viernes, 6 de octubre de 2017

ACCIÓN CIUDADANA


Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

Hace algunos años un grupo amigos constituimos un corriente de opinión que llamamos Corriente de Acción Ciudadana, desde ahí pretendíamos y de alguna forma lo logramos, ser un espacio de acción política con posición acerca de los acontecimientos que se vivían en la ciudad y el país; y con acción local para contribuir a las transformaciones necesarias.
Aunque no era una expresión numerosa, logramos llamar la atención sobre diversos temas. Hoy, considero necesario que más ejercicios como esos se reproduzcan en los diferentes espacios del quehacer social, político y cultural donde nos encontremos. Organizarnos, alzar la voz, actuar para transformar; son acciones ciudadanas que debemos tener como práctica cívica.
La naturaleza y los políticos nos han hecho vivir tiempos difíciles. A los desastres naturales se suma el oportunismo político y las operaciones que desde el gobierno federal, estatal e incluso municipal se orquesta para beneficiar a empresas -de amigos o financiadores de campañas- en la reconstrucción de los espacios afectados por los sismos del pasado mes de septiembre.
Las campañas se acercan, y desde todas las esquinas no se pierde tiempo para buscar candidaturas, ya sea por los partidos que conocemos o como “candidatos independientes”, que luego sabemos de independientes tienen solo el registro. Y aunque se cansen de gritarlo, descubrimos muy pronto, que tiene más autonomía un recién nacido que sus candidaturas.
En fin, los ciudadanos estamos ahí, y en todos los momentos se ha demostrado que no es necesario pertenecer a partido político alguno o formar parte de algún organismo no gubernamental para participar de la transformación de nuestro entorno, un ejemplo muy claro fue la solidaria acción de los rescatistas sin nombre pero con rostro que se sumaron a la lucha por recuperar vidas minutos después de los sismos del 7 y 19 de septiembre.
La acción ciudadana es y será muy importante para la reconstrucción de las ciudades afectadas, por las inclemencias naturales, acciones de observación, de seguimiento, incluso de intervención, allí donde las manos del gobierno burocraticen los apoyos, será ineludible ciudadanizarlos; allí donde se canalicen los recursos, será fundamental exigir transparencia y rendición de cuentas para evitar oscurantismo y que alguien o algunos cuantos enquistados en el poder, se beneficien con los apoyos sin merecerlo.
Un ejemplo, lo encontramos la semana pasada, cuando vía Twitter el gobierno de Canadá anunció que entregaba al mexicano 1,500 casas de campaña, pero el SAT en su cuenta solo reportaba 750. Fue gracias a esta acción ciudadana que se confrontó la información y se supo lo que realmente se había donado. Ese pequeño ejemplo demuestra lo que enfrentará la reconstrucción y la necesaria acción ciudadana.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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LAS ILUSIONES Y LOS DAÑOS DEL SISMO



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Los sismos recientes, especialmente el del 19 de septiembre, trajeron daños enormes para algunas zonas de nuestro país, destacando la proyección mediática de la Ciudad de México; muertes, heridos, derrumbes, afectaciones en servicios y carencias básicas son parte fundamental del recuento de los daños. Nuestro país se conmovió, volcándose la sociedad en apoyo de los damnificados; en tiempo real, gente real, común, vecinos, con variedad de edades y condición social. Los mexicanos dimos una muestra de calidad humana, de contar con reservas morales, de humildad y humanismo. Eso está acreditado, no hay dudas al respecto. Pueden hacerse muchas interpretaciones de las muestras de solidaridad de la gente, me quedo con la básica, la que se observa como el gesto humanista de auxilio al prójimo. Ahí está una de las caras del mexicano, en estas condiciones en grandes proporciones, pero que también se observa en detalles cotidianos, en el barrio, en la familia y en el trabajo.

Lo que viene después, los efectos generales, sociales , económicos y políticos se puede vislumbrar en vía de hipótesis pero con grandes márgenes de incertidumbre. Puede haber un mayor involucramiento ciudadano, un avance en las exigencias de honradez y eficacia gubernamental, un menor abstencionismo, una oxigenación del sistema político empezando por el adecentamiento y renovación de la clase política. No será automático ni súbito, será normalmente gradual pero con un jalón histórico; son de esos momentos de convulsión nacional, de crisis, que hacen prescindibles la simulación y los cambios cosméticos; la presión social obliga a los cambios, a que los actores políticos tengan que tomar desiciones serias y se vean obligados a cambiar aun a regañadientes. Vemos que se coló muy rápido y fuerte la crítica a las prerrogativas económicas de los partidos políticos, obligándolos a ofrecer jugosas reducciones hasta llegar a la posible pero peligrosa eliminación del financiamiento público. 

A los damnificados naturales de los sismos hay que agregar a los afectados políticamente, en particular a los que estaban por presentar solicitudes de licencias para aspirar a otros cargos. Esta desgracia evidenció, por si hiciera falta, la distancia abismal entre los ciudadanos y la clase política. Hace falta una agenda de reconstrucción con perspectiva de reformas democráticas para México. En lo que se perfila con claridad la ruta de los cambios hay que sostener la atención institucional y la solidaridad social con los damnificados, viendo por sus espacios de habitación, su salud y alimentación. En estos momentos es indispensable la presencia puntual y eficiente de las fuerzas de seguridad para garantizar el orden público. 

Es una nota de orgullo la respuesta de la juventud, que llena de esperanza, que nos indica la presencia de una generación cualitativamente mejor que la nuestra, que probó y aprobó ser solidarios y tener conciencia social. Merecen un mejor país, mucho mejor, seguro, de leyes, de libertades, de bienestar, incluyente y de méritos. Al dar también tienen derecho a pedir y exigir. Es deseable que se alisten para participar electoralmente, votando y siendo votados, que traigan aire fresco y de renovación a la política nacional, en una perspectiva plural; no veo una preferencia exclusiva en sentido partidista del común de los jóvenes. Hay que abrir las puertas de la política de par en par para nuestros jóvenes. Tenemos una gran oportunidad, de esas que se presentan de vez en cuando en la vida de las naciones. 

Ante el descrédito partidista, propuestas tan huecas como la de Pedro Ferriz, si logra las firmas requeridas puede dar la sorpresa electoral, no para ganar, desde luego, pero si para mover el tablero de las elecciones presidenciales. Inocencia aparte, o demagogia, hay que recordar que somos una democracia, lo que eso signifique, representativa, por tanto obligada a contar con partidos y legisladores; es algo distinto que sean de baja calidad y disfuncionales, por lo que están urgidos de su renovación. 

Recadito: es difícil pensar y obtener verdades en medio de posturas polarizadas, de todo bien o todo mal.



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LA MEMORIA DE LAS 13:14



Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosfo

Ha pasado una semana del sismo en Puebla, Morelos y la Ciudad de México, y como en la capital del país se concentran los medios de cobertura nacional, esta última ciudad ha atraído la atención de algunos medios que han concentrado su información en lo que ocurre en dos entidades: Morelos y la capital del país. Poco se habla de la otra afectada, Puebla; y ya casi nada de los dos afectados en el sismo del 7 de septiembre: Chiapas y Oaxaca. Desde luego sin menoscabar que hubo otras entidades con afectaciones mejores, por ambos sismos.
El 19 de septiembre pasado parecía sería un día normal, el acto cívico, el simulacro y después la tragedia. Justo minutos antes había tenido contacto con muchos de ustedes estimados lectores, a través de mi cuenta de Twitter. De pronto el sistema de alerta de mi Smartphone desataba una serie de notificaciones sobre el sismo, uno tras otro, tras otro, tras otro. Supuse como otros usuarios, que era un nuevo error de la APP que días antes había lanzado alertas equivocadamente y después dijo que formaban parte del simulacro que se daría precisamente el 19 de septiembre para recordar la tragedia de 1985.
Tras el evento, las manos de ayuda no faltaron, jóvenes universitarios y no, profesionistas, amas de casa, obreros, empleados. Voluntarios sin nombre pero con rostro que rompieron con sus actividades, para rescatar a quienes minutos antes habían quedado atrapados bajo la masa de escombro de lo que antes fuera su casa, oficina, escuela, o lugar de trabajo.
Hoy sabemos que muchos de esas grandes complejos habitacionales no cumplían con los criterios de construcción necesarios, también nos enteramos de que algunos otros debieron de ser adecuados para resistir precisamente estos embates de la naturaleza, y descubrimos como centros de trabajo hacinaban a sus empleados en espacios sin salidas de emergencia, y otros tantos sin las condiciones del inmueble para soportar un sismo. Pero quizá lo que más ha indignado es la historia del Colegio Enrique C. Rébsamen que incumplió requisitos de construcción y vulnero la seguridad de sus estudiantes.
Como hace 32 años, con el sismo de 1985, en muchos de los casos que enumero se hacen presentes algunas palabras: corrupción, complicidad, negligencia, omisión e irresponsabilidad. Como hace 32 años los voluntarios sin nombre pero con rostro tomaron zonas de la ciudad para demostrar que la solidaridad es más que una campaña o eslogan gubernamental. Hace 32 años el papel de los jóvenes y las mujeres fue importante. Hoy, en 2017 el papel de jóvenes y mujeres fue igualmente fundamental.
El tiempo pasará pero nuestra memoria tendrá presente el otro 19 de septiembre. La memoria deberá tener presente también a los responsables de hacer cumplir la ley y no lo hicieron y desde luego a quienes en su afán monetario construyeron deficientemente algunos inmuebles ahora caídos y cuya vida es menor a los 5 años. La memoria recordara que a las 13:14 del 19 de septiembre de 2017 la vida cambio para miles de mexicanos.
Sigamos apoyando a los damnificados por esta tragedia, no los olvidemos, pasará mucho tiempo para que logren recuperar sus casas, su empleo, un lugar de estudio, la tranquilidad.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.

* Hoy se cumplen tres años de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, tampoco olvidemos eso.
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viernes, 22 de septiembre de 2017

EL SISMO Y LA GENTE: TODOS SOMOS UNO


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Lo siento, puede ser redundante pero es personal, esa necesidad de decirlo, de expresar los sentimientos y el estado de ánimo ante la tragedia. Duelen las muertes todas, uno intenta imaginar sus últimos momentos, su circunstancia, el desenlace y los efectos más inmediatos en sus seres queridos directos. Pero lastiman más, en lo más hondo, la pérdida de los niños, por su edad e inocencia, por su casi indefensión, por la vida interrumpida; se siente un dolor en el pecho, en el corazón, se nubla el horizonte y el ánimo desvanece. Duro, severo y cruel el golpe del sismo, alarmante y aterrorizante. El antecedente del 85 dejo de ser referente protocolario para las nuevas generaciones, ahora se presentó en horario estelar la fuerza devastadora de la naturaleza. En compensación formativa descubrieron el potencial solidario de sus pares y su sociedad toda, se inmiscuyeron en las acciones y se despojaron de cualquier mezquindad cómoda. Ante la muerte y los daños materiales saldrá otro México, fuerte, sensible, justo y solidario; que se cuiden gobernantes frívolos e ineptos.

Sin exagerar se respira una atmósfera de tristeza, de preocupación, de solidaridad y ánimo de apoyar, de unidad humanitaria, de identidad mexicana. Es irrelevante u ocioso subrayar, más con afán sectario, si la gente rebasó al Gobierno o si hubo algún error en autoridades, eso no es lo principal; lo que más cuenta es la masiva participación social y las capacidades desplegadas del Estado Mexicano, con sus fuerzas armadas al frente. Lo importante es rescatar personas atrapadas, evitar mayores daños, darle celeridad a los heridos, respaldar a los rescatistas con alimentos y equipos, mantener las comunicaciones y a las ciudades y poblaciones funcionando; no omitamos que los efectos mayores del sismo del 19 impactó en Puebla y Morelos, además de la Ciudad de Mexico. Todavía no resolvíamos de fondo los daños del sismo anterior en Oaxaca y Chiapas, cuando se presenta este otro tan o más devastador.

El sismo nos recuerda de golpe nuestra fragilidad y la imperiosa necesidad de estar preparados en forma de construcciones mejores y con normas exigentes, con corporaciones oficiales y privadas altamente capacitadas para hacer frente a desastres y una cultura viva y actualizada de prevención civil en la sociedad. Ya ocurrido, no regatear nada para apoyar, dejar a un lado la politiquería, poner en el centro los rescates y la recuperación. Ante los fenómenos de la naturaleza es muy importante la preparación pero también otro enfoque de relación entre ella y los humanos, que plantee respeto y sustentabilidad. No más agresiones al medio ambiente, es vital cuidar los suelos y el agua, pensando en lo indisoluble que es la formula seres humanos y la naturaleza.

Los niños fallecidos, nuestros niños, son angelitos que nos observarán desde las alturas, que nos harán recordar lo importante en la vida, que los que se quedan con nosotros merecen paz, amor y bienestar. Son el testimonio de la alegría, del juego y la fantasía que no se irá porque no los olvidaremos. A sus padres y hermanos debemos rodearlos de abrazos y aliento, de cariño y respeto; vivirán su duelo personal, el nuestro es general; tendrán la resignación posible y harán lo necesario para conservar el recuerdo de sus niños y niñas. Siempre estarán en la memoria de sus seres queridos pero también en el imaginario colectivo, es cuestión de conciencia.

Recadito: Siempre es cuestión de confianza y de estar en todo o en nada... 


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19 DE SEPTIEMBRE #sismo #terremoto



@BarbaraCabrera

1985-2017. 32 años de distancia, 6 horas y 54 minutos después de aquel fatídico terremoto que cimbró el Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Derrumbó edificios y sepultó casas. Personas quedaron atrapadas. Unos rescatados y miles murieron. Entonces la sociedad civil organizada rebasó a las autoridades. Todos buscando sobrevivientes entre los escombros.
Como cada año, se tenía agendado un macro simulacro. Se llevó a cabo y dos horas después lo impensable ¡otro terremoto cimbró a México! Y retiemble en su centro la tierra, con epicentro en Puebla, con repercusiones en Morelos, Veracruz, en Chiapas y Oaxaca no ha dejado de temblar. Y en la CDMX se registró ayer un sismo de 7.1, así lo confirmó el Sismológico Nacional.
Minutos antes de los hechos, SkyAlert lanzaba una alerta tras otra, notificando de un terremoto de intensidad fuerte. Todos pensamos que era parte del simulacro. Desafortunadamente no fue así.
México retiembla, se cimbra y esta vez fue por causas naturales y no por la ineptitud y voracidad de la rapaz clase política.
A 32 años de distancia, la sociedad civil sale de nueva cuenta a las calles para hacer frente al terremoto, para con sus manos retirar escombros y rescatar a quien se pueda, de nuevo se rebasa a las autoridades. Veo imágenes y no veo al gabinete, funcionarios y políticos quitando escombros.
En redes y los medios se asoman los políticos de siempre con palabrería barata. Unos para decir que ya desplegaron sus tentáculos para ayudar. Con discursos creen que ya la hicieron. Sin duda vulgares y oportunistas gobernantes nos rodean.
¡Fuerza México! Tiempo de solidaridad y colaboración. Ayudemos a quien lo necesite en estos momentos. Se derrumban edificios, pero la sociedad está de pie. Vienen días y meses complejos. Saldremos adelante.
Que este motivo de unión y solidaridad no se pierda y se conserve hasta el 1° de julio de 2018, día de la jornada electoral donde una vez más tendremos la oportunidad de votar, para botarlos.
Por hoy es todo.
¡Hasta la próxima Nornilandia!


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¿LES CREEMOS?


Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

En el próximo número de Revista Quaestionis, que empezará a circular el día de mañana, dedicamos el número al análisis de la realidad sociojurídica, decidimos titular a este número Gobierno vs ciudadanía. Planteamos el título desde un perspectiva latu sensu, para exponer ideas y realidades de cómo el gobierno ha fallado en su compromiso y responsabilidad con la sociedad.
Varios ejemplos desde nuestra realidad nacional podemos enumerar, falta en los temas de seguridad pública, en el tema del empleo –aunque se empeñen en querernos convencer que es el sexenio del empleo; han fallado en los temas de salud, porque en esencia el seguro popular es un paliativo que solo administra las dolencias. Se ha fallado en el compromiso con la educación, en ofrecerla de calidad, con elementos que preparen a los educandos para el futuro inevitable que tienen, en las pobres condiciones de miles de escuelas en todo el país, muchas de las cuales están en las ciudades más grandes e importantes del país, y eso no es culpa de la CNTE, como dice el secretario que nos invita a “ler”.
En el número 33 de Quaestionis, podrán encontrar once relevantes aportaciones en seis secciones, plenamente consolidadas, a decir: análisis, poderes públicos, realidad sociojurídica, internet y derecho, derecho en su tinta y diálogos para pensar. En ellas, los autores exponen de manera clara su análisis de esta relación que se establece entre gobierno vs ciudadanía.
En esta idea, los mexicanos tenemos varia experiencia, la incapacidad de este para construir una mejor calidad de vida de los ciudadanos, infraestructura de calidad y no como la del socavón del paso exprés; vivienda digna con materiales de buena calidad y servicios básicos y no casas que al poco tiempo son abandonas y quedan en el olvido.
Un tema fundamental lo es también el medio ambiente, la autoridad ha fallo en eso, no solo al no proteger las áreas que están siendo dañadas en territorio nacional, sino al permitir que día a día el aire que respiramos se vaya degradando porque vehículos, industrias, talleres y más omiten cumplir con el marco legal que los regula y porque la autoridad por omisión o mordida cierra los ojos.
¿Le creemos al gobierno cuando nos dice que las cosas van muy bien y que las cosas buenas también son noticia cuando la realidad echa abajo su discurso optimista? ¿Les creemos cuando la inseguridad va en aumento y la canasta básica ha sido afectada por la inflación? ¿Cómo creerles cuando presumen transparencia pero un reportaje de Animal Político los exhibe con la Estafa Maestra?
Encontremos respuesta a estas interrogantes, por lo pronto los invito a buscar, suscribirse y leer los contenidos del número 33 de Revista Quaestionis, a quien pueden seguir en Twitter en la cuenta @QuaestionisMx. Por cierto mi aportación se titula: “gobierno y desobediencia civil” la desobediencia civil desde la perspectiva de la acción ciudadana y de su responsabilidad ética frente a las acciones del Estado que vulneran derechos protegidos en la Constitución.
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.


PD. ¿Hemos aprendido todos, la experiencia del terremoto de 1985 a 32 años de la desgracia en la ciudad de México, tengo la percepción que no todos y no del todo?
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LA POLÍTICA REAL EN MÉXICO


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Es una obviedad decir que los políticos están (estamos) profundamente desprestigiados en México y, si estiramos la liga informativa, en el resto del mundo. Mucho tiene que ver la herencia de la revolución convertida en partido de Estado, el reparto plural de vicios en todo el sistema de partidos y nuestra desnutrida democracia. Sin embargo, es lo que hay y con eso hay que buscar el entendimiento y las reformas nacionales. Ante tal degradación política es relativamente sencillo adoptar el discurso de la anti política, en la mayoría de los casos por genuina inconformidad, aunque también hay una parte de oportunismo y demagogia entre quienes postulan la condena sin matices y alternativas a la impresentable clase política que vive en la burbuja de los privilegios y a enorme distancia de los ciudadanos.
Salvo los colores, sus grados de escándalos y mayor o menor histrionismo los líderes políticos autóctonos son más que similares; igual ocurre con los partidos, donde su vida interna es de monólogos, con poca o nula deliberación y métodos anacrónicos de designación de candidatos. Por sus mecanismos electivos los conoceremos, con esencia idéntica en todos, sin respeto a sus bases (si existen) y a sus militantes. En todos se cuecen habas, en algunos decide un pequeño grupo y en otros una sola persona. La crisis del sistema de partidos obstruye a la democracia, degrada a las instituciones y niega el cumplimiento de su rol constitucional. Sin embargo, no hay forma súbita y milagrosa para mejorar a los partidos y sacar de un laboratorio a políticos decentes y preparados. Con lo que existe realmente hay que trabajar, a la vez que se le da centralidad a las reformas que requiere el sistema político y el mismo régimen.
A propósito de los comentarios anteriores hay que señalar que ya se avizoran conflictos que pueden concluir en rupturas en casi todos los partidos, con acento en los que puntean en las encuestas; obviamente, no hay mayor problema donde hay poco que disputar. En los grandes algo de polémica se presentará por la candidatura presidencial pero también en las designaciones de aspirantes a Gobernadores y Senadores. De pronto, la audacia de los impulsores del Frente Democrático por México, movió las correlaciones e introdujo una sana dosis de incertidumbre. A partir de esa irrupción tanto el PRI como MORENA tendrán que cuidar sus movimientos, un paso en falso y pueden perder sus posibilidades mayoritarias.
Sin duda, el PRI ira unido en lo fundamental con la deserción natural de los excluidos en los ámbitos locales; el PAN tiene un serio problema en su definición de la candidatura presidencial pero sin poner en riesgo sus posibilidades reales; el PRD puede jugar estratégicamente y mantener el gobierno de la Ciudad de México, entre otros; MORENA va a vivir un anticipado golpe de realismo con la definición de algunas de sus candidaturas, entre ellas principalmente la de la Ciudad de México, donde han tratado con dureza a Ricardo Monreal. En este último caso aventuro una hipótesis: AMLO está comprando un seguro de continuidad en caso de perder, sabe que si se presenta ese resultado y Monreal ganara, iría a la jubilación automática como él lo practicó con el Ing. Cárdenas; con Claudia Sheinbaum tiene mayor garantía de apoyo y relativo continuismo. Se pueden envolver las designaciones en general de discursos determinados, al final solo buscarán justificar imposiciones y arbitrariedades.
Lo que queda es la más amplia e informada convocatoria a los ciudadanos a participar electoralmente y seguir haciéndolo en la vida pública siendo exigente con sus autoridades y representantes; darle valor político y democrático al voto, emplearlo para elegir y exigir.
Recadito: Sabrán si hay representante popular federal en Xalapa, es pregunta... 
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ADMINISTRAR LA POBREZA



Samuel Hernández Apodaca
@iusfilosofo

Mientras nos ocupamos de los apoyos para el pueblo de Oaxaca, hay quienes han aprovechado las desgracias de las víctimas del sismo y del huracán Irma para salir con su playerita bien puesta a repartir despensas y lucrar políticamente con este desfortunio. Desde Anahí hasta Peña, pasando por los funcionarios de Veracruz y el propio Murat junior.
La ayuda nunca sobrará ante escenarios tan devastadores y ante la incapacidad gubernamental para atender -sin lucimiento-  a quienes han sido afectados. La sociedad civil con su fuerza organizativa y solidaria ha demostrado que a pesar de las condiciones adversas que muchos pueden tener, siempre habrá un espacio para la solidaridad con los demás.
Y mientras la naturaleza impone su voluntad, los políticos imponen la suya. En San Lázaro los partidos se pusieron de acuerdo para darle la silla de la mesa directiva a Don Dietas, el priísta Jorge Carlos Ramírez Marín, a cambio de la promesa de los tricolores de evitar el pase automático de procurador a fiscal de Raúl Cervantes Andrade, también conocido como Lord Ferrari.
Un ejemplo más de como los políticos imponen su voluntad es Eruviel Ávila, quien de cara al informe que esta obligado a rendir, difunde en spots su “quinto informe de resultados”. Resultados que la posición en el congreso local enumera: se incrementó la deuda pública en más de 2 mil millones de pesos durante 2015 y 2016.
En el territorio del priista que no se descarta para la presidencia –a pesar de que Emilio Gambo no lo haya enumerado- el 80% de los trabajos creados, no rebasan los 4 mil 800 pesos mensuales como pago, según datos del Coneval. Este organismo también señala que “en el Estado de México hay más de 2 millones 550 mil educandos con rezago educativo, 3 millones 280 mil con carencias en acceso a la salud, 3 millones 108 mil con carencia por acceso a seguridad social.”
Pero los datos de desigualdad social no solo se concentran en el territorio de donde es originario el ocupante de Los Pinos. De acuerdo con la organización internacional Oxfam, durante la administración de Enrique Peña Nieto sólo 68 mil 249 personas fueron las que salieron de la pobreza, al pasar de 53 millones 349 mil 902 en 2012, a 53 millones 418 mil 151 en 2016. A este ritmo de acuerdo con Oxfam, nos tomaría 120 años reducir la diferencia monetaria entre los más pobres y los más ricos. No olvidemos que el Covenal dio a conocer que actualmente el 10% más rico de la población gana 23 veces más, que el 10% más pobre.
Pero ese dato parece alegrar a más de un político, pues es en la desigualdad social donde existe un caldo de cultivo para la manipulación, el control y la presión de cara a la elección del próximo año. En México administrar la pobreza es un buen negocio, las mochiles, las despensas, las tarjetas de apoyo siempre serán útiles para condicionar la voluntad ciudadana a su favor. Por ello y por el bien de todos, es necesario cambiar estas condiciones de desigualdad ¿Podremos hacerlo? Reflexionemos.

Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
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viernes, 8 de septiembre de 2017

SABOR AL CALDO POLÍTICO



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En unos cuantos días se puso más movido el ambiente político en nuestro país, mostrando a grandes rasgos las sumas de fuerzas que competirán por el poder político de México, desde la Presidencia de la República, el Congreso General, Gubernaturas, Congresos locales y Ayuntamientos, todas a elegir en una sola jornada electoral en la que será la elección más grande en la historia de nuestro país. La principal virtud de las alianzas en curso es su pluralidad, reflejo del Mexico real y diverso que somos. Coaligarse es un derecho y un recurso legítimo con que cuentan los partidos políticos, nadie debe cuestionarlos simplemente por hacerlo pero menos si lo hace a partir de poner en práctica ese mismo recurso político. Hablamos de uniones electorales, de convergencia en puntos básicos y concretos, no en sumas ideológicas; igual que está pasando en el mundo en México habrá un natural corrimiento hacia el centro político, haciendo perfectamente viable las coincidencias en torno a un proyecto de gobierno.

Para no caer en estafas y simulaciones hay que ser honestos y realistas en cuanto a la auto ubicación " ideológica " que nos demos; las referencias a izquierda o derecha puede ser tan hueca e inútil si no hay un esfuerzo intelectual serio con un posicionamiento puntual y la exhibición de denuncias e inconformidades acompañadas de propuestas, así como el agregado de los "cómos" a los "qués". Debe ser central el planteamiento claro de un proyecto de nación y la recomposición del entramado Estatal, con la reivindicación del Estado de Derecho y la oxigenación de nuestra frágil democracia. En esa línea las coincidencias de propios y extraños pueden ser asombrosas, basta hacer a un lado la paja y el rollo retóricos para descubrir que casi todos los textos partidistas dicen lo mismo.

En lo personal me siento mejor en un proyecto amplio, realista y viable. A estas alturas me resulta mucho más repelente el culto a la personalidad, la falta de deliberación y el guiarse por ilusiones de humo que pueden tener consecuencias traumáticas. Nadie es mejor que los otros por apoyar alguna sigla o personaje, la masificación con su natural carencia de ideas conduce, inevitablemente, al ascenso súbito pero también al descenso vertiginoso. No hay mayores posibilidades para quienes cultiven y se apoyen casi exclusivamente en el voto de la inconformidad, es el más rápido y ruidoso en manifestarse pero, igualmente, el que muy pronto se esfuma; es un voto volátil, fácil de ganar pero más fácil de perder. Es mejor el voto de la esperanza aunque el que más cuenta es el voto normal, medio rutinario, el clásico, el que termina por definir los resultados. 

El panorama del 2018 pronto será de mayor incertidumbre, un rasgo democrático; en cuanto terminen por definirse las alianzas y surjan las candidaturas definitivas será posible ver sus verdaderas posibilidades, por ahora son imágenes y espejismos que seducen a inocentes, fanáticos y ambiciosos. No hay plazo fatal para acceder al poder, no se acaba el país, son periodos definidos que ponen ante los potenciales electores a las distintas opciones. Si hace falta la conciencia ciudadana y en las élites de apresurar el paso en la construcción de un mejor México, en todos los sentidos. El cambio posible es con votos y el despertar ciudadano para siempre. Adoptar la postura de que si no soy yo viene el diluvio es la manera más irresponsable y peligrosa de alentar conductas destructivas y, en el mejor de los casos, impulsar oleadas de frustración e inmovilismo entre quienes creen que las transformaciones dependen de un líder, que ocurren en un momento y tienen algún componente mágico.


Recadito: Veo movimientos X y recuerdo a Mao, líder Chino, quien decía que el imperialismo era un tigre de papel; igualito...
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