viernes, 25 de noviembre de 2016

MÁS CARO EL CALDO QUE LAS ALBÓNDIGAS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


El descrédito de los políticos, la política, los partidos, los diputados, los Senadores, los funcionarios, los ediles, etc. trae consecuencias preocupantes y potencialmente peligrosas. Es tanta la distancia respecto de los ciudadanos, tan lejanos e inefectivos, que se puede pensar en salidas mágicas. Hay quienes consideran la posibilidad de evitar las mediaciones institucionales y hacerlo todo más rápido vía un salvador. Las soluciones fáciles son sospechosas, en todo el mundo se ha visto el fracaso de las respuestas rápidas. 

A pesar de lo evidente que resulta que no es tan simple salir de la crisis hay muchas muestras de inercias y refugio en una base fácil de creencias, verdaderos actos de buena fe. Las soluciones reales surgen de procesos lentos y colectivos, suponer o hacer lo contrario es una apuesta fallida. Lo vemos en el mundo y en nuestro país, sobre todo en los municipios donde constantemente aparece algún salvador que muy pronto pierde la cabeza. Tenemos en Donald Trump una muestra mayor y reciente del desprecio por las ideas.   

Las generalizaciones presentadas como agendas y plataformas son una muestra de limitaciones, evasivas y simulación; se apunta a todo y a nada a la vez, se señalan objetivos grandes cuidando no hablar de los medios para lograrlos. No se deben obviar los programas serios surgidos de la participación ciudadana, los expertos y la exposición pública sujeta a críticas y deliberaciones colectivas. Es parte del debate constante, permanente y con resultados. Una exigencia social, sobre todo en épocas electorales, debe ser la de exponer ideas, diagnósticos y propuestas pasando a los contrastes con otros actores políticos hasta llegar a un nivel alto de debates. 

La crítica a los políticos debe ser muy racional y justa, identificando sus responsabilidades sin caer en la demonizacion excluyente. Evidentemente los partidos deben renovarse, salir del auto consumo y abrirse a la gente con todos sus efectos. En tanto, hay la alternativa independiente a nivel municipal, siendo una opción sana pero con candados absurdos y deformaciones más que prematuras. Los independientes son un respiro en los oxidados circuitos partidistas, tienen el reto de hacer todo diferente y bien. Ser independiente supone un deslinde con las burocracias partidistas y, sobre todo, de los membretes que solo administran los registros electorales. 

Aun así, hay que ser muy escrupulosos con los partidos, respetando su existencia y el rol que juegan en la pluralidad. A pesar de las deficiencias del sistema de partidos ahí están, como referente de pocos o muchos, como canal de expresión y como articuladores de intereses y demandas sociales. No van a desaparecer los partidos porque cuentan con alguna base, clientelar o no, y porque se reinventan para jugar un papel en el sistema; si puede haber casos de crisis existenciales pero al final, como vimos en España y Grecia, entre otros, se mantienen las principales formaciones partidistas. Al "Que se vayan todos" por repudio y presión ciudadana, deben agregarse las auditorías revisiones profundas y deslindes de responsabilidades; es imposible empezar de cero y de la tierra arrasada;  hay de soporte un incipiente servicio civil de carrera para sostener el aparato público, no son menos los verdaderos servidores públicos, también hay líderes con visión de estado y una ciudadanía más informada, crítica y participativa.

Recadito: El nuevo gobierno es exigible y apoyable también.


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viernes, 18 de noviembre de 2016

TRAGO INÉDITO Y AMARGO EN VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En algunas dependencias estatales nunca habían dejado de pagar los las quincenas a sus empleados como ahora que vivimos en el colapso del gobierno tricolor; es el símbolo del caos y el fracaso de un régimen que hizo todo tan perfectamente para fracasar y hundirnos en el desastre. Para los trabajadores estatales es un golpe brutal, paralizante, que no esperaban ni conciben; reaccionan con estupor y rabia, protestan y se movilizan, en mucho espontáneamente pero también con el obligado concurso de sus sindicatos, cuyos dirigentes son, de muchas maneras, copartícipes de esta grave situación. 
Vamos rodando sin freno al fondo de un abismo de crisis social cuyas consecuencias es difícil imaginar; lo impensable está ocurriendo: Ayuntamientos cerrados, hospitales parados, escuelas sin clases, calles bloqueadas y el enojo social generalizado. Estamos en un Veracruz inundado de problemas y sin gobierno real donde la gente tiene que cuidarse por si sola. La cadena de problemas crece y se extiende, brinca de lo económico a lo político y termina siendo social, con incidencia en la vida pública. Al ambiente enrarecido y de enojo se le enmarca con la violencia generalizada; se han roto límites y contenciones a la delincuencia, que aprovecha el río revuelto y la falta de instituciones que funcionen. 
Ante este cuadro caótico y nocivo para Veracruz hay que señalar responsabilidades directas e indirectas, teniendo claro que se realizaron actos  lesivos para la colectividad por acción u omisión; no se pueden deslindar a los diputados salientes que aprobaron cualquier cosa al ejecutivo y contribuyeron decisivamente al actual estado de cosas, como tampoco al partido oficial que consintió las medidas absurdas del gobernador Duarte. Igualmente están las élites económicas, las invitadas al banquete del poder y las que se quedaron sin invitación, cuyo silencio y falta de valor cívico cooperó con el actual desenlace. Antes de cuestionar a la actividad política en si misma por la desastrosa gestión del desfalleciente gobierno estatal habría que repensarla, rescatarla y darle un distinto rumbo.
Es correcto el llamado a la unidad veracruzana para hacer frente a la crisis. Solo  juntos, sin confusión y mezquindad, podremos salir adelante. Son mayúsculos los retos que heredan el nuevo gobierno y a la alternancia que parece suicida asumirlo, sin embargo todo se destapó, en gran medida, por la liberación de los medios y la preeminente labor de las redes sociales. Ocurrido eso, la derrota del tricolor fue de trámite. Sabido eso, queda al gobierno federal la toma de posición federalista, solidaria y responsable; somos federados, pedimos y exigimos, tenemos una porción de derechos pero hay que darle viabilidad a los esfuerzos democratizadores.
Participar en el gobierno de la alternancia es un imperativo ciudadano, ético y democrático; nunca se había justificado estar ahí como ahora, en una situación de emergencia, con un ambiente de crisis donde es secundario el partidismo así como los proyectos personales. Para la sociedad, las fuerzas políticas y el nuevo gobierno no va a ser fácil comprender y actualizarse en una coyuntura tan reciente y devastadora como la que estamos pasando, una auténtica pesadilla. Las crisis sacuden y enseñan, exigen cualidades especiales, de las ocultas por ahí, de fuerzas renovadas para encarar retos mayores; debemos demostrar que tenemos los valores y la entereza para superar este trago amargo, la tormenta tricolor, y salir adelante.

Recadito: Cuando el barco se hunde y todo mundo salta, el gobierno se preocupa por el color de los manteles. 
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viernes, 11 de noviembre de 2016

PRUEBA DIFÍCIL PARA VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Tal vez ni en las más lúgubres pesadillas habíamos visto las escenas de crisis que ocurren en Veracruz; la sucesión de hechos fuertes sacuden nuestra cotidianidad y rebasan la imaginación; hay que hacer un mayor esfuerzo para entender y actuar ante todo lo inédito que nos rodea, miente o se equivoca quien diga que tiene todo claro y que comprende en plenitud lo que sucede. El punto clave es encontrar las salidas a la crisis en modalidad de catástrofe qué vivimos. Para ello la firmeza es indispensable, la lucha del momento es por la recuperación de los recursos que fueron desviados y el deslinde categórico de responsabilidades. 

El cuadro público de Veracruz no puede ser más complejo, tocamos fondo y encaramos como es posible una situación de caos, ingobernabilidad y confusión. Él gobierno Estatal se vio envuelto en evidentes y escandalosos casos de corrupción, agravados por la falta de planeación y profesionalismo; dejó correr el tiempo y él crecimiento de los problemas, apostando a factores políticos que no se actualizaron. Habiendo apostado al triunfo del candidato oficial y a la protección presidencial, se derrumbó apenas no se cumplieron esas condiciones con resultados impresionantemente nocivos. 

Ante su severo déficit presupuestal el gobierno aplicó medidas fáciles, tomando los recursos municipales con absoluta irresponsabilidad; cuidó  cubrir sus compromisos con sus tres poderes y más o menos respetar "las conquistas" sindicales y prestaciones burocráticas. El gobierno del estado se paga así mismo aunque tenga que tomar indebidamente los recursos municipales, incurriendo en actos ilegales y profundamente irresponsables que ponen en riesgo la gobernabilidad de Veracruz. Hay una línea natural y progresiva entre crisis financiera, política y social; en conjunto ponen en riesgo paz pública y condiciones mínimas de funcionamiento de las instituciones. 

Los presidentes municipales se han visto en la necesidad de movilizarse y exigir sus recursos retenidos, lo hacen por necesidad y sin importar origen partidario; unos acuden a instancias federales mientras otros han decidido esperar desde el palacio de gobierno y la Casa Veracruz. Es una lucha con causa, totalmente justificada y digna. En estos días las posturas de los ediles han coincidido en lo sustancial independientemente de los métodos adoptados para exigir sus recursos. De alguna manera los municipes están dando la cara por todos, si logran recuperar los fondos desaparecidos cumplirán los compromisos con sus gobernados directos pero también mostrarán un camino y mejorarán las condiciones para otros sectores que también tienen reivindicaciones económicas que formular a las autoridades estatales. 

Entre lo trágico que vivimos y nos azota especialmente a los xalapeños por ser ciudad capital, sede de poderes y protestas, se han dado actitudes curiosas al menos; hay mucha y notable solidaridad con la causa municipalista, expresada en apoyos variados, noto que la gente en general simpatiza con los ediles; en menor medida se observan las posturas de quienes cuestionan el momento de la protesta y el supuesto protagonismo de los líderes del movimiento. Quienes solo ven elementos negativos en estas protestas omiten todo el proceso previo que llevó a esta situación y lo natural que es que surjan cabezas visibles. Sin duda se debe y se puede criticar pero sin olvidar el origen del problema, el dato duro que significa el desvío de los recursos rigurosamente etiquetados a los municipios. 

Es tan serio el problema y se agrava por otros factores tan fuertes como tener a un gobernador con licencia prófugo, a un débil gobernador interino y a un estado de quiebra financiera, que los dichos de los actores políticos que lo reducen a un espectáculo resultan tan pobres como decepcionantes. No es un asunto de intereses partidistas o de cálculo electoral, estamos ante una crisis profunda que cuestiona la viabilidad de Veracruz, como una entidad con paz pública, con vida normal, con recursos, políticas públicas, instituciones sanas, servicios y programas.

Recadito: La nueva legislatura nos debe mucho desde ahora...
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viernes, 4 de noviembre de 2016

LOS HUBIERAS Y EL DESASTRE EN VERACRUZ


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Estamos viviendo en Veracruz una crisis profunda y generalizada, con efectos sociales, económicos y políticos de niveles impresionantes e inéditos. Se trata de una verdadera pesadilla que coloca a nuestro Estado cotidianamente en las notas periodísticas con tonos oscuros y grises, con novedades diarias, con impactos mediáticos que configuran un escenario catastrófico; si existiera la declaración de quiebra en las Entidades federativas de nuestro país, Veracruz ya lo hubiera hecho. El mismo Gobierno reconoce, hasta ahora, la magnitud del problema financiero. Por grave irresponsabilidad y cálculo electoral no lo hicieron en su momento, dejando para el infinito la toma de medidas oportunas para hacer frente a los retos económicos. Estamos ante una monumental y drástica irresponsabilidad y abuso del gobierno, que fue omiso y negligente a la hora de tratar los asuntos financieros del Estado; no planearon, no reconocieron, no tomaron medidas para sortear la crisis, dejaron correr el tiempo, propiciando que todo se complicara. Estamos ante la más  grave crisis en la historia de Veracruz, cuya autoría tiene responsables con nombre y apellido, alcanzando al partido del que provinieron los últimos gobernantes (PRI) y a las elites que callaron y consintieron los despropósitos del grupo gobernante en los últimos doce años.
Sin obviar al sistema político, la hegemonía local del PRI y la precaria democracia que nos rige, hay que abordar al fenómeno Veracruzano, de quiebra y desastre, desde las actitudes personales de quienes han estado al frente de la entidad. Creo que la condición humana juega un rol fundamental a la hora de configurar procesos colectivos, sigue contando con gran fuerza la personalidad de quienes toman decisiones públicas. En tanto no haya los controles suficientes será "el estilo personal de gobernar" lo que defina avances y retrocesos en los asuntos públicos. Cuenta mucho la preparación de los sujetos con  facultades extraordinarias, su voluntad, su prudencia, su capacidad y su propio equilibrio. Si vemos los resultados que estamos padeciendo en Veracruz, nos fijaremos más en las características de sus gobernantes y representantes populares: cleptócratas, frívolos, simuladores, mediocres, grillos y del montón.
El hubiera no existe como solución a nada, pero si como explicación de todo, como parte de la historia; a estas alturas, todavía en lo más fuerte de la crisis veracruzana, podemos pensar y registrar los momentos claves que definieron el rumbo que tomó nuestro estado. Un acto fundamental es la decisión de Fidel Herrera, de escoger a Javier Duarte como su sucesor, sin importar sus condiciones y solo pensando en que le cubriera las espaldas; a este paso siguieron el aval incondicional de su partido, la división opositora y una elección desaseada. Hicieron depender el futuro de Veracruz, de un fin meramente personal y, si acaso, de grupo. Llegado Duarte, en lugar de reconocer los problemas y plantearse un proyecto colectivo, prefirió simular, borrar a la oposición y superar a su maestro con las variantes de una especie de delincuencia organizada político-empresarial. Hace tres años intentamos sin éxito formar la coalición opositora que hubiera ganado la mayoría del Congreso y los Ayuntamientos, evitándonos los suplicios que estamos viviendo; la tumbaron y siguieron con su fiesta. En la pretensión transexenal, intentando ganar las elecciones de Gobernador, ocultaron la realidad financiera a los veracruzanos, no tomaron medidas y dejaron correr el tiempo hasta que todo estalló. Solo por la alternancia es posible conocer los números reales de las finanzas de Veracruz; de otro modo, si hubiera ganado el PRI, todo se ocultaría, se seguiría endeudando al Estado y pidiendo adelantos de participaciones, dejando para el infinito las soluciones de fondo.
No tengo duda que la condición humana incide poderosamente en el comportamiento de todos, en lo individual y en lo colectivo, y que, sin controles, se desbordan las tendencias más nocivas. Fue un error gigante poner a gobernar a una persona tan limitada en todos los sentidos como Duarte, pero quien lo hizo no pensaba precisamente en nuestro bienestar sino en su perpetuación como factor de poder. Hay momentos claves en la vida de los países, las entidades y las sociedades; cuando se procede correctamente se evitan tantos sufrimientos como los estamos padeciendo nosotros en Veracruz. Si hubiéramos hecho alianza hace seis años nuestro presente sería muy distinto pero se impuso la idea personal de Dante y los compromisos de algunos grupos del PRD; si hubiéramos concretado la alianza hace tres años en buena medida hubiéramos matizado el desastre en que dejaron a nuestro Estado pero se impuso la más grande maniobra fraudulenta en la historia de Veracruz, que incluyo la compra de partidos de oposición, Tribunales y todo medio que les estorbara. No se hizo lo correcto y  se dejó pasar una gran oportunidad; en el mismo PRI no hubo contrapesos, prefirieron ver para otro lado y frotarse las manos en espera de las candidaturas de corto plazo.
Nuestro actual desastre, por lo tanto, se vino nutriendo de la megalomanía de Fidel Herrera, la novatez y ambición patológica de Duarte, la flaqueza y corrupción opositora, el borreguismo del PRI, la actitud lacayuna de los otros poderes, el sometimiento de la prensa y la apatía ciudadana. Ahora es distinto, no sin grandes obstáculos se les ganó la gubernatura y se les reduce en el Congreso; por eso sale la verdad a flote, se conoce nuestra realidad  financiera y se encaran los problemas de verdad. Hicimos posible una oportunidad para Veracruz, todo un reto descomunal que requiere apoyo social y prácticamente la refundación del Estado, con leyes parejas, transparencia, honradez, eficacia y buen gobierno.

Recadito: Todo el apoyo a los presidentes municipales que luchan por sus recursos retenidos y desviados ilegalmente por el Gobierno del Estado.
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viernes, 28 de octubre de 2016

LOS RIESGOS DE LA ALTERNANCIA EN VERACRUZ

Foto: Universal


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La alternancia en Veracruz era indispensable para recuperar un rumbo mínimo de desarrollo, gobernabilidad y justicia; la única posibilidad radicaba en una alianza de centro democrático materializada por el PRD y el PAN; no fue nada fácil lograrlo, todavía ahora se siguen brincando múltiples obstáculos de un régimen que se resiste a morir. Esta alternancia debe vencer el escepticismo reinante sobre esos fenómenos políticos, demostrando que valió la pena impulsarla a pesar de las malas experiencias de otras entidades federativas donde solo hubo cambios de siglas y nombres. Veracruz debe demostrar que su proceso es autentico, que va a cumplir las expectativas y no defraudar las esperanzas de sus habitantes que anhelan una vida normal, segura y de progreso. Es obvio que hay retos y riesgos enormes. Que todo está por hacerse, que no hay referente local, propio; se deberá aprender pronto y bien, haciendo y corrigiendo; cuenta la voluntad de cambiar pero no es suficiente.

Hay factores que pueden ser definitorios a la hora de concretar los cambios, además del compromiso escrupuloso del nuevo Gobierno, como es el papel que jueguen las oposiciones, especialmente MORENA y el PRI, quienes pueden contribuir para que Veracruz salga más rápido de la crisis o constituirse en obstáculos; el PRI debe repensarse como fuerza política, ganándose con autocritica y humildad un lugar en el nuevo escenario político de Veracruz, sin pelear impunidad, deslindándose del grupo  que nos hundió y pagando a tiempo el costo que requiera ser la matriz de dicho grupúsculo; MORENA tiene que comportarse como fuerza propositiva, que tiene capacidad de proponer, aportar y construir, de otro modo dejara pasar su momento. En ambos casos estamos ante una gran  incógnita, de su rol constructivo o no, dependen sus posibilidades futuras: apoyan a VERACRUZ y se les premia o la hacen de obstáculo y se les castiga.

Es tan real y rápido  el cambio político en Veracruz, con mucho de inédito, que a muchos les pasa de noche, se rinden ante la obviedad o, de plano, los deja inmóviles. Es necesario ajustar las visiones para los periodistas, los políticos, los actores públicos y la ciudadanía en general, de tal manera que tengamos una comprensión básica del fenómeno de la alternancia y la transición que está ocurriendo ante nuestros ojos, para ser protagonistas consientes y no simples observadores. Mucho de lo que está  pasando en estos días nunca lo habíamos visto y es resultado del esfuerzo ciudadano organizado por fuerzas políticas y lideres valerosos. Es tan grande la información a la que tenemos acceso y tan variados los enfoques, con algo de especulación o fantasía, que puede ocultarse lo sustancial en velos mediáticos o tendencias interesadas. La velocidad de los acontecimientos dificulta su comprensión y la cantidad informativa los puede distorsionar. Resultan indispensables, por  tanto, la  claridad en los mensajes de la coalición próxima a Gobernar.

En las alternancias, como en las guerras y las revoluciones guardando las proporciones, ocurren actos de conversión simulada en las filas derrotadas, presentándose situaciones de camuflaje de quienes combatieron el cambio y, en el suelo, pretenden engañar para subirse al camión renovador. Hay que poner mucho cuidado en ese fenómeno y no permitirlo, no debe haber impunidad para quienes dañaron a nuestro Estado y mucho menos espacios en el nuevo Gobierno. Por supuesto hay que tener criterio y ser tolerantes con los servidores de carrera informal que hayan dado muestras de profesionalismo y honradez. Aunque cueste más el gobierno de la alternancia debe ser de transición a la democracia, planteándose un cambio de régimen, en el sentido de modificar profundamente las reglas del arreglo político y desmontar las estructuras autoritarias. Con ese propósito fundamental la convocatoria social y política debe ser amplia, requiriendo definiciones de las fuerzas políticas y de la sociedad civil organizada. Trascender los simples cambios de siglas y personas debe ser la finalidad principal del nuevo Gobierno, para honrar sus compromisos y hacer que valga la pena el voto por la alternancia, dejando un magnifico referente desde Veracruz para México.


Recadito: De Gobierno ausente pasamos a Gobierno fallido y ladrón en Veracruz.


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viernes, 21 de octubre de 2016

CRÓNICA DE UN DESASTRE ANUNCIADO

 Foto: Yahir Ceballo (Proceso)

Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Vivimos una muy agitada vida pública en Veracruz, con novedades diarias; los cambios reales y profundos son así, con incertidumbre y hechos inéditos. La alternancia nuestra sí abre un periodo de cambios, es efectiva, como se está viendo en los sucesos políticos que sacuden a Veracruz. Desde luego que las transformaciones urgentes no vendrán de un exclusivo cambio de siglas y personas, sino de las reformas legislativas y de sustancia en el ejercicio de Gobierno.
El momento político de Veracruz, es inquietante y difícil, cargado de problemas y desafíos, como resultado directo del ejercicio del poder de un grupo político del PRI. Fueron doce años de conducción errática, frívola y personalista, con demasiado peso en la figura del Ejecutivo. Después del primer trienio de Fidel Herrera, donde hubo relativos contrapesos legislativos y partidistas, vinieron nueve años de desenfreno combinado entre él y Duarte.
Es obvio que las finalidades del grupo Fidelista se fueron revelando gradualmente, destacando el discurso grandilocuente en el primer sexenio y la falta de discurso en el segundo. De alguna manera, en plan de caricatura, el culto a la personalidad se heredó de un gobernador al otro, dejando solo en la memoria las formas populacheras o populistas que fueron el sello de Herrera. Para cualquier efecto el balance de la docena gubernamental debe hacerse en conjunto, a partir de la decisión personalista sobre el segundo candidato oficial. No puede abstraerse el exgobernador Herrera, de las consecuencias de la administración en curso, ya que el jugó un papel fundamental en la sucesión gubernamental que lo relevó. 
En las ideas de la cabeza del grupo político dominante había la intención de perpetuarse en el poder, una especie de máximato, pero sobre todo la finalidad propia de cubrirse las espaldas. Él escogió a su relevo después de un proceso de formación y convencimiento de fidelidad absoluta. Si Duarte tenía o no la capacidad para gobernar era secundario para su padrino político y asunto menor para sus colegas de partido que también deberían asumir autocríticamente las consecuencias de un gobierno fallido. 
El grupo dominante en segunda versión, ahora encabezado por Duarte, hizo menos trabajo político y le apostó al control antidemocrático de la entidad. Su perfil derivó en contenidos administrativos y formas anacrónicas. Sin discurso claro y en la opacidad total, con un gobierno de amigos, fue perdiendo presencia y peso en la vida pública, cediendo espacios a la delincuencia y a los grupos de poder, formales e informales. La quiebra financiera nunca enfrentada con seriedad trajo parálisis en la obra pública, descenso casi total en los programas sociales y regateo permanente de recursos etiquetados para los municipios. 
Pocas veces se pueden ver tan claramente los efectos de formas personalizadas en el ejercicio del poder, esas modalidades anacrónicas que asfixian la vida pública, fomentan la corrupción y crean condiciones de inseguridad generalizada. Ver a un gobernador como Duarte, a diputados federales y locales oficialistas, ocupar espacios, recursos y representación para combatir ilegalmente a la oposición y a su líder principal, Yunes Linares, era el anuncio de la crónica de un desastre anunciado. 

Ahora todo pinta negro para el grupo Fidelista, aunque ya escindido, sin cabeza, desprestigiado y perseguido. Se encerraron en una burbuja, no entendieron los contextos nacional e internacional, solo escucharon a sus amigos, excluyeron grupos afines, vieron como enemigos a los opositores, trabajaron para ellos en plan faraónico, renunciaron a la política, no supieron de democracia y se creyeron genios con resultados desastrosos. Lo de menos es que paguen política y penalmente, el problema es cómo vamos a salir de la profunda crisis general en que nos metieron con sus experimentos y frivolidades. Esa será la compleja tarea del gobierno de la alternancia. 
No deja de ser desalentador que Morena, una fuerza política emergente y con la confianza de mucha gente, en voz de su dirigente y su ex candidato, no tenga la capacidad o la honestidad de entender la situación que vivimos y todo lo reduzca a generalizaciones y ocurrencias. 


Recadito: Convivio del MOPI-VER el sábado 22 de octubre, con motivo de su aniversario 27.
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viernes, 14 de octubre de 2016

VERACRUZ INÉDITO Y CON ESPERANZA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Nuestro Estado vive una situación política agitada y compleja, más aún con la licencia de Duarte. La trayectoria política de Veracruz, siempre gobernada estatalmente por el mismo partido pero con una oposición creciente desde 1997, había sido estable, sin mayores sobresaltos y muy gobernable. Desde hace doce años esas condiciones cambiaron, con elecciones de gobernador muy parejas y el establecimiento de un grupo hegemónico dentro del partido oficial. Con el ascenso opositor y el desgaste del PRI sobrevino naturalmente la alternancia. 
En este lapso, sobre todo en los últimos nueve  años, se descompuso la política local, con exclusiones en el oficialismo, cooptaciones y guerra sucia - combinadas- a la oposición. El predominio avasallante de un grupo género un ambiente enrarecido y antidemocrático, con poderes públicos sometidos, elecciones de baja calidad, sociedad con miedo y prensa amordazada. En ese ambiente, mediocre, ha florecido la corrupción y la delincuencia, teniendo la sociedad que pagar un alto costo en detrimento de sus condiciones de vida y su seguridad. 
Veracruz vive cambios políticos reales, profundos, todavía no comprendidos y asumidos por todos, al menos no por la clase política. Asistimos a un alternancia en los poderes ejecutivo y legislativo, hecho absolutamente inédito; suspende el PRI al entonces gobernador en funciones, también inédito en las filas de ese partido; solicita licencia Duarte, para "defenderse" de las acusaciones, lo cual no es tan inédito por el antecedente al menos de Gutiérrez Barrios, pero si en su temporalidad y circunstancias, cuando le quedan apenas 48 días a su administración. 
Vamos brincando de hechos inéditos a otros similares en una cadena que parece no se detendrá en la licencia del gobernador, sino que continuará hasta consecuencias penales en su nivel y en otros muy próximos a él. Las presiones sociales y políticas continuarán, todo indica que no hay conformidad con la separación de Duarte, si eso significa impunidad. Las exigencias ciudadanas han escalado hasta pedir justicia mayor, lo cual incluye sanciones severas ante el quebranto financiero.  
Quede quien sea como gobernador interino es ya muy poco lo que puede hacer, con el riesgo de empeorar todo; creo que será una figura decorativa, sin fuerza. La licencia debió presentarse mucho antes. Ahora lo más prudente sería un acuerdo político entre el sustituto y el gobernador electo para darnos mínimos de gobernabilidad. En caso contrario corresponde a la federación intervenir directamente para detener la ola de inseguridad que nos azota y reconstruir las condiciones financieras que permitan hacer frente a los reclamos de deudas y compromisos con los más variados sectores de la población.
De lo inédito que no se agota en la licencia seguramente pasamos a la realidad nueva, con un gobierno de alternancia al que le corresponde dirigir a Veracruz desde el próximo primero de diciembre, con una enorme responsabilidad de por medio. El reto es mayúsculo, en una coyuntura adversa, con un oficialismo provocador y en casi generalizado boicot. Serán la fuerza del liderazgo del Lic. Yunes, la unidad de la coalición que lo respalda, el compromiso constructivo de la oposición y la indispensable participación y vigilancia ciudadana los factores que armen un escenario promisorio, mucho mejor, para los veracruzanos.

Recadito: El día veintidós de octubre se celebra el convivio del MOPI por su aniversario veintisiete. 
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jueves, 6 de octubre de 2016

EL PODER Y VERACRUZ


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La historia de la humanidad está marcada por las relaciones de poder tanto entre gobiernos y sociedad como en las relaciones de la gente. Esa capacidad de hacer o ser algo ha tenido todas las variables imaginables, obtenida por medios libres o dictatoriales. El poder es fuerza, influencia, dominio y autoridad. En la lucha por el poder siempre han estado presentes los intereses de grupos o personas en lo individual. La obtención del poder ha implicado guerras y revoluciones hasta encontrar métodos más civilizados pero muy imperfectos como son las elecciones. Hay poderes públicos formales y poderes fácticos, hay relaciones de poder en todos los ámbitos de la sociedad: maestro-alumno, patrón-empleado, padres-hijos, árbitro-jugadores, líderes-bases, etc..
Los grandes personajes de la historia han girado en torno a la obtención del poder, conseguido con un idea y mantenido con otra, hasta los intentos de perpetuarse en él. Nosotros tenemos el caso clásico de Porfirio Díaz, con sus treinta años en la presidencia de México, y algunos otros intentos reeleccionistas que no fue posible concretar en otra persona pero sí en forma de partido de Estado o hegemónico (PRI). En la historia del mundo hay varias experiencias en ese sentido pero sobresalen los casos de las dictaduras militares en América Latina, en Asia y en África. Podemos observar los casos emblemáticos de China, Corea del Norte, Cuba, Bielorrusia, etc.
Los líderes que se han perpetuado en el poder lo justifican con los más variados argumentos, siendo muy difícil que sostengan razones lógicas acuden a invocaciones cuasi religiosas o de salvación nacional; es de una gran curiosidad registrar sus discursos llenos de pretextos. En el fondo existe una básica ambición de poder nutrida por un papel individual del líder y los intereses creados en su entorno. Es impresionante, sin obviar la dialéctica, como incide en el curso político y social la personalidad del que detenta el poder; a mayor concentración de la fuerza en un individuo más estragos causas sus opiniones, locuras y ambiciones. La concentración de poder supone culto a la personalidad e inhibe la participación de la gente en la vida pública.
Hasta que me puse a ver la historia y observe los casos locales, tanto Estatales como Municipales, comprendí en su exacta dimensión lo expresado por Don Daniel Cosío Villegas, sobre el estilo personal de gobernar. Es impresionante como individuos provistos de poder pueden hacer tanto daño cuando no tienen contrapesos. Veracruz, es un caso digno de estudio sobre los efectos que puede haber con sujetos cleptócratas y megalómanos; es devastador el daño que pueden hacer en las finanzas, en las instituciones, en la seguridad, en el ánimo social, etc.. No hay que pasar por alto la  experiencia que hemos padecido con los últimos gobernantes, sobre todo en los últimos doce años.
Aunque pareciera menor no deja de tener su importancia el papel que han jugado las esposas o parejas de los gobernantes; considero que es una parte de la historia del poder que no se ha estudiado suficientemente. Tenemos el caso de la esposa del traidor y golpista Victoriano Huerta, cuya esposa, xalapeña por cierto, según las crónicas lo trataba con desprecio y exigencias, siendo altamente probable que de ese ambiente haya salido su decisión criminal contra Madero. Las circunstancias de Augusto Pinochet, traidor y golpista Chileno, son similares al caso de Huerta, con una esposa dominante y ambiciosa, que lo impulsaba a la traición para obtener poder y riqueza. Si le damos una repasada a la historia local nos vamos a sorprender del grado de injerencia de las esposas y amantes de Gobernadores y presidentes municipales.
Uno debe preguntarse si hay posibilidades de que el poder se ejerza de otra manera en Veracruz, en forma democrática, con límites y al servicio de la sociedad, así como si hay condiciones para que entre la ciudadanía también se promueva la democratización. Venimos de una experiencia terrible de concentración del poder y culto a la personalidad que por ningún motivo se debe repetir. Veracruz, involucionó en materia democrática, con poderes sintetizados en una persona, sin oposición política, sin prensa libre, sin elecciones libres y prácticamente sin Estado de Derecho. Se propició la degradación de las instituciones, la más amplia corrupción, el desánimo social y la pérdida de oportunidades y desarrollo por décadas.
Vamos a una etapa nueva, con un Gobierno de alternancia, a un oportunidad de transitar a la democracia y restablecer el Estado de Derecho; es un gran reto ante circunstancias de deuda pública desproporcionada, inseguridad desatada y prácticas políticas clientelares, caciquiles y atrasadas en lo general. Se necesita una gran voluntad del Gobernador electo, el compromiso escrupuloso de la coalición mayoritaria, la honestidad de la oposición y la mayor participación ciudadana. El tiempo es muy breve, no hay espacio para el error o la ocurrencia. El poder que se practique debe ser democrático, promoviendo la mayor participación de la gente, fortaleciendo a la sociedad  civil  y reforzando el capital social positivo. El rescate de Veracruz, tiene que ver con la reconstrucción de las instituciones y el tejido social; habrá que ser muy claros en lo que se tiene, lo que se persigue y los plazos para obtenerlo.


Recadito: El 12 charla sobre el MOPI-VER, el 22 convivio de los 27 años, todo en octubre.
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jueves, 29 de septiembre de 2016

PARLAMENTO VERACRUZANO INÉDITO Y DE ESPERANZA


Uriel Flores Aguayo 
@UrielFA


Las elecciones del pasado cinco de junio produjeron alternancia en el puesto del Ejecutivo (Gobernador) y una composición plural del Congreso (Legislatura); el próximo poder Legislativo tendrá una correlación inédita, donde el PRI pasa a ser minoría aun con sus aliados; si se ponen de acuerdo las fracciones de MORENA, el PAN y el PRD pueden darnos a los veracruzanos un Congreso autónomo y eficaz, mostrando la labor digna y libre de los diputados, rescatando su papel de verdaderos representantes populares. Refundar al poder legislativo es vital para que contemos con una división de poderes, desconocida en Veracruz, y un autentico Estado de Derecho. La falta de autonomía del Congreso ha producido daños inmensos a las finanzas de Veracruz, degradando sus instituciones y volteando la espalda a la ciudadanía en su clamor de justicia. Los retos de los nuevos diputados son mayúsculos, tienen que ver con el restablecimiento de la legalidad, la aplicación de la justicia y la recuperación de fondos públicos, entre otras tareas de gran alcance. En esta ocasión podremos contar con un parlamento del que aprendamos, que estimemos y del que nos sintamos orgullosos. 
Cuando hablamos de un discurso nos estamos refiriendo a un mensaje público que puede ser oral o escrito pero tiene un significado más amplio como un sistema de ideas referido a ámbitos diversos pero con vinculación esencial en la actividad política. El Parlamento es la Cámara o la Asamblea legislativa en sentido genérico, adoptando distintas denominaciones de acuerdo al país de referencia; la palabra parlamento proviene de "parlament", expresión Francesa que significa "parler"-hablar, por eso parlament es una charla o un discurso. Siendo el poder legislativo una Asamblea su rostro y sustancia es el discurso, la deliberación y el debate; el reto es hacerlo bien, con sustancia, con nivel democrático y resultados palpables para los ciudadanos. Al ser inédita la composición de la próxima legislatura se exigirá más a los diputados, teniendo que aprender rápido y adoptar un discurso novedoso. Todos deben participar en los posicionamientos para justificar su pertenencia a ese poder pero hacerlo con altura, con ideas y argumentos, inaugurando formas que si sean frescas, que relancen la figura del Diputado, hoy tan irrelevante y desprestigiado. 
El nuevo discurso parlamentario tendrá que ver con una composición plural y una relación de respeto y equilibrio con los otros dos poderes, sobre todo con el Ejecutivo de la alternancia que llega plenamente legítimo y con espíritu democrático. En ese sentido los diputados de la LXIIII Legislatura serán una revelación para bien o para mal, sin poder perder el tiempo en la paja y la ocurrencia; serán muy exigidos por una sociedad critica e informada, debiendo tomar en cuenta que su periodo se reduce a dos años. Serán bien valorados y superaran la prueba si se preparan, cumplen con su papel y muestran calidad política, cultural y parlamentaria. Antes, todavía se puede ver en la Legislatura que termina, los diputados podían decir cualquier cosa o no hablar porque no los tomaban en cuenta, se burlaban de la disidencia o, de plano, la mayoría se comportaban como empleados del Ejecutivo; eso cambia, ahora habrá que subir el nivel, fijar posturas claras, desempeñarse a fondo, ser un verdadero parlamentario y representante popular; la mayoría de Diputados que han desfilado por el Congreso veracruzano han pasado sin pena ni gloria, en el anonimato y representándose así mismos. 
El PAN y el PRD cuentan con 22 legisladores, si mantienen su alianza, como seguramente ocurrirá, se constituyen en la fuerza principal que no alcanza la mayoría simple por si sola pero con condiciones para hacerlo en un acuerdo amplio o parcial con otros diputados; estas fracciones tienen el mandato de la plataforma electoral planteada por la coalición que resulto mayoritaria en la elección respectiva, lo cual los compromete con un proyecto de "rescate" de Veracruz. MORENA alcanza 13 legisladores, es decir, cuenta con una fuerza significativa que la compromete a impulsar medidas democratizadoras, a integrar comisiones internas y participar de nombramientos claves del Congreso; sería un error grave si adopta una postura testimonial o de bloqueo al Gobierno de la alternancia, está obligada a responder a sus votantes y a los veracruzanos con resultados concretos. La coalición y MORENA tienen la posibilidad de hacer la mayoría calificada, lo cual replantearía de fondo el papel del Congreso y haría más sencillo y eficaz los cambios democráticos y justicieros que demandan los veracruzanos; la disyuntiva es clara: los intereses de Veracruz o los afanes exclusivamente partidistas. El PRI y sus aliados pueden llegar a contar con 15 legisladores, en una situación inédita; deberán acostumbrarse a ser minoría con todo lo que eso significa, tendrán que replantearse su papel; pueden mantenerse unidos o dispersarse, eso estará por verse; si actúan con responsabilidad no van a intentar bloquear nada, ganándose el reconocimiento social; es una prueba muy dura para ellos quedarse sin el gobierno y ser la parte más pequeña del Congreso, ya se verá si la superan o se van a la marginalidad, es cuestión de voluntad e inteligencia. 
El debate parlamentario con los discursos más variados y fuertes debe ser de altura, propositivo y de acuerdo a la coyuntura de Veracruz; todas las fuerzas legislativas deben honrar el mandato ciudadano y la representación popular; por álgidos que sean los debates, normal y conveniente, al final se deben privilegiar los acuerdos, con el consenso suficiente para que funcione un poder legislativo útil, eficaz y central en la vida pública de Veracruz. Los grupos mayoritarios tienen la más alta responsabilidad de conducirse con respeto, tolerancia y ser destacadamente propositivos; si lo logran estarán contribuyendo con sentido histórico a la transformación de VERACRUZ. Por lo que haga o deje de hacer esta legislatura dejara huella en la vida parlamentaria de nuestro Estado. Prefiero que haga mucho, que brille por sus discursos, por la defensa de nuestros intereses colectivos, que se gane nuestro reconocimiento y sea motivo de orgullo de una nueva política, de cambios profundo con sentido democrático. 
Recadito: 12 y 22 de octubre celebramos el 27 aniversario del MOPI-VER.

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