y rápido  el cambio político en Veracruz, con mucho de inédito, que a muchos les pasa de noche, se rinden ante la obviedad o, de plano, los deja inmóviles. Es necesario ajustar las visiones para los periodistas, los políticos, los actores públicos y la ciudadanía en general, de tal manera que tengamos una comprensión básica del fenómeno de la alternancia y la transición que está ocurriendo ante nuestros ojos, para ser protagonistas consientes y no simples observadores. Mucho de lo que está  pasando en estos días nunca lo habíamos visto y es resultado del esfuerzo ciudadano organizado por fuerzas políticas y lideres valerosos. Es tan grande la información a la que tenemos acceso y tan variados los enfoques, con algo de especulación o fantasía, que puede ocultarse lo sustancial en velos mediáticos o tendencias interesadas. La velocidad de los acontecimientos dificulta su comprensión y la cantidad informativa los puede distorsionar. Resultan indispensables, por  tanto, la  claridad en los mensajes de la coalición próxima a Gobernar.

En las alternancias, como en las guerras y las revoluciones guardando las proporciones, ocurren actos de conversión simulada en las filas derrotadas, presentándose situaciones de camuflaje de quienes combatieron el cambio y, en el suelo, pretenden engañar para subirse al camión renovador. Hay que poner mucho cuidado en ese fenómeno y no permitirlo, no debe haber impunidad para quienes dañaron a nuestro Estado y mucho menos espacios en el nuevo Gobierno. Por supuesto hay que tener criterio y ser tolerantes con los servidores de carrera informal que hayan dado muestras de profesionalismo y honradez. Aunque cueste más el gobierno de la alternancia debe ser de transición a la democracia, planteándose un cambio de régimen, en el sentido de modificar profundamente las reglas del arreglo político y desmontar las estructuras autoritarias. Con ese propósito fundamental la convocatoria social y política debe ser amplia, requiriendo definiciones de las fuerzas políticas y de la sociedad civil organizada. Trascender los simples cambios de siglas y personas debe ser la finalidad principal del nuevo Gobierno, para honrar sus compromisos y hacer que valga la pena el voto por la alternancia, dejando un magnifico referente desde Veracruz para México.


Recadito: De Gobierno ausente pasamos a Gobierno fallido y ladrón en Veracruz.


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